Un 12 de Octubre raro
Este 12 de Octubre ha sido raro. Siempre me lo pareció, desde que antaño lo llamaban Día de la Raza, y nunca he podido saber si se referían a una reivindicación de los pueblos amerindios o a una proclama de la superioridad de la raza española y, sobre todo, de su religión. Pero este año he tenido una sensación extraña, y se han acumulado detalles que han contribuido a ello. Por una parte, los noruegos han concedido el Nobel de la Paz a la UE, y en su declaración han llenado de elogios a una institución en la que siempre se han negado a participar (si es tan buena, ¿por qué no quieren entrar?) Y chirría un Nobel que premia a una comunidad que esquilma a los países más pobres en beneficio de los más ricos, aunque después de que este premio recayera en Kissinger, Arafat, Sadat, Carter, Gore y Obama, lo raro es que no se lo hayan otorgado a los de Operación Malaya o al organizador de las fiestas de Berlusconi. Fíjense si será ecuánime este galardón que nunca se lo dieron a Gandhi. Si yo fuese el responsable de instituciones realmente humanitarias premiadas, como la Cruz Roja o Amnistía Internacional, lo devolvería en señal de protesta. Luego España jugó al fútbol en Bielorrusia y, aparte de que los dos canarios de la selección se lucieron, no televisaron el partido, porque la empresa alemana que tenía los derechos quería atornillar bien a las cadenas españolas (¿por qué será que tampoco esto me sorprende?) Y desde luego, también fue raro el acto de celebración de la Fiesta Nacional en Madrid: no hubo paracaidistas, ni tanques (con lo que me gusta un tanque), ni abucheos del público al Presidente del Gobierno (¿por qué habrán suprimido los insultos este año? Dan ambientillo y son gratis), no compareció la cabra de La Legión y en su lugar llevaron a un inexperto carnero que por no tener no tenía ni cuernos, y quitaron de la tarima presidencial a las infantas. Ya nada es lo que era. Y lo peor: entre los invitados se echaron muchos en falta, sobre todo a dos, porque un desfile no es lo mismo si en la grada no están Revilla y Esperanza Aguirre. Para eso, casi mejor que hubiera llovido. Ya digo, un día raro.
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(Como me han dejado sin tanques, los pongo yo por mi cuenta, qué se creían)