Publicado el

¿»Marianismo» o casualidad?

Quienes alegremente consideran que la derecha conservadora hace las cosas «a la buena de Dios», o llegan a decir que es poco inteligente, cometen un error. Basta observar la secuencia de los acontecimientos más cercanos para darse cuenta de que en realidad los conservadores no dan puntada sin hilo, y hasta lo que parece que les va en contra lo aprovechan subliminalmente a su favor. El asunto del papel de la mujer en la sociedad es algo que en la España carpetovetónica es como un goteo que a veces es tsunami cuando se trata de legislar desde los campanarios.
imagen estrellas rut.JPGTodo eso, aparte de entroncar con los cuadernos «formativos» de la Sección Femenina de tardes de costura, silencio y «urbanidad», es una representación clara de lo que las sociólogas Evelyn P. Stevens y Denise Peeters ven como «Marianismo», por la contraposición de los mitos de María y Eva. La tradición dice que un niño nace de mujer en la que es inconciliable la maternidad y el sexo, y el discurso se completa con la superioridad moral de la mujer por su capacidad de sacrificio y humildad, una superioridad que la condena a un segundo plano. Eso es el Marianismo, y ya es una curiosa casualidad que el presidente actual se llame Mariano.
Que esa España conservadora (es una manera amable de llamarla) siempre está rediseñándose lo hemos visto en estos días, cuando un medio de línea bien definida hacía un «retrato» de la esposa del presidente del Gobierno. No es baladí que se publique en estas fechas en las que el mito de la familia del portal Belén está omnipresente. Entresaco algunas afirmaciones que tratan de dibujar a la «esposa perfecta»:
«- Jamás interviene cuando no debe y está siempre en su sitio.
– Culta, cinéfila, lectora y profundamente religiosa.
– Vive pendiente de sus dos hijos y de su anciano suegro.
– Su madre contaba que era muy estudiosa y tenía unas manos buenísimas, hasta el punto de que se hacía sus propios «apaños» con la ropa.
-Su perfil es el de una esposa dedicada por completo a su familia, dispuesta a lo que sea por apoyar a su marido».

Esta prédica y otras son cargas de profundidad con olor a incienso y sacristía que tratan de que se extienda como una mancha de aceite, y están perfectamente planificadas en la forma y en el tiempo.

***
No me olvido: les deseo que nunca dejen de buscar la felicidad,
esta noche y siempre.

Publicado el

Buscando la luz creciente

Estamos en la antesala de la Navidad, una fiesta que en la cultura occidental dominada por el cristianismo desde el siglo IV tiene como detonante el mito del nacimiento de un niño que lo cambiará todo. Y en realidad lo ha cambiado, porque Occidente tomó nuevo rumbo desde que en el año 313 el emperador Constantino el Grande proclamó en el Edicto de Milán que el cristianismo sería en adelante la religión oficial del imperio romano. Antes de eso, coincidiendo con el solsticio de invierno y el día más corto y oscuro del año, se celebraban las fiestas dedicadas a Saturno, dios de la agricultura, en agradecimiento por las cosechas, y como a partir de esas fechas los días iban creciendo, habría más luz y saludaban el regreso del Sol Invictus. imagdccc999.JPGEra un tiempo dedicado a buscar la luz, y por ello la Iglesia de entonces quiso sustituir aquellas fiestas paganas arguyendo que ese Sol Invictus era Jesucristo niño, y se empezaba a invocar la luz con velas, antorchas y hogueras desde el 13 de diciembre, ligando a Santa Lucía de Siracusa (muerta a principios del siglo IV) con la nueva celebración. Como no era fácil que los romanos renunciaran al festín y la algarabía que eran anteriormente las saturnales, se les permitía la semana siguiente celebrar la llegada del nuevo año que venía con la luz creciente. Y en realidad es el comienzo del ciclo de la luz solar en el hemisferio norte, un tiempo para hacer parada y recapacitar, volver a los lugares de origen y ver a la familia al menos una vez al año. Esa necesidad de compartimentar la vida y medirla en ciclos es la base de la celebración de la Navidad, más allá de creencias religiosas, y ese niño mitológico que nace es cada uno de nosotros, renovado una y otra vez buscando la luz creciente. La Navidad representa la luz en la oscuridad del invierno, el recomenzar, y es muy anterior al cristianismo, por ese calendario de ciclos por el que se rige el ser humano desde sus orígenes más remotos sobre La Tierra. Y esta es la hora de volver a empezar.

Publicado el

Sepulcros blanqueados

zzz0140909_225745rrrr.JPGLa desfachatez del gobierno de Rajoy bate una y otra vez sus propios récords. Solo a un iluminado o en su defecto a un instrumento del capitalismo feroz se le ocurre decirle a un calvo que le ha crecido una melena rubia y pretender que el calvo se lo crea. Es imposible, bastaría con pasarse la mano por la cabeza o mirarse al espejo. ¿Cómo se atreve el presidente a decir que estas van a ser las primeras navidades sin crisis, que hay más alegría, y que todo es maravilloso, con millones de desempleados, emigrados forzosos, prácticas mafiosas en el mundo laboral y empleados temporales con salarios de miseria? Ni siquiera la macroeconomía daría lugar a esas afirmaciones (ya saben, lo dos pollos de la renta per cápita). Estoy convencido de que en el gobierno saben que esas palabras no las cree nadie, porque la realidad es la que es, pero como las grandes fortunas crecen y a los pobres y empobrecidos que los parta un rayo, el presidente se regodea y nos insulta directamente, se ríe de nosotros en nuestra cara, y ya se presta a escupirnos y demás acciones escatológicas proponiendo la persecución de la economía sumergida también de los de abajo, y ni se le ocurre tocar una décima de puntos el impuesto de las grandes corporaciones, que es ridículo. El argumento de que una subida justa de impuestos a los que más tienen significaría una fuga de capital se viene abajo desde que vemos que esas fortunas apenas tributan aquí. ¿De qué nos sirve saber que este o aquel tiene no sé cuántos millones si no paga por ellos? Que se los lleve, aquí no producen y, además, ocupan espacio. Da la impresión de que Rajoy y los suyos se han propuesto, no solo empobrecer este país, sino cachondearse de nosotros, con la complicidad de los de siempre, esos que predican caridad y luego ni siquiera pagan el IBI (entre otras exenciones). Como diría el que ellos tienen por jefe, son todos unos sepulcros blanqueados, hipócritas, y nos roban con el respaldo del BOE (hay una palabra para llamar a eso, pero lo mismo me cae cadena perpetua por ponerla. Así que…)