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Los gitanos

Da grima el patetismo de la UE en el asunto de la expulsión de los gitanos de Francia. Han cogido el rábano por las hojas y han condenado las palabras de la Comisaría de Justicia de Bruselas cuando comparó estos hechos con las deportaciones en masa de judíos que realizó el colaboracionista gobierno de Vichy hacia los campos de exterminio nazis. Han puesto el grito en el cielo por las palabras de la Comisaria y han dejado atrás la clave del asunto, con lo que Sarkozy ha hecho trampas y la UE se lo ha consentido.
zo_mimbreras%20177[1].jpgYo no sé qué es y qué no es políticamente correcto para una Comisaria Europea, pero lo que dijo es una verdad como una catedral, y yo, que no tengo por qué ser políticamente correcto, digo que esta persecución -porque es una persecución- rememora otras expulsiones sangrantes, como las que hicieron los Reyes Católicos de los judíos y moriscos, Felipe III de los moriscos que quedaron o Carlos III de los jesuitas. A estas alturas de la historia uno creía que eso eran cosas del pasado, y más en un país como Francia, que se ufana de ser la patria de la libertad en los últimos dos siglos.
Por otra parte, los gitanos tienen en España un ADN histórico, pues incluso se les relaciona con el origen de algo tan español como el flamenco. Pero siempre han vivido marginados, aunque hay que decir que ellos tampoco hacen titánicos esfuerzos por integrarse en un tipo de vida menos aferrado a tradiciones que a veces no cuadran con estos tiempos. Y cuando hay un suceso, si hay gitanos de por medio, eso es lo primero que se dice. Es cierto que hay sucesos en los que están involucrados gitanos, negros, sudamericanos, homosexuales o cualquier otra minoría, pero también quienes no lo son. Y se cuelga siempre el sambenito a la minoría, y cabe preguntarse también si fue primero el huevo o la gallina, porque una colectividad marginada crea sus propias reglas. Creo que habría que hacer un esfuerzo por parte de todos, aunque no va por ahí la cosa, pues hasta Sarkozy ha vuelto a la Inquisición…

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«La mirada de Dios» de Maragall

No ha sido la sonrisa de Julia Roberts, ni el paseo enigmático de John Malckovich, ni el cambio de alfombra roja por negra lo que más me ha impresionado de lo que he visto en los medios sobre el Festival de Cine de San sebastián. Ha sido la mirada perdida de Pascual Maragall, de quien se ha hecho un documental que se ha proyectado en el festival. Padece Alzheimer, y contarnos el día a día del proceso contribuye a la sensibilización de la sociedad contra un mal que peor que la muerte, porque significa la pérdida de identidad.
zbDSCN3263.JPGCuando el Alzheimer está muy avanzado, los enfermos miran al vacío, de una forma tan aterradora que parece que lo adivinan todo, que lo saben todo. Quién sabe si será así, por eso la llaman «La mirada de Dios», y es un contrasentido porque esa mirada indica justamente lo contrario: que no se están percatando de la realidad inmediata. He leído que en Canarias el índice de Alzheimer es mayor que la media española, y eso es tremendo, porque, además del drama del enfermo, está la familia. Un hogar donde se da esta circunstancia cambia por completo, y al ver escenas del documental de Maragall se ve la diferencia en afrontar el problema cuando hay medios económicos, porque cuando estos son limitados o no existen significa el desmantelamiento de la convivencia. Hasta para morir con dignidad hace falta dinero.

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A la caza del funcionario

El Diputado del Común ha perdido una preciosa oportunidad para no meter la pata. Iba a decir callarse, pero como dicen que hay libertad de expresión cada cual puede decir lo que quiera. zdiana-espalda[1].JPGClaro, que esa misma libertad lo hace responsable de todo lo que diga. Uniformar a los funcionarios puede estar bien, mal o regular, yo les aseguro que muchas mujeres funcionarias lo agradecería porque así no tendrían esa angustia matinal de «¿qué me pongo?». Pero una cosa es uniformar a los funcionarios y otra hacerlo para que la gente los distinga cuando estén tomando café. Si se estima que hay dejación laboral, hay mecanismos para combatirla, pero lo que propone el señor Alcaide es señalarlos con una letra escarlata o con un vestuario de castigo para escarnio público. Supongo que, como preguntó Lot a Dios antes de que este destruyera Sodoma y Gomora, habrá algunos funcionarios que cumplen. Pero esos también estarían señalados. Lo siguiente es dibujarles una diana en la espalda, porque por lo visto todos los males de esta sociedad tienen su origen en el café de los funcionarios. Digo yo que, ya que tanto se exige a quienes cobran del erario público, el Diputado del Común podría tener un poco más de prudencia cuando pone en la picota a un colectivo que ya sale demasiado en los chistes de Forges, y con sus declaraciones los ha convertido a todos en sospechosos. Y generalizar es injusto. Mientras tanto, podría dedicarse a denunciar las subidas del IBI y otros abusos que se cometen sin que muevan un dedo quienes tienen la responsabilidad de hacerlo. ¿O es que quieren privatizar la función pública?