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La Luna

zz-la luna.JPGMuchas veces nos preguntamos para qué sirve tanta investigación inútil, cuando las necesidades reales del ser humano son conocer la forma de vencer el cáncer o el sida, procurar una vejez digna a las personas mayores o simplemente saciar el hambre. Que el hombre pisara la Luna por primera vez en 1969, tras el chorro de dólares que costaron los proyectos Mercury, Géminis y Apolo de la NASA sólo nos ha dado tonterías como los relojes digitales o el velcro, adelantos que podrían haber sido logrados con mucho menos dinero sin La Luna en juego, pues tampoco ha servido como posibilidad de supervivencia, puesto que otras investigaciones han conseguido «tesoros» tan preciados como la bomba de neutrones, y para seguir alimentando las ansias de poder no ha sido necesario investigar nada. Además, nos iba muy bien con los relojes de tic-tac sin pilas contaminantes, y el velcro nunca tendrá la sensualidad de una cremallera. Yo investigaría la manera de que siguiera habiendo vida en La Tierra.

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Perros

zz-perros.JPGEl asunto de los perros feroces que son capaces de atacar incluso a sus amos va a traer cola. Por una parte, ya hay normas por las que se necesita pasar un test psicotécnico para tener uno de eso animales, pero no se dice nada de la esposa o el marido de quien figure como dueño, ni de sus hijos o de la cuñada que vive en su casa. Ocurre como con los permisos de armas, que por mucho test que haya, cuando a quien posee una pistola se le cruzan los cables acaba liándose a tiros. Si las armas son finalmente para ser disparadas, los perros feroces terminan siempre haciendo lo que les es propio, atacar con saña. Ya hay demasiados muertos para andarse con paños calientes, y encima ahora, para evitar problemas, muchos de los dueños de estos perros asesinos se deshacen de ellos en cualquier sitio. Si ya de por sí son peligrosos teniéndolos controlados, imagínense un mastín o un pit-bull abandonado y hambriento. Un animal así es como un tigre de Bengala suelto en mitad de la calle de Triana.

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Creencias, supersticiones y manías

Las creencias religiosas son sagradas siempre que no sean obligatorias. Cada cual tiene derecho a su credo. Otra cosa es que eso determine imposiciones a otros, como ocurre con el velo islámico, quiera o no la mujer, o la obligatoriedad de acudir a los cultos católicos que había durante el franquismo, so pena de perder hasta el puesto de trabajo. Es más, para ser profesor, un párroco debía certificar que alguien era católico practicante.
ahgfdsa.JPGEso, por suerte, es agua pasada en España, pero vemos cada día cómo, además de las creencias religiosas, existen otras, que generalmente llamamos supersticiones. Cosas del lenguaje. Y lo mismo que hemos visto a futbolistas rezar o santiguarse antes de empezar un partido o cuando meten un gol, también hemos sabido de sus manías y las de sus entrenadores: que si llevan al banquillo determinada camisa (que lavarán constantemente, supongo), que si entran en el campo pisando con el pie derecho, que si ese día no se afeitan… Lo de las predicciones del pulpo Paul ya es de coña.
Es posible que fallen si no hacen eso, pero no por los poderes de su creencia, sino porque psicológicamente se sienten desprotegidos. La última (esta es al revés) consiste en evitar que Mike Jeager apoye a un equipo, porque por lo visto ha declarado sus preferencias sobre cuatro de ellos, asistiendo a los partidos, y siempre han perdido. Si la causa de esas derrotas fue la presencia y el apoyo de Jeager es empíricamente indemostrable, pero ya saben que las supersticiones carecen de lógica porque se trata de buscar una luz en nuestra supina ignorancia humana.