Lo que está sucediendo en los medios de comunicación con el accidente de Barajas raya en lo indecente. Que haya tanta cutrez en algunos medios es culpa de estos mismos medios, que dan cancha a todo lo que finalmente es pornografía social.
Con el accidente del avión de Spanair está pasando lo mismo. Hay filtraciones que cada día aparecen aquí y allá, y no se entiende cómo es posible que una comisión que se supone secreta deje salir datos, que tomados sin su contexto, pueden llevar a especulaciones interesadas y que tal vez finalmente nada tengan que ver con la verdad. Es evidente que algo falló en Barajas, fuese el avión, las personas o la compañía, porque si no no habría habido accidente. Eso ya lo sabemos porque es una perogrullada, y hay que dejar que esa comisión técnica dictamine qué fue exactamente lo que sucedió. A partir de ahí es cuando se puede empezar a valorar.
La publicación por El País de los 8 segundos grabados por las cámaras del aeropuerto, donde se ve toda la secuencia del accidente debiera ser materia reservada, pero ya está en todos los telediarios. Y es muy cruel que se haga espectáculo (porque es eso y no gloria informativa) con las imágenes reales de la muerte de 154 personas. Si Isabel Pantoja consiguió que un juez prohibiera la repetición machacona de la cogida mortal de Paquirri, otro juez puede ordenar que esas imágenes no se emitan más. Es el mínimo respeto que debemos a los muertos.
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Foto: De los que se han ido hay que recordar el color que dieron a la vida de los que los conocieron y amaron.
Hola Emilio, acabo de ver que me has referenciado en tu fenomenal artículo. Es un verdadero honor. Muchas gracias, compañero.
Desde luego no sé qué está pasando en el mundo desde hace un tiempo que el respeto al dolor a la intimidad y al ser humano en general se la trae al pairo a medios que sólo basan su programción en el morbo y la carroña.
Un abrazo