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Admiraciones

Cuando uno encuentra personas como Aminatou Haidar sólo puede admirarlas. Porque son de una pieza, fieles a sus convicciones y que llevan sus ideas hasta sus últimas consecuencias. Se dice que unas veces tienen éxito y otras fracasas. No es cierto, siempre queda de ellas una estela que va haciendo que las cosas cambien. Son las personas que luchan toda la vida que decía Bertol Bretcht.
zav6.JPGEn nuestra vida cotidiana también hay personas así, que siempre están donde deben estar. También son admirables aunque sea anónimas. No son admirables la mayoría de las personas que son subidas a un pedestal en nuestra sociedad. Yo admiro a las mujeres trabajadoras, a los hombres que siempre están ahí, a quienes no esperan gran cosa de la vida y sin embargo cumplen con la sociedad y con los suyos. Son los que plantan las raíces del futuro.
Hay quien tiene talento para algo, y por ello se le admira. Yo respeto a los talentosos que trabajan, pero no los admiro, porque ese talento ya veía en el frasco. No admiro a Picasso, ni a Federer ni a García Márquez. Me deslumbran sus logros y en todo caso admiro la persistencia para emplear bien el talento. Pero sobre todo admiro a gente como Aminatou Haidar, que con sólo su pequeña humanidad se enfrenta a un monstruo de muchas cabezas.

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Romancillos de obispos y fútbol

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Obispos y cardenales
andan lanzando soflamas,
prometiendo excomuniones
y pulsando las alarmas,
porque la Ley del Aborto
no les gusta nada nada.
Me pregunto por qué siempre
a las mujeres atacan
clérigos cuyos atuendos
se parecen a las faldas.
Es la costumbre, me dicen,
pues tuvieron carta blanca
y ahora no se acostumbran
a esto de la democracia.
Pero no hay que preocuparse,
porque la moral cristiana
es cosa de las personas,
y si La iglesia proclama
que es pecado el abortar
que los cristianos no lo hagan.
Y ya está, porque la ley
se resuelve en las bancadas
del Congreso y el Senado,
y ya es época pasada
en la que dictaban ley
campanarios y espadañas.

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Y parlando de otra cosa,
ha quedado conjurada
la crisis y la miseria
porque con pantalla plana
España vibrará hoy
con el derby Madrid-Barça.
Que si jugará Raúl,
que tal vez Messi no salga,
que se fue la maldición
del portugués de oro y plata.
Ya no hay crisis, ¡viva el fútbol!
Pues no existe pena larga
que no se volatilice
con una gran goleada.
No hay desigualdad social,
no hay guerra en tierras lejana,
no hay maltrato a la mujer,
ya no hay tiranía en El Sahara.
Pero aparece el problema
de que esa gran goleada
sólo aminora la angustia
del que sigue a aquel que gana,
media España reirá
y llorará media España.
No es solución para todos,
uno pierde y otro gana,
pensemos en otra cosa
pues no vale el Madrid-Barça.
El fútbol sí nos sirvió
en la Eurocopa pasada
cuando nuestra selección
se hizo campeona en Austria.
humilló a los italianos
hasta derrotó a Alemania,
y a lo mejor a Brasil
gana el Mundial en Sudáfrica.