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Un traidor y mil valientes

zzzFoto0589.JPGEn la hermosa canción Adagio a mi país, el cantautor uruguayo Alfredo Zitarrosa escribió una sentencia demoledora: «Dice mi padre que un solo traidor vale por mil valientes». Busco en la actualidad y no encuentro a los mil valientes por ninguna parte, más bien diría que hay mil traidores, y los valientes están fuera de combate. Y es razonable que quien ha sido aplastado por un sistema de una crueldad infinita esté inerme, porque carece de capacidad de respuesta. Ellos, los traidores, tienen en sus manos todos los mecanismos del poder, desde las leyes al dinero, y se dejan manejar como marionetas en un juego virtual que está fuera de la realidad y solo está encaminado a mantener sus privilegios y los de sus amos, los dueños del mundo. Europa, el FMI y el BCE culpan a los gandules del sur, el gobierno central se queja de lo inflexible que es Bruselas y culpa a las autonomías por su derroche, y Paulino se queja de las restricciones estatales, reparte mal lo poco que hay y encima culpa también a los inmigrantes que nos quitan los puestos de trabajo. En resumidas cuentas, si un solo traidor vale por mil valientes, qué nos espera cuando los traidores se cuentan por miles. Lo más irónico es que los hemos elegido nosotros, pero no por ello dejan de ser traidores.

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El Papa

zzzbarca pedro.JPGYa se fue Ratzinger (?), ya eligieron un nuevo pontífice (hacedor de puentes) y se han sucedido las secuencias propias del evento: anuncio sorpresivo, muestras de la campechanidad del nuevo sucesor de Pedro, que no solo no lleva sandalias, sino que calza zapatos negros (el papa siempre los llevó rojos), y todavía sigue usando los muy raídos que traía de Buenos Aires y no ha estrenado los que le regalaron sus allegados en Argentina para que acudiera al cónclave vestidido de limpio. Su anillo es de plata y sus palabras de amigo. Es cercano, es hablador, es argentino y parece una mezcla de Juan Pablo I, todo sonrisas, y la humanidad cercana al pobre que dicen tenía Juan XXIII. Ya está, elección, ruedas de prensa, misa de inauguración y se acabó la fiesta; ahora viene el trabajo, donde el papa Francisco tiene que dar la medida de sus intenciones no con gestos (que desde luego son importantes) sino con hechos. Puede ser que haya un gran cambio, por otra parte poco probable con el lastre de la curia, o por el contrario es posible que todos esos gestos sean mera imagen y que finalmente nada se mueva. Francisco tiene ante sí la oportunidad de marcar un antes y un después o de diluirse en una gran decepción. Será conservador y seguramente inflexible en los dogmas, pero eso es La Iglesia, si cambiara mucho sería otra cosa. Lo verdaderamente importante es que sea Jefe de una comunidad religiosa, y deje el ordenamiento de las vidas ciudadanas para las leyes civiles, sobre todo si provienen de poderes democráticos. Si fuese así, sería un gran papa.

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El nuevo fundamentalismo

zzzxxDSCN4022.JPGLo que está sucediendo en este país no es preocupante, es alarmante. La única diferencia con la ola de fundamentalismo que arrasa Irán, Irak, Africa Occidental, Arabia Saudí o Estados Unidos es que aquí todavía queda un resquicio para denunciarlo, aunque al paso que vamos no sé por cuanto tiempo. De repente, las fuerzas conservadoras (es una tibieza llamarlas así, mejor sería decir reaccionarias) se han echado la camisa por fuera y atacan en tromba, como los equipos de fútbol que intentan impedir que el otro arme juego, y lo hacen de forma marrullera, dando leña, tirando en fuera de juego y con el árbitro a favor. No voy a describir con detalle (nos salta a la cara) el panorama social, laboral, educativo, cultural y de toda índole que se ha ido generando paso a paso en los últimos años. Pero es desolador, y el que no quiera verlo es porque está ciego o enganchado a la teta dominante, porque gobiernan poderes que nadie ha elegido, con la connivencia de aquellos a los que hemos votado para que defiendan el interés general. La precaria democracia que armamos hace treinta años se ha ido diluyendo y todos los avances que habíamos ido arañando se han volatilizado. Vivimos bajo el fundamentalismo del dinero y las grandes corporaciones. Esta es la única verdad y lo demás es verborrea interesada.