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¿Quieren que les sueñe?

He oído que hoy se celebra en todo el mundo «El día de los sueños», una estupidez como otra cualquiera, pero puestos a entrar en duermevela freudiana lo más urgente es soñar con el fin de la violencia. En realidad, habría que poner en circulación una pastilla que obligase a soñar con una vida apacible y tranquila. O tal vez debiera haber profesionales del sueño que, como en un cuento de García Márquez, se alquilen para soñar para no tener sueños de gato (a saber lo que sueña un gato).
DSCN1636.JPGLa violencia es por lo visto innata en el ser humano, que guarda en su cabeza concéntricamente el cerebro de un humano, un mamífero y un reptil en el núcleo. Es como si obedeciera la consigna de la destrucción por la destrucción, si no no se explican tantas guerra y tanta violencia gratuita, porque tan inadmisible es que un hombre mate a su pareja o dispare a los transeúntes como que un gobierno decida invadir un país. Es la violencia porque sí. Si hablamos de la pena de muerte ya es para echarse a temblar.
Me contaba un amigo que en Venezuela el gobierno reconoció que el año pasado hubo 25.000 asesinatos en aquel país, aunque parece ser que las cifras reales se acercan a 40.000. Es decir, cada día son asesinadas entre 50 y 100 personas. Es como una guerra no declarada. Trasladado a Canarias sería como si en estas islas hubiera siete asesinatos diarios, un disparate.
Ya que toca hoy la mentecatada de celebrar los sueños, soñemos con la no violencia en todas sus manifestaciones, porque ya estoy cansado de soñar con serpientes, como Silvio Rodríguez.

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¿Por qué no dicen lo que quieren decir?

Lazarillo_de_Tormes[1].JPGDe un tiempo a esta parte hay mucha gente que tira la piedra y esconde la mano, y observo que se hace como el que no quiere la cosa usando el apogeo de los programas de chismorreo.
Hay quien está echando balones fuera propugnando disputas sobre cuestiones que ya están sobrepasadas o que son secundarias, porque ya me dirán qué calado político tiene que la Reina vaya o no vaya a los toros.
El pícaro ciego sabía que el lazarillo cogía las uvas del racimo de tres en tres porque él las cogía de dos en dos y el otro no protestaba, y si los monárquicos alientan semejantes bizantinismos no es porque quieran debatir la halagadora dualidad monarquía o juancarlismo.
Lo que se pretende ocultar es el debate claro, transparente y bipolar sobre monarquía o república, porque alguien ha destapado la caja de Pandora. Quieren desviar la atención grave hacia cuestiones baladís, pero el ciego de El Lazarillo de Tormes ve hasta el ojo de una aguja. Para eso sirven los clásicos.

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Paren el Mundo que yo me bajo

Por lo visto nadie aprende del esfuerzo y la capacidad de emprender de los norteamericanos, ni de su potencia integradora de culturas, ni del pensamiento de sus grandes figuras. Lo que aprendemos de los norteamericanos es lo malo, la guerra de bandas urbanas y los tiroteos en las escuelas. Lo positivo se ignora porque necesita esfuerzo, trabajo, dedicación.
Esa costumbre demencial de entrar en una escuela con un rifle y emprenderla a tiros contra profesores y alumnos se produce secuencialmente en Estados Unidos, pero ya ha empezado a suceder con repetición en Finlandia y ahora salta a Alemania. Por mucho resentimiento que se guarde al profesor o la profesora que un día hizo o dejó de hacer algo que a juicio del pistolero era reprobable, nunca merece la muerte.
papapapa.JPGY lo que es más inexplicable, la muerte de niños que nada tiene que ver con sus demonios mentales. Es más, seguramente nunca encuentran en el punto de mira a esa bestia negra profesoral.
Matan a cualquiera, y si ya es complicado ser profesor ahora se está convirtiendo en una profesión de riesgo. También lo es la condición de alumno. Los colegios empiezan a no ser lugares de cultura, formación y convivencia para tornarse campos de tiro al blanco, y el blanco es cualquier persona que ande por allí.
Hace tiempo que casi nada tiene lógica en nuestro ámbito, y esta es una moda que ya empieza a preocuparnos, porque si hace unos días hubo un tirador sin motivo en nuestra ciudad, ayer atacaron un centro de salud en Murcia y mañana quién sabe. Los políticos lo resuelven siempre diciendo que es un caso aislado, mientras degradan por sistema y parlamentariamente la educación, y ahora encima viene la UE y remata el asunto en el nivel universitario con lo de Bolonia.
Definitivamente, nos hemos vuelto locos, o tontos, o las dos cosas.