Los pájaros contra las escopetas
El momento actual recuerda mucho al poema del lobito bueno de José Agustín Goytisolo, en el que soñaba un mundo al revés. Seguramente el mundo siempre fue así, pero como las cosas no se sabían la gente acababa creyendo lo que los voceros decían, porque la inmensa mayoría de los españoles nunca vio ni en imagen a la mayor parte de sus reyes, y la abundancia de bustos de los emperadores romanos se debe a la necesidad de acercar su figura al pueblo. El colmo es que, cuando la gente sale a la calle en expresión democrática de su descontento, el poder no se sonroja cuando dice que esa gran manifestación equivale al golpe de estado del 23-F de 1981, y así, el segundo de a bordo de la Comunidad de Madrid dice literalmente en su Twiter: «Necesitamos democracia, no que hoy, como hace 32 años, los enemigos de las libertades tomen el Congreso y las calles». Traduzco que los enemigos de la libertades son el populacho jodido por los poderosos. Es que me lo cuentan y no me lo creo. Pero, claro, cuando se trata de confundir y afirman que menos trabajadores para el mismo trabajo es un aumento de la productividad, cuando un convicto y sentenciado por el asesinato de la niña Mari Luz pide el indulto al Gobierno, cuando hasta el Papa de Roma toma las de Villadiego porque no da abasto a apagar tantos fuegos vaticanos, el mayor dislate parece normal. A ver si los mayas tenían razón, y el mundo se está acabando, pero no con un bombazo, un meteorito o una tormenta solar, sino de pura maldad envuelta en el celofán de la demagogia. O lo que es lo mismo, los pájaros contra las escopetas. Todo al revés.
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(Obsérvese a los golpistas tomando también las calles de Las Palmas de Gran Canaria)