Castas alienígenas (¿?)
No nos habíamos percatado, pero hemos estado viviendo una novela de ciencia-ficción. No me refiero a esa mentira de que los ciudadanos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, sino a las divisiones que en los relatos del género mencionado aplican a los personajes. Unos son humanos, otros vaya usted a saber (echar un vistazo a la cantina de Star Wars), y luego hay robots, replicantes, clones y toda una caterva de elementos. Pero, incluso entre los humanos, hay categorías. En la novela Un mundo Feliz, de Adolf Huxley la concepción es artificial y se manipula para que haya tipos Alpha (elite), Betas (ejecutantes), Gammas (empleados), Deltas y Epsilones (destinados a trabajos duros).
Y en ese mundo han creído vivir dirigentes políticos o judiciales, que se han comportado como individuos Alpha, con derecho a todo, que ahora se asombran porque se les pida cuentas de sus gastos con cargo al erario público. Un diputado encontraba lo más natural del mundo viajar en primera, hospedarse en hoteles de lujo y comer de gorra en los mejores restaurantes; los miembros del CGPJ otro tanto, y casi se ofenden porque ahora se les dice que hay que ajustarse y se les pregunta en qué y por qué gastaron esas cantidades de dinero. También hay Betas, que se encargaban de dinamizar el sistema, con coche oficial y manga ancha. El resto tenía que cumplir su función, y a los empleados públicos, sean sanitarios, bomberos, profesores, policías o carteros se les trata de colgar el mochuelo de la ruina del estado, muchos de ellos con salarios mileuristas. Por eso digo que hasta ahora se ha funcionado como el mundo que imaginó Huxley, pero es que ahora quieren ir más allá y convertirnos en replicantes y robots sin derechos, esclavos, más en la línea de los relatos de Philip K. Dick, Orwell y Bradbury. En realidad quieren meternos las teorías de Zecharia Sitchin, y hacernos creer que ellos proceden por línea directa de los dioses extraterrestres azules que bajaron a instruir a los terrícolas en la época de los sumerios y por lo visto se marcharon después de construir las pirámides… Lo siguiente es entrar directamente en linajes reales procedentes de los dioses alienígenas y, ya puestos, en Matrix.
Cabe preguntarse entonces si eso es bueno a largo plazo para Grecia, después de que, durante cuatro años, Alemania haya dejado que se hunda y arrastre a los demás. Dicen que los políticos serán juzgados por la Historia, pero yo no me fío de eso, porque ahora resulta que Napoleón tiene cartel de gran personaje, cuando en realidad fue un dictador imperialista y sanguinario. Alemania no solo ha permitido que esto ocurra sino que ha trabajado a destajo para llevar las cosas a este punto. Y sigue atrincherada en el luterano-calvinismo de la culpa a los socios del sur, después de que se haya hecho dueña del registro de la propiedad del Mar Egeo, de las Baleares y supongo que de buena parte de Canarias. Ah, sí, Merkel suele descansar en La Gomera, qué honor. Una vez más, Alemania ha hecho buenos a los norteamericanos, porque Grecia se habría salvado (y Europa) con que Alemania encabezara un diminuto Plan Marshall. Pero no quiso y al final las culpas que ellos propiciaron son de los pecadores del sur. Muy propio de Alemania, siempre tan superior, y ES MENTIRA que sean tan trabajadores (desde luego no más que los del Mediterráneo); lo que sí son muy ricos, en buena parte por el trabajo de los del sur. Me encantaría que Grecia eliminara a Alemania en la Eurocopa (es curioso que les toque en cuartos de final). No es probable que ocurra, porque son pocas las alegrías en casa del pobre, pero al menos habría un poco de justicia poética.