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Se lo debemos a ellos

En estos días se cumplen 32 años de la muerte de la niña de 16 años Belén María durante el conflicto portuario en 1980. Dentro de unos meses se cumplirán 35 años de la muerte en La Universidad de Laguna del estudiante grancanario Javier Fernández Quesada, dicen que a causa de una bala perdida. Belén María tendría ahora 48 años y Javier sería un cincuentón, ambos con una vida a la que tenían derecho.
z345Foto0435.JPGSe la quitaron. Y como a ellos a muchos otros, gente joven que tenía por delante un horizonte que le truncaron. Estas cosas terribles sucedieron en el fragor de las luchas por conquistar espacios y derechos para que la convivencia fuese más justa. Para amortiguar el dolor de tantas pérdidas, siempre hemos pensado que seguramente ese era el pago que pedía la Esfinge, como en los mitos de Asiria, Grecia y Egipto. Esos derechos están, o al menos estaban hasta hace unos meses, y nos los están segando con alevosía adornada de mentiras, culpabilizando a las víctimas y justificando lo injustificable.
Por ellos, por Javier y Belén María y por tantos otros que la Esfinge de las desigualdades se cobró como tributo, y POR NOSOTROS MISMOS, no podemos permitir que ahora nos pasen por encima. Este post es un homenaje a la memoria de los que fueron desposeídos de su bien más preciado, la vida, y al mismo tiempo una llamada para que su injusta muerte no haya sido inútil.

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Dan ganas de llorar

Una frase popular vendría a decir que a Canarias la ha mirado un tuerto, porque si ya la situa ción era complicada, con un paro claramente del Tercer Mundo y unas perspectivas no muy alentadoras, nos dice un instituto europeo que el 35,3 de la población está en riesgo de exclusión social. La verdad es que solo hay que mirar alrededor, no hacía falta que vinieran a decírnoslo desde Europa, pero como aquí solo se tiene en cuenta lo que zojos_llorando[1].jpgdigan a miles de kilómetros a lo mejor ahora nuestros dirigentes se dan cuenta de la realidad que llevamos gritando hace mucho tiempo sin que nadie mueva siquiera un peón. Por si fuera poco, ahora arden las islas, y no una, sino tres. Si estos incendios son fruto de las malas políticas mediomabientales, malo, si son provocados con intención, peor, porque quien incendia deliberadamente nuestra reserva forestal es un criminal directo por el daño inmediato que causa, y un criminal en diferido porque está dañando el futuro. Nuestros bosques inciden en la riqueza natural, en la lluvia, en el bienestar de todos, y si alguien va por ahí con una entorcha merece que lo encierren de por vida, porque es un peligro público. Y encima esa terrible ola de calor que hace la vida tan complicada, aunque hay que decir que la panza de burro ha mantenido a la capital grancanaria fuera de ese horno sahariano que es buene parte de Canarias. Crucemos los dedos para que los incendios sean dominados y para que nuestro dirigentes, los de aquí y allá, recuperen el pensamiento lógico.

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Unos a dieta y otros con dietas

Hay que tener el rostro de uralita para predicar disminución del gasto público, aplicarlo a los demás y dejar a quienes más cobran con sus estipendios prácticamente intactos. Cuando se publican los emolumentos de los cargos públicos, se refieren casi siempre a su salario, pero esa es solo una parte de lo que cobran. Luego vienen las dietas por desplazamientos, las partidas que se dedican a que un parlamentario cobre sencillamente por acudir al Parlamento e incluso por entrar cada día a su despacho. Estamos hablando de que, en muchos casos, se doblan las cantidades, y los que menos cobran reciben bastante más de su salario oficial. zzjhDSCN4031.JPGLuego sucede que los diputados estatales y los senadores (no sé si eso ocurre en el Parlamento de Canarias), tienen una tercera parte de sus entradas libres de impuestos. Aparte de que gustan de viajar en primera clase, dormir en buenos hoteles y comer en buenos restaurantes (a menudo a cargo del erario público), sus costumbres siguen siendo las mismas, porque, por ejemplo, el ajuste que afecta a los parlamentarios canarios se limita al 5% general en su salario (hace años se dieron un subidón), e incluso aparece una nueva dieta que es la de acudir a videoconferencias, con lo que, una cosa por la otra, sus entradas casi no van a verse afectadas. No se les ve un gesto, y tampoco a los componentes de los predios gubernamentales, que gastan sin tino porque moverse significa todo un aparataje de personas y acciones. ¿Se imaginan cuánto costaron los viajes innecesarios de Rajoy a ver la final de la Eurocopa o a entregar el Códice Calixtino a Compostela? Es avión (que aunque sea presidencial gasta mucho queroseno), seguridad, séquito… Por el contrario, no les tiembla el pulso para estrangular a los empleados públicos, que no tienen otras entradas fuera de su salario. Están empujando a los funcionarios de menor escala a las puertas de la miseria, se están cargando lo que queda de la raquítica clase media (la que mueve mucha economía), y están dañando la imagen de los poderes públicos, que en estas circunstancias tendrían que dar ejemplo. Pero mientras la política siga siendo un coto privado, sin democracia interna en los partidos y con listas cerradas, lo público seguirá siendo un panal en el que unos pocos se llevan la miel y dejan la cera para el resto. Impresentable.