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Somos irracionales

Seguramente los que creen en la ciencia a toda costa no estarán de acuerdo conmigo, pero que La India luna.jpghaya entrado en la carrera espacial me parece un chiste. Es evidente que ya lo han hecho hace años Estados Unidos, la URSS (ahora es Rusia), Europa desde la Guayana, China y Japón. Está claro que las comunicaciones se han modernizado muchísimo con los satélites, y que la investigación espacial es necesaria porque aporta avances a la vida en La Tierra. El problema es que se lo han tomado como una carrera, cada cual hace la guerra por su cuenta, compite con los otros y de ese modo los gastaos son supermillonarios. Ya que es tan necesario e importante, lo lógico sería que hubiese un espacio común para que ahora los hindúes no tengan que estar probando cohetes que ya se probaron hace cuarenta años en Cabo Cañaveral.
Y mientras dicen que los recortes en la emisión de gases nocivos a la atmósfera tendrá que retrasarse por la crisis (para no atosigar a las empresas), no hay problema en liarse a gastar millones en una carrera irracional. Seguramente en el futuro no habrá otro manera de vivir que escapando hacia otros mundos porque La Tierra será inhabitable, pero tal vez no hiciera falta si todo ese dinero se empleara en hacer más habitable este planeta.

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El Mesías Brown

gb.jpgHe leído por ahí que el escocés Gordon Brown, Primer Ministro británico, le está enmendando la plana a otro escocés, Adam Smith, doscientos años después de que este pusiera las bases teóricas del capitalismo. En medio quedan tipos como Keynes, y no podemos olvidar a Marx y Engels, que, como todos los demás, trataron de explicar, entender y extender su concepción de las relaciones económicas de la sociedad después de la Revolución Francesa.
Yo no sé si Gordon Brown puede tener autoridad académica para igualarse a los mencionados, pero sí que tiene algo que aquellos no tenían: poder. Aunque el poder en estos casos es relativo, porque depende de cómo se tomen sus medidas los grandes tiburones. Tampoco creo que el intervencionismo de urgencia que se está practicando en estos momentos sea la receta opuesta al liberalismo galopante, porque me suena más a «échame una mano que esto se hunde, a ver si reflotamos».
Cuanto más nos alejemos a la economía primitiva de trueque, mayor peligro hay de estafas como la que ahora nos atenaza, pero sí que tendríamos que volver a un equilibrio entre el valor real de las cosas y las quimeras financieras que se montan y que finalmente son humo. Lo que sí está claro es que a pocos políticos les ha venido tan bien la crisis como a Brown, estaba muerto y no sólo ha resucitado sino que va camino de convertirse en un mesías.

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90 años después

Hace hoy 90 años que acabó la que ahora conocemos como I Guerra Mundial (1914-18), que entonces fue llamada Guerra Europea (transcurrió en Europa aunque intervino Estados Unidos) y también Gran Guerra. Terminó con una herida cerrada en falso porque se firmaron varios tratados de paz, cada vencedor y cada vencido por su lado, como en una especie de liga inacabable que puso las bases para una nueva guerra dos décadas después.
me.jpgLa importancia de esta guerra es que cambió un mundo que ya parecía inamovible. Prusia se partió en dos por el corredor polaco, semilla de una nueva contienda. Desapareció el Imperio Austro-Húngaro, uno de los más poderosos de Europa. Turquía era expulsada de Europa y sólo se le dejó la actual Istambul y alrededores. Crecieron Checoeslovaquia, Rumanía y Yogoeslavia, lo que implicó el empequeñecimiento de Hungría y la desaparición de lo que había sido la Gran Serbia.
Paralelamente, en Rusia cayó el zarismo y se instauró el Imperio Soviético. Y así, más o menos se ha mantenido el mundo hasta ahora, aun con la II Guerra Mundial y la Guerra Fría de por medio, pero de repente, cuando cayó el primer ladrillo del Muro de Berlín empezó a cambiar todo. Estamos en otra encrucijada de la Historia, tratando de hacer una Europa sin fronteras (hoy una utopía) y el mundo que hagamos hoy durará al menos hasta que acabe el siglo. Siempre fue así, y a lo mejor algún día aprendemos la lección.