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Política y democracia justas

Cada día irrumpen nuevos elementos que hacen que nos preguntemos qué democracia es la que tenemos. Esta crisis inducida está haciendo ganar mucho dinero a unos pocos, y se dan paradojas que rozan la estupidez, porque España es el país europeo en el que hay más gente deshauciada y a la vez el que más pisos vacíos tiene. Cuando se trata de poner soluciones, como ese decreto que supuestamente detiene los deshaucios, todo queda en agua de borrajas, y es que manda quien manda, y los políticos se la envainan. Hablan de seguridad jurídica de la necesidad de un poder financiero fuerte y otras zarandajas, y al final los pobres pueblan las calles sin defensa alguna. Es como si se hubieran propuesto fabricar más y más pobres, cubrir todo el asfalto de gente sin techo hasta que seamos la envidia de Calcuta y Bombay. zzDSC55N4054.JPGCuando se grita que los políticos no nos representan me da escalofríos, porque están ahí por las urnas. Sí que nos representan, y el problema es que están haciendo dejación de esa representatividad. La demolición de las casas en la costa tinerfeña de Cho Vito y la amenaza que pesa sobre las de Ojos de Garza y otras muchas contrasta con los hoteles lanzaroteños construidos claramente en suelo ilegal y que siguen de pie y en explotación. Que alguien me lo explique, porque esas casas de pescadores estaban ahí mucho antes de que se hiciera la Ley de Costas que ahora las derriba. Nos dicen que la Constitución impide la retroactividad en la aplicación de las leyes cuando se refiere a las personas ya deshauciadas, pero luego esa ley supuestamente sagrada no funciona con las casas de los pescadores de Cho Vito. Es indignante, y los políticos tendrían que asumir de una vez que no están ahí para mantener a su partido, ni para bendecir con leyes injustas los abusos. Tienen que plantarse, y para eso no hace falta ser el Che Guevara, bastaría con que funcionaran como hombres y mujeres que se visten por los pies, porque la fuerza bruta que usan en última instancia también procede de las capas más desfavorecidas. No hay crisis, lo que hay es una clase política que ha olvidado a quien representa (a todos), y si se van y vienen otros que actuarán igual es como cambiar las marionetas. La política que busca la justicia y el interés general es necesaria, y es la que demandamos, porque estamos hartos de que nuestros representantes se parezcan cada vez más a un guiñol manejado desde poderes que no son democráticos porque nadie los ha elegido.

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El miedo como instrumento

«La vanidá, la soberbia,
y el miedo aconsejan mal.
Ha de saber el mortal
con ocación de un enriedo,
no tenerle miedo a miedo
que más miedo la va a dar».

Comienzo con estos versos de Las sentencias del Tata Viejo, del argentino Buenaventura Luna porque en el miedo está la clave del momento que vivimos. Siete meses después de la anterior, los sindicatos españoles se han visto obligados a convocar una nueva huelga general, arrastrados por la jornada europea de lucha contra las políticas de ajustes que nos llevan al abismo. No había otra, porque sería poco presentable pedir el apoyo del mundo laboral europeo cuando uno de los países más afectados por la crisis no secunda una convocatoria así. España y Portugal no han tenido más remedio que hacerla.
z14emiedo1[1].jpgUno de los elementos que están usando las grandes corporaciones y los gobiernos que les bailan el agua para salirse con la suya (que no sabemos pero intuimos) es el miedo. La única manera de parar a esta gente es buscar la manera de que sean ellos los que tengan miedo, pero eso es muy complicado porque la precariedad laboral y todo lo que acarrea hace que la sociedad está bombardeada de temores, unos conscientes y otros inconscientes pero que actúan igual. Hoy estamos viendo cómo el gran empresariado, la derecha, los medios de los que ellos son dueños y sus voceros se empeñan en minimizar la jornada del 14N. Y por eso hay que pensárselo mucho antes de convocar una huelga general, porque si no es un éxito ese boomerang del miedo nunca va a alcanzar a quienes tienen la sartén por el mango. Ahora tratarán de decir que la huelga fue un fracaso, y no lo ha sido desde el momento en que ellos se toman tantas prevenciones policiales y molestias mediáticas para descalificar a los sindicatos. Además, la gente está en la calle, y eso siempre es un paso contra el miedo. Es decir, si tanto atacan a los sindicatos, al 15M y a cualquier plataforma ciudadana es porque algo de miedo les tienen. No podemos dejarnos paralizar por el miedo que ellos fabrican, hay que tener a la sociedad en alerta y con acciones constantes y guardar la huelga general como el gran recurso. Ya dijo el clásico que a veces puede más la espada en la vaina que en el brazo. Tienen que sentir que somos fuertes y que estamos vacunados contra la epidemia del miedo que ellos propagan, y que si se habla de una nueva huelga general será de las que no abran ni los grifos.