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Homenaje a Valentina, mi guitarra

En mi casa hay una guitarra que no es mía. Fue un regalo que hice un 14 de febrero, y mira por donde, al final he sido yo quien más ha disfrutado de su compañía. Y es que yo siempre he visto en esa guitarra una metáfora del amor, algo que regalas y que finalmente te vuelve en razón del ciento por uno.
guita1.JPGSobre el amor han escrito mucho y han cantado más, pero yo creo que no hay poema de amor más hermoso que el simple sonido que sale de una guitarra que amas y que pulsas con todo lo mucho o lo poco que sabes. Esas notas sublimes o torpes son una respuesta a tus caricias. Eso lo sabía Alfredo Zitarrosa, que hasta hablaba con su guitarra negra. Y es que las guitarras son un misterio, y no es porque tengan forma de mujer, sino porque son bellas, y la belleza siempre es misteriosa.
Creo que hoy tocaré un poquito, para terror de mis vecinos, pero luego la dejaré descansar porque esa guitarra es como un permanente camino de ida y vuelta, una caricia en un perpetuo día de San Valentín. Por cierto, ahora me doy cuenta de que es el cumpleaños de la guitarra. Cumple, mmmmmm… Cumple.
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Recomiendo estos enlaces para quien guste de la poesía, de la guitarra, de ambas, o simplemente sea capaz de emocionarse:
Guitarra negra 1
Guitarra negra 2

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¡Hipócritas!

eluana.JPGDa vergüenza ajena la actitud recalcitrante e hipócrita de los sectores más conservadores de la sociedad italiana -y de la española por extensión- en el caso de Eluana Englaro. La afirmación del senador conservador trasalpino Gaetano Quagliariello («Eluana no ha muerto, la han matado», dijo), en plena cámara, es un insulto a la inteligencia y a la dignidad. Esa derecha feudal y fanatizada que dice defender la vida, es la misma que trata como ganado a los inmigrantes, que se corrompe con medios de comunicación públicos, que quiere que Italia vuelva al fascismo del Duce.
Muchos de los que tienen connivencias con organizaciones criminales organizadas, cuya ocupación principal es matar, se erigen en defensores de la vida. Hipócritas. Lo mismo que ha ocurrido en España cada vez que se habla de reglar el aborto, mientras sus hijas abortan en secreto en clínicas privadas del extranjero. Es que dan ganas de vomitar.
Y La Iglesia. ¡Dios Santo! Si Jesucristo apareciera por El Vaticano los echaría a latigazos de San Pedro. Nada dicen contra la pena de muerte (Algunos jerarcas españoles bendecían las que firmó Franco), proscriben el uso del preservativo, con lo que condenan a muerte por sida a millones de personas en el Tercer Mundo, se alían con los paramilitares que matan por gusto.Y luego arman un pifostio por el asunto de Eluana. Qué escándalo (ya conocen la cita evangélica sobre el escándalo y la piedra de molino).
kkk.JPG Tengo que decir, que me refiero al sector fundamentalista que gobierna La Iglesia Católica, no a sus fieles, creyentes y muchos de sus clérigos que van con la verdadera voz de la vida, de los pobres, de los que sufren. Y recuerdo al inolvidable Monseñor Pildáin, que hoy sería muy mal visto por el Vaticano por denunciar los demanes de la dictadura.
Y esa derechona feudal y casposa pretende darnos lecciones de vida, cuando Berlusconi ha demostrado que sólo le interesa su propio negocio, y para ello utiliza al Estado. La verdad es que no sé dónde tenían la cabeza los italianos cuando lo eligieron.
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(Esta es la versión políticamente correcta, porque si dijera lo que pienso con todas sus letras lo más suave que diría sería SEPULCROS BLANQUEADOS, como dijo Jesucristo a los fariseos).

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¿Es la política una profesión?

napo.JPGSe supone que la política no es una profesión, sino que las personas que acceden a puestos de responsabilidad pública lo hacen porque son elegidos entre sus conciudadanos o porque quienes han sido elegidos deciden por delegación de la soberanía del pueblo que tal o cual persona es la idónea para desempeñar una función necesaria para la colectividad.
Pero resulta que no, que el sistema de partidos políticos, fortalecido adrede por la Constitución porque en 1978 era necesario hacerlo, ha originado unos nuevos centros de poder, que se mantiene por el sistema de listas cerradas, y de esta manera hay profesionales de la política, que no están en un cargo circunstancialmente como un paréntesis de su vida en la que aportan su talento a la sociedad, sino que se acostumbran a representar más que a ser.
Ese es el motivo de las puñaladas por un puesto en las listas electorales, porque hay gente que si dejase la política no sabría qué hacer ni a donde ir. Le dije eso una vez a un político que lleva subido al coche oficial más de veinte años y me preguntó por la profesión de Julio César, Alejandro Magno y Napoleón. La respuesta es tan buena como antidemocrática.