Pues sí, la culpa es de ustedes
He leído en algún periódico de gente de orden que cuando en España algo no es justo, es incorrecto o simplemente va mal, la gente de izquierdas echa la culpa al rancio pensamiento carpetovetónico, a la Iglesia Católica, a la CIA, al Gobierno norteamericano infiltrado en distintos organismos, a Aznar, a la COPE y a los ricos. Y a Franco, no se olviden. He hecho memoria y es verdad, siempre acaban en uno de esos puntos. Llevo días reflexionando sobre esto y me he dicho que tal vez hay que ser más ecuánimes, que se ha de tener un pensamiento más riguroso, que las causas de los males pueden ser muy diversas, en cuyo caso habría que cambiar el disco.
Así que he pasado revista a los males colectivos más comunes, sopesando datos y detalles, y resulta que no es que la gente de izquierdas tenga una fijación, es que siempre, al final de la cadena están los mismos. Pues mira, sí, la culpa de todo lo malo que sucede en España la tienen el pensamiento medieval que va al galope, la Iglesia Católica, la CIA, el Gobierno norteamericano, Aznar, la COPE y los ricos. Y Franco también, que desmanteló este país durante 39 años y sigue ahí, atrincherado y reencarnado en otros que funcionan como zombis fascistas. Es más, no es que la culpa de lo malo la tenga siempre alguno de estos elementos, es que todos tienen la culpa de todo, porque juegan en equipo. Así que no es una fijación, es la constatación de una realidad.
Este año se han conmemorado diversos aniversarios que cierran década, ya que, por ejemplo, se cumplen 40 años de la muerte de figuras como Picasso, Pau Casals, Nino Bravo, José Alfredo Jiménez , Salvador Allende, Víctor Jara y Pablo Neruda, entre otros, de los cuales se han ido haciendo reseñas y conmemoraciones a medida que se cumplían las fechas. Sorprende por lo tanto que el pasado 2 de septiembre se cumplieran también 40 años del fallecimiento de John Ronald Reuel Tolkien, el autor de El Señor de los Anillos, entre otros libros celebrados ya por varias generaciones, y prácticamente no se haya visto nada en los medios. Eso choca con el ruido que se monta alrededor de la adaptación al cine de sus libros, y ya era multitudinario el seguimiento de su obra escrita. Tolkien está considerado como uno de los padres de la llamada alta fantasía literaria, con su creación del universo casi mitológico de un continente imaginario llamado por él Tierra Media, y que conformó con otros autores británicos el grupo denominado Inkling, en el que también estaba integrado su gran amigo C.S. Lewis, el autor de Las Crónicas de Narnia. Tolkien da para mucho, por su compleja personalidad, con un acendrado catolicismo, asunto este en el que era radical, que condenó a Hitler y los desmanes del nazismo y también a los Aliados que hicieron de Alemania un símbolo del mal. Esto no le granjeó muchos amigos en Inglaterra, pero lo salvaba la popularidad de sus libros y el prestigio de haber sido oficial combatiente en la I Guerra Mundial, de lo que tampoco se sentía orgulloso. Un tipo muy especial, y aunque se haya hablado poco de él en su 40 aniversario, o precisamente por eso, lo traigo a mi post como homenaje a un autor de un género muy especial. Así, pues, Tolkien es Tolkien, y a los puristas literarios les digo que algo tendrá el agua cuando la bendicen. Tal vez no ayude que, en la tumba de Oxford en la que yacen él y su esposa, en lugar de figurar sus nombres, por propia voluntad aparecen escritos los de dos personajes literario surgidos de la fantasía del autor. Es como jugar al escondite.