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Los pájaros contra las escopetas

zvDSCN4158.JPGEl momento actual recuerda mucho al poema del lobito bueno de José Agustín Goytisolo, en el que soñaba un mundo al revés. Seguramente el mundo siempre fue así, pero como las cosas no se sabían la gente acababa creyendo lo que los voceros decían, porque la inmensa mayoría de los españoles nunca vio ni en imagen a la mayor parte de sus reyes, y la abundancia de bustos de los emperadores romanos se debe a la necesidad de acercar su figura al pueblo. El colmo es que, cuando la gente sale a la calle en expresión democrática de su descontento, el poder no se sonroja cuando dice que esa gran manifestación equivale al golpe de estado del 23-F de 1981, y así, el segundo de a bordo de la Comunidad de Madrid dice literalmente en su Twiter: «Necesitamos democracia, no que hoy, como hace 32 años, los enemigos de las libertades tomen el Congreso y las calles». Traduzco que los enemigos de la libertades son el populacho jodido por los poderosos. Es que me lo cuentan y no me lo creo. Pero, claro, cuando se trata de confundir y afirman que menos trabajadores para el mismo trabajo es un aumento de la productividad, cuando un convicto y sentenciado por el asesinato de la niña Mari Luz pide el indulto al Gobierno, cuando hasta el Papa de Roma toma las de Villadiego porque no da abasto a apagar tantos fuegos vaticanos, el mayor dislate parece normal. A ver si los mayas tenían razón, y el mundo se está acabando, pero no con un bombazo, un meteorito o una tormenta solar, sino de pura maldad envuelta en el celofán de la demagogia. O lo que es lo mismo, los pájaros contra las escopetas. Todo al revés.
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(Obsérvese a los golpistas tomando también las calles de Las Palmas de Gran Canaria)

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Otra vez la misma película


En estos momentos, utilizar el tiempo, el esfuerzo y el dinero del Parlamento para celebrar eso que llaman el Debate sobre es Estado de la Nación me parece una frivolidad. El Parlamento está para legislar y controlar. El control es nulo cuando una mayoría absoluta borreguista dice a todo que sí o que no al dictado, y que yo sepa las leyes verdaderamente importantes que hay que hacer o reformar se siguen debatiendo en las tertulias radiofónicas y en la prensa de uno y otro signo, pero no avanzan ni un centímetro. Es más, escribo esto un día antes de que se celebre el dichoso debate y ya puedo decirles en qué va a consistir: Rajoy hará un discurso triunfalista agarrándose a la reducción de déficit público y al aumento de la productividad, y es verdad que el déficit es menor porque ha recortado por todas partes, y por consiguiente, si menos trabajadores zzgatos59.JPGsacan adelante el mismo trabajo en los servicios públicos (también pasa en la empresa privada), al dividir lo producido entre un divisor más pequeño da un cociente mayor. Aritmética elemental y por lo tanto demagogia. Por su parte, la oposición pondrá sobre la mesa el ventilador de la corrupción y asistiremos al enésimo capítulo del culebrón «y tú más», mientras que los nacionalistas vascos y catalanes airearán sus banderas soberanistas echando la culpa a España de todo lo que les pasa. Habrá propuestas del PP que se aprobarán por mayoría, y de los otros partidos que serán rechazadas una por una. En los medios habrá un par de días de artículos a favor y en contra y debates paralelos y se acabó. Más allá de la retórica partidista, ninguna propuesta que favorezca el empleo, que detenga los desahucios, que moleste un tanto así a las grandes corporaciones o que ponga un poco de orden en el desmadre general. Tiempo perdido y pagado por los ciudadanos, mucho hablar (y siempre con lo mismo, ni siquiera son originales) y poco hacer (más bien nada). De manera que, si quieren una lección de demagogia pata negra de una y otra parte, no se pierdan el Debate, con el que ocurre como con las películas que hemos visto y que encima son malas, que se vuelven insoportables. Si ocurriera el milagro de que sirviera para algo, yo sería el primero en aplaudir y rectificar.

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Paradójica incomunicación

zzzPICT010055.JPGHay medios de comunicación con extraordinarias posibilidades, y la televisión lo es, pero resulta que justamente esas posibilidades están siendo utilizadas hasta el máximo para destruir cualquier tipo de sociedad civilizada que se precie. Es un instrumento adormecedor de las conciencias y alentador de cuantas estupideces es capaz de hacer el ser humano. La radio tiene todo tipo de programas, desde los deportes hasta el debate, la filatelia, la música, la literatura y la gastronomía. También las grandes cadenas obedecen los dictados de sus amos, pero hay todavía espacio para buscar horas de entretenimiento, información y cultura. Con la prensa escrita pasa lo mismo que con la radio. Hay prensa del corazón, hay periódicos que sirven a determinados intereses, pero siempre queda un resquicio para el debate, la controversia y la razón. Lo triste es que Internet, que es otro medio de comunicación de posibilidades increíbles hace tan solo unos años, va camino de convertirse en otro gran instrumento destinado a idiotizar. ¿Y los móviles-Ipads-tabletas…? Ya es un vicio. ¿Para qué quiere un trasto de esos un niño de 12 años? Claro, es otra manera de sacar dinero, con mamarrachadas, musiquillas y concursos televisivos que se autosufragan a través de la factura del teléfono. Otra cosa es la utilización de la red como instrumento de información y educación, pero eso es lo que menos se hace. Desde luego que no me niego a los avances tecnológicos, pero me da escalofríos pensar en las horas que se pasa la gente viendo páginas insulsas, metida en chats estúpidos o escribiendo mensajitos totalmente prescindibles. Y se da la paradoja que con tantas posibilidades de comunicación, vivimos posiblemente la época en la que más que nunca el ser humano se siente aislado.