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Tres tristes tigres

Ayer se escaparon varios tigres de su jaula en un zoológico de Agüimes y el asunto acabó con la muerte de tres felinos a tiros. No seré yo quien entre a discutir las decisiones de las fuerzas de seguridad, puesto que si el peligro era tan evidente no hubo más remedio que hacerlo. Pero no justifico lo sucedido, porque las autoridades tienen que exigir a los promotores de estos parques unas condiciones de seguridad no mínimas, sino máximas.
atigre.JPGPara empezar, no se entiende que en el propio zoológico no hubiera dardos adormecedores suficientes. Por supuesto, también tiene que haber personal especializado para manejar estos dispositivos. La prioridad de la Guardia Civil es velar por la seguridad de los ciudadanos, y cuando se llega a tales extremos tiene que tomar decisiones, porque si uno de los tigres hubiese herido a alguien ahora se estaría diciendo que por qué no lo mataron.
Por ello, es necesario mayor rigor en el control de estos establecimientos. En algunos hay animales muy peligrosos, sea por su ferocidad, sea por su veneno, y pueden escaparse. Sería una pena. Porque Canarias es uno de los pocos lugares del mundo en los que no hay fieras ni animales venenosos, pero si no se toman medidas esto puede cambiar. La verdad es que lo siento por los tres pobres felinos, cuya única culpa es actuar según su naturaleza.

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Mineral en la montaña Sagrada

atindaya[1].jpgUn amigo me ha enviado este enlace y ahora se lo traslado. Sucede en La India, pero no sé por qué creo que esto me es familiar: una montaña tenida por sagrada porque es la morada de los dioses, un espacio que vale millones por el mineral que contiene, la llegada de las excavadoras, la lucha de unos pocos por conservar lo que siempre fue así, el debate sobre el progreso que choca con la memoria… Finalmente, el mundo es un pañuelo, y en todas partes las montañas sagradas a lo mejor lo son porque desde tiempo inmemorial se sabe que su contenido vale mucho dinero en el mercado.

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Miedo a imponer las leyes democráticas

Cada día que pasa es como si esta sociedad caminase hacia un abismo, y nadie mueve un dedo para impedirlo. Y al decir nadie me refiero a quienes tienen la responsabilidad, la capacidad, los medios y el poder para hacer algo. Pero no lo hacen. Ayer mismo se produjeron en Canarias dos sucesos que le han costado la vida a dos mujeres. Uno está por aclarar, pero el otro es claramente un crimen de violencia machista. Otro más.
aDSCN3000.JPGLa declaración Universal de los Derechos Humanos recoge la libertad de expresión en su artículo 19, y en España se ratifica en el artículo 20 de la Constitución de 1978. Y se habla de ideas, creación artística y opinión, pero no todo es Jauja, y en ese artículo, en el apartado 4, dice textualmente: «Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las Leyes que lo desarrollan y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia».
Cuando hay programas de televisión que «educan» en la violencia y el insulto, o que difaman a la buena de Dios, es la propia Constitución la que dice que no es así, y detener ese vivero de desorden social no es ir contra la libertad de expresión, es protegerla. No sé para qué sirve una Ley de Igualdad si no se pone coto a programas que exacerban el machismo, como ese en el que un guaperas escoge entre 15 mujeres como si estuviera en un lupanar. Hay miedo a que acusen a quien se oponga de usar la censura, pero es que hay un código, como el de circulación, y no por imponer una sanción a quien que se salte un semáforo se está yendo contra la libertad individual. No es poner mano dura, como piden los extremistas reaccionarios, no hay que hacer ninguna ley nueva, se trata simplemente de hacer cumplir las leyes democráticas que ya existen en beneficio del interés general. Esa es la base de un Estado de Derecho.