Cada cual en su sitio
Ver que los termómetros de Las Palmas están por debajo de los 15 grados no es frecuente. De hecho, llevábamos dos inviernos que se justificaban con las fechas, pero este año el frío ha vuelto a hacer su aparición como en los primeros años noventa. No me gusta el frío, pero me gusta menos que las cosas se disloquen, y que en enero bajen las temperaturas me desagrada por mi desavenencia con el frío, y me gusta porque se restablece el orden de las cosas, y lo ordenado es que en enero haya frío. Creo que cuando se mantiene durante todo el año una temperie similar la gente se despista, porque la naturaleza parece haberse ido de vacaciones. Este año, como debe ser, en enero hace mucho frío. Si el tiempo se ha puesto en su sito, cada uno debiera saber ahora a qué atenerse, pues va siendo hora de que cada palo aguante su vela. El problema en la actualidad es que, como cantaba el payador gaucho «unos trabajan de trueno y es para otro la llovida». Y debiera llover para todos. Abríguense.