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Santa Lucía

rostro.jpgDesde siempre, el 13 de diciembre ha tenido un significado especial para la mayor parte de la gente. Es Santa Lucía, que es la patrona de los ciegos, porque, según la tradición, ella misma perdió los ojos en la tortura de su martirio en su Siracusa natal.
La religión es cosa de cada cual, pero la tradición es de todos, y por eso se asocia a Lucía con la luz, o con la falta de luz en los inviernos noctámbulos del círculo polar. Ya es una nueva tradición que venga cada año la Lucía sueca (Santa Lucía es muy venerada entre la oscuridad decembrina de los suecos) a nuestra luminosa Santa Lucía de Tirajana.
Y es bueno tener presente a aquellas personas que carecen del sentido de la vista, o que tienen alguna dificultad para ver, aunque no hay mayor ciego que el que no quiere ver, que son los ciegos del espíritu. Los ciegos dan pena y generan solidaridad; los sordos dan risa y promueven a la burla. Es triste, pero nadie aprecia la dimensión de los sentidos, pues son los que nos comunican, nos hacen humanos.

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Veinte años sin Nanino

timple.JPGEl día 27 de diciembre de 1988 murió Fernando Díaz Cutillas y surgió el mito de Nanino. Para lo clásicos, un mito es una narración que sirve de modelo a las conductas humanas, y la narración del mito de Nanino es su propia trayectoria profesional, y también personal, porque esa capacidad para comunicar procede de su manera de ser. Hoy, con cierta distancia temporal, podemos decir que pocas cosas se han hecho en Canarias hacia su unidad, su autoestima y el orgullo del autoconocimiento como la labor que desarrolló Fernando Díaz Cutillas.
Se fue de un zarpazo, como suele ocurrir en esta tierra en la que de la noche a la mañana y casi sin aviso desaparecen José Antonio Ramos, Lorenzo Godoy o Efrén Casañas. Nanino se marchó así, y tal vez por eso nos alertó sobre lo que aún quedaba por hacer. Por ello es justo recordar a este hombre a los 20 años de su desaparición física.

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Autopromoción

Portada de TRIPTICO DE FUEGO.jpgHe visto que todo el que tiene un blog se autopromociona, y entonces he decidido hacer lo mismo, porque, claro, si no se habla del bloguero alguna vez esto acabará por no ser un blog. Y como los asuntillos culturales no andan muy publicitados en esta tierra (salvo que consideren tal cosa a cualquier cantante pachanguero que aparezca por aquí), me veo en la obligación de comunicarles otra vez que anda por las librerías mi último libro, Tríptico de fuego, tres novelas en una, toda una ganga, ¿hay quién dé mas? Y al decir de un amigo mío de la mili, las tres novelitas están bien.
A estas alturas ya debiera estar colorado por hacer lo que otros hacen sin sonrojarse, pero como resulta que mis dos abuelas han pasado a mejor vida (la verdad es que en esta no se está mal, no vayan a confundirse), tengo que rematar la faena y decirles que también hay otros libros míos que ustedes pueden regalar en estas fiestas, como El rey perdido, Hotel Madrid, Crónicas del salitre e incluso uno sobre el ataque de Nelson a Tenerife que sale la semana que viene. Y están bonitos esos libros, oiga, con sus cubiertitas coloreadas, bien paginaditos y entretenidos como el demonio. Y tengo más por ahí, pero es que ya he sobrepasado el cupo de bloguero caradura que tenía para hoy.