¿Qué Estado de Derecho es este?
No se preocupen, al final habrá quien será juzgado por los crímenes durante la guerra civil y la postguerra, ya tenemos al hombre, se llama Baltasar Garzón. Esto sólo puede ocurrir en un país que sigue teniendo en su ADN el resabio medieval del fanatismo ultraderechista. Es que no se lo explican fuera de España, y yo tampoco lo entiendo. Se cometieron unos crímenes horribles, niños que fueron robados a sus padres y educados en «familias de orden». Un régimen que negó la identidad a los vivos ahora se prolonga en el tiempo y quiere negarla también a los muertos.
Ah, sí, que este es un Estado de Derecho. Pues si hay un Derecho que permita semejante barbaridad hay que cambiar el Derecho. Otra opción es cambiar el Estado. Los denunciantes son dos grupos ultraderechistas (uno de ellos La Falange y tres piedras) que se agarran a una interpretación de las leyes cuando menos discutible. El caso es parar la justicia, ajusticiar a quien quiso poner las cosas en su sitio y seguir impunes para siempre. Los norteamericanos hicieron cosas terribles contra los negros hasta los años sesenta amparados en leyes periclitadas. Cambiaron la ley. Los alemanes se han abierto en canal contra el nazismo y hoy es uno de los primeros países del mundo. ¡Hasta los argentinos nos dan lecciones! Sentaron en el banquillo a Videla, Galtieri y a todo los represores de la dictadura. Y en España sigue agazapado el espíritu de la Inquisición.
Pero a nadie parece importarle. Los moderados dicen que hay que dejar trabajar a la justicia. ¿Qué justicia? Eso sí, a la gente se le hinchan las venas del cuello poniendo en la balanza a Messi y a Cristiano Ronaldo, y dejamos que se consume una vergüenza histórica. ¿Es que la Constitución de 1978 no sirve de nada ante el chau-chau de los políticos y los maniobreros que aprovechan el laberíntico entramado judicial de nuestro país? ¿Qué quién va a ganar el partido de hoy y la liga? ¿Importa mucho cuando estamos desmantelando lo poquito que queda de democracia decente? Ojalá el CGPJ y el Tribunal Supremo entiendan que el Estado y el Derecho están por encima de los trucos legales. Si no es así, nos espera un futuro muy difícil. A lo mejor los magistrados hablan de eso esta noche en el palco del Bernabéu.