El hidrocarburo me confunde
Estamos acostumbrados a polémicas interminables sobre asuntos importantes pero que acaban siendo proyectiles políticos y juegos de intereses (y capitales). Con las prospecciones petrolíferas en aguas cercanas a Canarias está pasando lo mismo que con Tindaya, que iba (¿iba o va?) a ser la quintaesencia del arte cósmico, fuente de riqueza… ¿Para los que comercializaran la traquita extraída del agujero? ¿Para los que explotaran el invento cobrando entradas a los turistas? ¿Eran los mismos? ¿Qué ganaba el pueblo majorero? El arte… Ah, sí el arte (que es pasar mucho frío). Ahora viene una empresa que por lo visto va a llevarse el 95% (esa es la cifra que dicen algunos medios) y en Canarias queda el 5%… ¿El 5% de qué? Ah, sí, que dicen que es riqueza para Canarias y creará puestos de trabajo, porque como es público y notorio los canarios tenemos mucho personal especializado en extraer petróleo submarino. ¿Y qué pasa con las energías renovables? Canarias es el único lugar de España en la que estas energías no son deficitarias, y sin embargo se protegen en otras comunidades y aquí se aparcan. Y otra pregunta: ¿Por qué se asegura que no se autorizarán prospecciones petrolíferas marinas en Valencia porque están muy cerca de las zonas turísticas? Y aun me queda otra pregunta: Si el PP gobernase aquí con CC y esta le prestase su apoyo en Madrid, como pasó en un tiempo y pasa ahora con CIU, ¿CC se opondría tan frontalmente? Es una pregunta, seguramente sí, o tal vez-a lo mejor-quizás-quién sabe, porque el discurso del Presidente Rivero aludiendo al sistema colonial suena tan fuerte que… No sé. Pues eso, si sacamos petróleo en Tindaya formaremos parte de la OPEP… Que no es en Tindaya… Es que el hidrocarburo me confunde; como al del anuncio, que plantó un cantero de papas en La Luna.
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(No sé por qué he puesto la foto de la madrileña estatua del general Espartero. Y su caballo, claro.)
Ambos se comportan como si los dioses los hubieran distinguido entre los mortales, cuando no se erigen en dioses poseídos de poderes ultraterrenales. Mourinho trata a todo el mundo con altanera displicencia, como si el Real Madrid no hubiese ganado nueve copas de Europa y una veintena de ligas antes de que llegara él. Guardiola es como un Lama que posee el secreto del fútbol de pase corto, como si antes no hubiesen existido Frank Rijkaard o Luis Aragonés, y antes aún el gran Brasil de Zagallo y hasta la ya mítica UD Las Palmas de hace 45 años. Encima de que es un insulto alardear de esos sueldos multimillonarios en un país donde cada día es un drama social, estos señores se hacen los duros para que les saquen el sombrero, uno tratando de provocar que el Bernabéu lo aclame en un gran acto de sumisión, el otro haciendo que supliquen los jugadores, rueguen los directivos y lo pida a gritos la afición culé. Pero son solo hombres, puede que muy valiosos en su disciplina, pero no insustituibles. Lo mismo que los deportistas de élite deben dar ejemplo de limpieza y honradez deportiva porque son espejo para los más jóvenes, los que ocupan esos sitiales del éxito y la adoración social también deben ser ejemplares, y ahora mismo lo que están haciendo es dando una deplorable lección de soberbia. Y no hay que olvidar que la soberbia, como el ídolo del sueño de Nabucodonosor, es de oro, pero tiene los pies de barro.
En cuanto a los salarios, en Canarias un profesor cobra lo mismo que cualquier otra parte de España, con el añadido ya casi testimonial de la histórica asignación por residencia. No hay incentivos especiales (que sí hay en Euskadi) que hagan que en Canarias se cobre más que en Andalucía o en Aragón. Y esa asignación residencial -ya diminuta- no es solo para docentes, pues la tienen todos los empleados públicos. El otro caballo de batalla son los días lectivos y las horas de trabajo. Les ahorro las cifras, basta con echar un vistazo comparativo y se ve que estamos en las cifras de la UE en los días lectivos y por encima en horas de dedicación. Puede que haya un problema de distribución, que también depende de las administraciones públicas, y también de organización pues en las últimas décadas cada gobierno que llega introduce cambios en el sistema y se ha llegado a una kafkiana hiperburocratización de la enseñanza. Pero no se habla de los otros 39 puntos, que abordan temas metodológicos, organizativos, socioeconómicos y estructurales, y he de resaltar que en el informe se dedica un espacio muy pequeño a los temas que han resultado tan mediáticos, y desde luego analiza y sugiere, pero no carga contra el profesorado como se pudiera deducir por las informaciones, que dan la impresión de que el asunto va a resolverse echando como siempre la culpa al profesorado. Y eso sería un error, porque minarán aun más su autoridad social y docente, ya bastante deteriorada, porque mientras no se asuma colectivamente que la educación es tarea de la comunidad, y que todos han de remar en la misma dirección, mal vamos. Y vuelvo a recordar el dicho africano: «para educar a un niño hace falta toda la tribu». Habrá que hacer un gran pacto social, porque la solución no es seguir señalando a los docentes como los muñecos pim-pam-pum de la educación y desde luego recomiendo