Justicia ejemplarizante
Se supone que hace más de 200 años que dejamos atrás una manera de administrar justicia en la que el acusado era culpable y tenía que demostrar su inocencia, cosa que casi nunca sucedía porque es muy difícil demostrar que no se ha hecho algo. Los cambios que empezaron en el siglo XVIII y se fueron extendiendo por todo Occidente durante el XIX y el XX establecen que todo el mundo es inocente y es el ministerio público el que tiene que aportar la carga de la prueba, esto es, acreditar con pruebas irrefutables que el acusado ha cometido el delito por el que se le juzga. Debe quedar claro para condenar, no vale que haya indicios, sospechas e incluso evidencias. Y en las sentencias se supone que se aplica una pena proporcional al delito cometido, siempre según las leyes en vigor. Continuar leyendo «Justicia ejemplarizante»