Publicado el

Hay que buscar un enemigo

Cuando cesó un embajador de Estados Unidos en España, los periodistas le preguntaron a su esposa qué le parecía España, a lo que ella, tras muchas dudas contestó: «Spain is different». Y es diferente, tanto que Fraga cogió la frasesita con slogan para sus campañas internacionales cuando fue ministro de Información y Turismo de Franco. zzzdifff.JPGEspaña es un país raro donde los haya, y por eso los canarios a menudo nos vemos sorprendidos por nuestros compatriotas, porque aquí hay mucha influencia británica y de todos los países que durante siglos tocaron nuestros activos puertos de mar. A veces hasta a nostros España nos parece diferente. porque no nos divierte tirar cabras desde los campañarios o que sea una fiesta popular correr delante de toros bravos por las calles, en eso que llaman encierro o de diversas formas en catalán y valenciano, y que en los últimos años se han llevado por delante muchas vidas humanas. Pero no importa, es la fiesta. Todo muy tremendista. Por eso no me sorprendió cuando los periodistas deportivos han proclamado que ya no hay tensiones en la Selección Española de Fútbol, porque cuando se formó una tangana con los jugadores de Chile, los de la roja, fueran madridistas o culés, daban mamporros en la misma dirección. Unidos contra un enemigo exterior. ¡Tiembla Merkel!

Publicado el

Vaya morro

zzfarolll.JPGLos economistas no se ponen de acuerdo, y mientras unos dicen que el Estado tiene que ahorrar otro piensan que si no se pone dinero público encima de la mesa no se reactivará la economía. Lo segundo fue lo que hizo Roesevelt en la Gran Depresión, con grandes obras públicas que generaban empleo y este a su vez consumo. Esa es la cadena del capitalismo, pero los gurús de esta doctrina ahora están por cerrar el puño. Cuando un Estado cierra el grifo, los servicios públicos quedan dañados, porque yo no veo que prescindan de lo prescindible, de los suntuario y de lo inútil. En eso se gastan lo que haga falta, pero cuando se habla de Sanidad o Educación no se privan de cerrar centros de salud o de mandar al paro a miles de profesores, con lo que hacen un daño doble, uno a la economía y otro a la educación. Luego tienen el morro, como Esperanza Aguirre, de pedir un esfuerzo al profesorado. ¿Qué esfuerzo le pide a los que manda al paro? Y más morro el de María Dolores de Cospedal, que reduce el presupuesto de su comunidad un 20% pero antes ha subido la asignación a cargos y asesores. Ya es que ni se esconden. Y encima, con la progresiva burocratización de la enseñanza, la presión sobre el profesorado es tremenda. No entra sangre nueva en los centros y cada año la media de edad del profesorado es mayor, con los consiguientes achaques que aumentan por esa presión de los políticos que sólo quieren que rellenen impresos para mostrar estadísticas a los medios de comunicación. Luego se les llena la boca diciendo que hay que invertir en formación, y cada vez la enseñanza pública está más coja.

Publicado el

O viejo o muerto

zzatopp.JPG
Es cierto que ya no sabemos lo que comemos, pero cada día la esperanza de vida es mayor, seguramente porque los humanos también sabemos adaptarnos al medio para sobrevivir. Eso quiere decir que cada vez hay más ancianos, viejos o personas mayores; sea cual sea el eufemismo que usemos, lo cierto es que todos estamos abocados a acabar fuera de circulación, en una nueva sociedad en la que el esquema familiar no es menos afectivo sino diferente, porque la estructura convivencial es otra. Eso quiere decir que tenemos que planificar el futuro en función de esta nueva perspectiva, porque los ancianos que no pueden valerse por sí mismos, o simplemente que están solos, necesitan el apoyo social. En una sociedad de hijos únicos, o como mucho dos hermanos, dedicarse al cuidado de los mayores es romper la vida de los hijos, vestir a un santo para desvestir a otro. El ultraliberalismo que está atacando por los cimientos el Estado de Bienestar es el mayor problema con que nos enfrentamos en Occidente. De él proviene todo: las hipotecas basura, la globalización, la crisis… Los grandes poderes financieros no quieren, y los políticos les hacen el juego. Entonces lo que tendremos que hacer es presionar para que haya otra forma de hacer política social. Hay que buscar soluciones, y no olvidemos que la vejez llegará para casi todos. Alguna vez todos seremos viejos, y si no, la aternativa es peor.