Hoy es el cumpleaños de Einstein
Como hoy sería su cumpleaños, señor Albert Einstein, me permito recordar que estamos en un tiempo en el que hasta sus teorías se ponen en entredicho, si bien parece ser que ahora los que hablaban de partículas más veloces que la luz no lo tienen tan claro. Y es que el tiempo ha sido siempre una de las constante preguntas del ser humano, y es lo que nos distancia de las posibilidades de contactos con otras formas de vida en el universo, porque las distancias se miden en años-luz y eso es inabarcable para la vida de un hombre y acaso para toda la existencia de la humanidad. Así que hablar de su cumpleaños puede sonarle a fruslería, cuando para usted el tiempo era una magnitud moldeable. Antes que usted, Newton, Kant, Leibniz o Hegel se preocuparon de este asunto, y después también, y quien más quien menos ha echado un vistazo a Historia del Tiempo de Stephen Hawking. Las teorías nos pueden llevar a pensar que llegar a una lejana galaxia podría ser posible gracias a esa curvatura del tiempo, y entrar en esa dimensión -difícil hasta para pensarla- que son los llamados agujeros de gusano. Otra vez la física, las matemáticas y la filosofía se dan la mano, como en la antigua Grecia, pero seguimos en el mundo teórico y el tiempo que conocemos y del que disponemos sigue gobernado por las manecillas de un reloj. Hablar de tiempo cósmico y filosófico y luego mirar la hora es como bajarse de un tiovivo, y creemos estar en la realidad, que tampoco es tal, porque no es para todos igual porque depende de la percepción (pero usted ya sabe que esa es otra historia, señor Einstein).
El anterior Gobierno es responsable justo hasta el 22 de diciembre pasado; hace tres meses que no está, y ahora la responsabilidadrs del nuevo Gobierno, a partir del primer parado del día siguiente de su toma de posesión. Y la huelga es un instrumento para intentar que el Gobierno razone y se dé cuenta de que con estas medidas se paraliza aun más la economía y se destruyen empleos y empresas, porque las PYMEs son las primera afectadas de la disminución del consumo. Por lo visto, tampoco importan las empresas que no sean gigantes, y que por cierto generan el 80% del empleo. Ante esto, las fuerzas sociales tienen que oponerse sí o sí. Es verdad que la trayectoria de las dos grandes centrales sindicales es manifiestamente mejorable, pero no hay otra cera que la que arde, y es impresionante cómo se ha tocado a degüello para crear la idea de que los sindicatos en realidad no representan a los trabajadores. Sin grandes sindicatos no hay negociación colectiva, y sin esta los trabajadores están vendidos por el miedo y porque el conflico, en lugar de ser institucional, es personal. Y claro, aunque el derecho a la negociación colectiva también figura en la Constitución (Art. 37.1), se lo quieren saltar por dos vías, la del decretazo de la Reforma y a la vez dinamitando a los sindicatos ante la opinión pública. Sigue apareciendo, pero son tantas las modificaciones que en la práctica los convenios colectivos pueden convertirse en papel mojado. Nunca pensé que se pudiera actuar en política con tal descaro.