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Cada cual en su sitio

zzzooo9.JPGVer que los termómetros de Las Palmas están por debajo de los 15 grados no es frecuente. De hecho, llevábamos dos inviernos que se justificaban con las fechas, pero este año el frío ha vuelto a hacer su aparición como en los primeros años noventa. No me gusta el frío, pero me gusta menos que las cosas se disloquen, y que en enero bajen las temperaturas me desagrada por mi desavenencia con el frío, y me gusta porque se restablece el orden de las cosas, y lo ordenado es que en enero haya frío. Creo que cuando se mantiene durante todo el año una temperie similar la gente se despista, porque la naturaleza parece haberse ido de vacaciones. Este año, como debe ser, en enero hace mucho frío. Si el tiempo se ha puesto en su sito, cada uno debiera saber ahora a qué atenerse, pues va siendo hora de que cada palo aguante su vela. El problema en la actualidad es que, como cantaba el payador gaucho «unos trabajan de trueno y es para otro la llovida». Y debiera llover para todos. Abríguense.

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Todos los muertos


Perdí la cuenta de los muertos de 2013. La verdad es que, con camino andado, se hace recuento y vemos que ya no están muchas de las personas que hemos tratado, o que sin conocerlas personalmente han formado parte de instantes importantes de nuestra vida, que se contruye también con canciones, películas, libros… No sé si eso le pasa a todo el mundo, pero yo recuerdo nítidamente la primera vez que supe que alguien querido había muerto y lo que eso significaba. Era un niño, y me alegré de serlo, porque entonces tenía la falsa información de que para morirse había que ser adulto. El primer personaje público del que tengo memoria de su muerte fue el papa Pío XII; habían pasado solo tres días desde mi cumpleaños, y relacioné el hecho con los años de mi vida que tendría que ir descontando. Fue un mes lúgubre, con la España nacionalcatólica de luto severo, crespones negros en las ventanas, suspensión de la música y oratorios por todas partes. Fue una puesta en escena de la muerte muy larga, casi todo el mes de octubre, que se rompió de forma espectacular cuando eligieron al nuevo papa, Juan XXIII, con las campanas en repique constante. Aquello fue como el descubrimiento y la constatación del olvido de un golpe, el muerto ya era historia y a otra cosa.
zzzxxxDSCN40.JPGPasaron algunos años, y asistí como en una nube a las muertes de personas cercanas o de figuras públicas. Lo de Kennedy hizo tanto ruido que necesariamente tuve que saberlo, pero en aquellos años murieron muchas celebridades y no tengo conciencia de haberme enterado en el momento, para mí siempre estuvieron muertos (Gary Cooper, Hemingway, Camus…), aunque sí que recuerdo que se habló mucho de la muerte de Marylin Monroe, aunque yo entonces no sabía quién era. Sí que me impactó, ya en la adolescencia, la muerte de Azorín en 1967, porque era un escritor que yo había estudiado en los libros y eso me pareció especial, no era un muerto de siempre como Cervantes o Galdós, sino alguien que durante unos años fue mi contemporáneo. Y así, los muertos seguían en cadena: familiares, Janis Joplin, Nabokov, amigos, Mercedes Sosa, Andrés Solana, conocidos, Millares, Luis Natera… Nuestra vida se compone de una suma de vivos y muertos, como el mundo de Pedro Páramo, ya que finalmente Lennon, Ingrid Bergman o el recuerdo de un ser querido es el material con el que se contruye nuestra memoria, lo que somos. Y los muertos de 2013, muchos, me dicen que hay que mirar hacia adelante sin olvidar a los que no están pero sí están, porque seguirán aquí mientras los recordemos.

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Por sus frutos los conoceréis (*)

El Ayuntamiento de Agaete, con un gobierno y una alcaldesa del PP,
y la Iglesia, propietaria del cementerio, se niegan a que se coloque
en el camposanto un monolito con los nombres de los desaparecidos
durante la Guerra Civil, con una inscripción que solo pide que
descansen en paz sus cuerpos allá donde se encuentren.
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PICTc0054.JPG33 vecinos de Agaete desaparecieron en abril de 1937. Fueron detenidos en el Valle y desde la comisaría de Alcaravaneras salieron supuestamente con destino al campo de concentración de Gando. Nunca llegaron.

Estos son sus nombres:

Antonio Álamo Godoy, José Álamo Sosa, Antonio Dámaso Álamo, Gregorio Dámaso Álamo, Juan Dámaso Ojeda, José Diepa Jiménez, Lorenzo Diepa Jiménez, César Expósito Rosario, José García García, José García Godoy, Juan García Godoy, Justo García Sosa, Santiago Godoy García, Juan Medina García, Juan Medina Perdomo, Pedro Méndez Saavedra, Pedro Rodríguez González, Domingo Rosario Martín, Antonio Sosa Jiménez, Andrés Sosa Vega, Juan Sosa Vega, José Sosa Martín, Juan Suárez Hernández, Antonio Valencia Expósito, Gregorio Valencia Medina, Juan Vega García, Faustino Vega del Rosario, Pedro Vega del Rosario, Antonio Vega del Rosario, Juan Viera Bolaños, José Viera González, Antonio Sosa Expósito y Juan Vega Jiménez.

Sin comentarios.

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(La cita del título son palabras de Jesucristo en el Evangelio de San Mateo 7:16)