Carmelo Artiles hacia el Sur
Como tantos otros grancanarios nacidos en las medianías que reciben al alisio del nordeste, respiraste desde niño la sequedad del Sur, ese aire filtrado por los encañados de los tomateros, esa brisa mezclada del salitre del mar cercano, ese viento oliendo a azufre, potasa y caparrosa sobre el que planean los alcaravanes a contraluz del atardecer. Y quien respira ese aire siempre será del Sur, que es mirar a los demás de frente, sin arrastrarse ante los que parecen más altos ni envanecerse sobre los que se ven desde arriba.
Todos los hombres son iguales, leerías más tarde en Thomas Jefferson, pero entonces el cura de El Pajar, don Efraín, ¿te acuerdas? repetía aquella cita evangélica: «El que se humilla será ensalzado y el que se ensalza será humillado». El mensaje caló en ti, pero seguiste leyendo aquel libro y de él aprendiste que hay que dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Cuando estuviste arriba seguías mirando de frente, como el hombre bueno machadiano que fuiste. Querido Carmelo, cuando hablamos hace unos meses en la calle Canalejas, seguías siendo el muchacho de piel cobriza y pelo ensortijado que siempre miraba hacia el Sur. Hoy vuelves a ese Sur infinito desde el que parte la barca sin retorno. No hay Sur más grande que Arguineguín. Ojalá a la vuelta del horizonte encuentres al Dios que te mostró don Efraín. Buen viaje, amigo.
Queremos estar en ese pelotón de cabeza (hace un par de años presumíamos de haber adelantado a Italia), pero no se pedalea con la fuerza necesaria. Si antes los porcentajes del PIB destinados a educación e investigación eran pobres, ahora lo son más. Y esa es la apuesta que nuestros dirigentes hacen para el futuro. Ocurre en España y ocurre en Canarias, donde se congelan o empequeñecen partidas educativas, mientras los cabildos y ayuntamientos recortan sus servicios de apoyo a la educación (algunos incluso desaparecen). Para colmo, nuestros dirigentes -que no se distinguen en general por ser muy ilustrados- no pierden ocasión para desprestigiar al profesorado, piedra angular de cualquier sistema educativo. Y así estamos, pero en vista de cómo va el proceso estaremos peor. No se han enterado todavía que el dinero que va a educación no es gasto (se gasta en festejos inútiles y comilones innecesarias), el dinero que va a educación es una inversión de futuro. Ya, ya, sigan riéndose y volveremos a niveles impresentables.