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Leyes, normas, preceptos

Una sociedad avanzada se rige por el Derecho, y es normal que haya normas que pongan reglas y sanciones para quienes no las cumplan. Pero una cosa es legislar con coherencia y otra muy distinta vivir en una sociedad que lo quiere tener todo previsto hasta el cansancio. Luego viene la imposibilidad de aplicar muchas de esas normas, porque no son sólo leyes parlamentarias (y hay parlamentos en Canarias, Madrid y Estrasburgo), sino directivas europeas, decretos, resoluciones, códigos, ordenanzas municipales y la Biblia en verso. Da escalofrío ver que cada día salen a la luz docenas de normas en los boletines oficiales de toda índole, y también cómo muchas de ellas quedan en el limbo por la imposibilidad de su aplicación.
La virgen y el niño.jpgY es que quieren normativizarlo todo, que si fumas o no fumas, que si hablas por el móvil conduciendo, que si… Y luego hay cosas concretas de gran importancia que se quedan en tierra de nadie al albur de interpretaciones; por ejemplo -y no es cosa menor- , la edad en la que una persona consiente en mantener relaciones sexuales. Y hay incongruencias como que en un crimen el alcohol es un atenuante, en un accidente de tráfico un agravante.
Y así miles asuntos, que son sancionables en Astorga y no lo son en Arucas, o al revés. Porque es que encima no hay un corpus homogéneo. Y tanta normativa nos salta a la cara sobre todo cuando tratamos asuntos administrativos, que un día son una cosa y pasado mañana otra, simplemente porque en medio un Director General publicó una resolución que incluso puede ser contradictoria con otras leyes de rango superior. Mientras se aclara pasarán años. Si hasta las comunidades de vecinos ponen normas: me han contado que hay una en las que no se tolera tirar de la cisterna después de las diez de la noche, otra en la que se prohibe ducharse a determinadas horas porque los bajantes hacen ruido, y aun otra en la que está vedado tocar instrumentos musicales, pero no hay problema si la música es de disco, radio o televisión. Tanta norma nos conduce al absurdo.

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Carta a los Reyes Magos

Supongo que ustedes esperarán de mí una carta parecida a los deseos de Miss Arkansas: felicidad para todos y paz en el mundo. Y no es que no lo desee, sino que me parece una chorrada pedírselo a unos tipos de los cuales no se sabe muy bien si eran reyes o simplemente magos, y la magia ya sabemos que tiene truco. Y no son trucos lo que necesitamos en este planeta, ya nos han sacado demasiados conejos de la chistera delante de nuestras narices. La otra magia es fruto de la imaginación, y de esa podemos surtirnos sin necesidad de ponerle maíz a unos camellos que finalmente no se lo comen.
vv88.JPGSiempre he visto que a los niños ricos les traen juguetes carísimos y a los pobres una pequeñez o nada. Y eso es discriminación, por lo que deduzco que son instrumentos de dominio, no en vano son ustedes una tradición que proviene de un pasaje evangélico, que luego los hombres han usado a su antojo. Así que, por mi parte, pueden quedarse con su magia y con su improbable realeza. Además, dicen que llegaban a Belén desde Oriente, y uno de ustedes es de raza negra y provenía de Etiopía, que, si miramos un mapa, está justamente al suroeste de Palestina. O sea, que me parece que ponen el Oriente donde les sale del arco del triunfo.
Mis Reyes Magos son la gente que me quiere, la que desgasta sus sandalias con las mías haciendo juntos el camino. Eso sí que es magia, porque mi gente no tiene truco, es de verdad. Así, señores Reyes Magos, sigan dando la vara por ahí, pero no esperen que yo les siga el juego. Prefiero jugar a la amistad, al amor, a la esperanza y sobre todo a los actos de buena fe. Y mira por donde, de eso sí que pido mucho, con el compromiso de dar. De todas formas, les deseo que tengan un buen viaje esta noche, y hagan felices a quienes todavía tienen la inocencia de creer en ustedes.

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Galdós y mi bisabuela

Una de mis bisabuelas otorgaba a su esposo, mi bisabuelo, características de gran hombre. Y lo era, sin duda, pero no por las razones esgrimidas por su viuda. Decía mi bisabuela que su marido fue un tipo importante porque murió en la misma fecha que Pérez Galdós, de quien ella era una ferviente lectora.
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Por eso, cada vez que veo el 4 de enero en el almanaque me acuerdo de mi bisabuela, de la sombra difusa que tengo de su marido y de don Benito Pérez Galdós, que no pudo rebasar el gélido invierno de 1920. Y ahora que hago memoria, Galdós siempre fue muy leído, es tal vez ahora cuando menos se le lea, y siendo un poco malo puedo pensar que tal vez tanto estudio sobre él lo hayan convertido en algo sublime e inalcanzable a los ojos del lector común. Ese problema tiene convertirse en un icono, y tengo que decir que leer a Galdós es siempre una delicia porque tiene un arco de registros muy amplio, no es un escritor para una franja determinada sino para todas. Claro, por eso es tan universal en todos los sentidos, porque cualquiera y a cualquier nivel siempre encuentra acomodo en sus novelas. A lo mejor a mi bisabuela su marido le parecía tan especial porque le recordaba a algún personaje galdosiano, y si encima se murió un 4 de enero, pues ya está montado su mito particular.