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El Corredera 50 años después

Juan García El Corredera, entre el horror y la leyenda
El 19 de octubre de 1959 fue ejecutado Juan García El Corredera en la cárcel de Barranco Seco en Las Palmas de Gran Canaria. Su nombre es una leyenda en Gran Canaria, y tal vez por eso, hace veinte años, escribí La mitad de un Credo, una novela que lo evocaba como Juan Buganvilla. La reedición de esa novela ya está en imprenta, y ahora, como homenaje a El Corredera pongo aquí un fragmento, en el día del 50 aniversario de la última pena de muerte que se aplicó en Canarias.***

«…De tanto oír hablar del legendario Juan Buganvilla, el verdugo había dado al tornillo de su máquina la altura necesaria para matar a un gigante. Había creído que el cuerpo de Juan era tan grande como su leyenda y ni siquiera preguntó con anterioridad si el condenado encajaría en el artefacto. Aquel funcionario de la muerte ignoraba que los amigos de Juan habían pensado secuestrarle para retrasar la ejecución y dar espacio a la cle¬mencia. Juan sí lo sabía pero a aquellas alturas prefería que las cosas se hicieran según estaba dispuesto, la larga espera y la incertidumbre estaban amenazando su entereza y para él era más terrible perder la dignidad que la vida.
zcorredera.jpgSe incomodó el verdugo al ver que Juan era un hombre de baja estatura y que tendría que rearmar de nuevo su complicada máquina de matar para que el tornillo coincidiera en el cuello de Juan con la muerte. A todos los presentes les dolió alargar más el trance y fue Juan quien dijo que mandaran traer unas mantas que, dobladas, elevarían su cuerpo hasta la altura ideada por el verdugo. Uno de los guardias cumplió con rapidez la sugerencia de Juan y en seguida colocaron las mantas sobre el asiento del garrote. El verdugo ajustó el cuello de Juan al collar de la muerte y se puso en pie mirando al Coronel que era quien debía dar la señal. El coronel también temblaba y no decía las palabras esperadas por el verdugo.
-Cuando usted quiera y que Dios me ampare -dijo Juan no se sabe si al militar o a quien haría girar el tornillo.
-Proceda- dijo al fin el Coronel y en ese momento se olvidó que no había hecho leer la sentencia.
El verdugo comenzó a hacer girar el tornillo con la mayor rapidez posible para hacer más corto el sufrimiento de Juan. Mientras hacía su trabajo recitaba en alta voz el Credo. Cuando decía «Creo en Jesucristo» se partió el cuello de Juan. Entonces, los presentes, acaso por ironía cruel de la mala fortuna, terminaron el acto de fe: «… La resurrección de los muertos y la vida eterna…»
El médico forense certificó la muerte de Juan diez minutos después de que cesara el giro del torniquete, pues hasta entonces no pudo porque un corazón seguía latiendo. Y nunca dejó de latir entre los que le quisieron bien. Tan escéptico hasta entonces respecto a Juan, al estampar su rúbrica en el documento, el médico forense dijo:
-He venido a ver morir a un criminal y he visto morir a un hombre.
Y eso era Juan Buganvilla: un hombre…»

***

zgarrote.JPG«…Faltaron al deseo de Juan de ser enterrado en Malpaís. Con el sol apenas levantado, el coche fúnebre le trasladó, aún caliente, al cercano cementerio que corona una loma fresca. Tras su cadáver, una numerosa escolta parecía creer que, aunque muerto, Juan volvería a las montañas que lo cobijaron tanto tiempo y nunca lo traicionaron. Y es posible que tuvieran razón: acaso Juan esté hoy libre entre las peñas del monte.
Ocultos tras los setos del cementerio, vimos cómo enterraban a un hombre y plantaban la semilla del mito. Después se fueron los guardias y todos empezamos a consolarnos con la idea de que tal vez Juan fuera el último muerto de aquella guerra lejana. Así habría que creerlo porque sin la esperanza no podríamos sobreponernos a una muerte tan grande.
Cuando ya la escolta se había perdido en la última curva de la carretera y el cementerio quedó solo, los escondidos saltamos las tapias y acompañamos con el nuestro el eterno silencio de Juan. Y de la agradecida tierra, fresca de otoño, un poeta arrancó para Juan el regalo de nuestra impotencia: una flor de buganvilla».

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Obama y el Nobel de la Paz

La concesión del Premio Nobel de la Paz a Barak Husein Obama ha causado sorpresa, pero les aseguro que no es un hecho extraordinario e inaudito. En primer lugar, hay que decir que es el curato presidente de Estados Unidos que lo recibe, aunque sólo Woodrow Wilson lo recibió, como Obama, siendo Presidente (1919); en 1906 lo recibió Theodore Roosevelt y en 2002 Jimmy Carter. En 1973 se veía venir que iban a dárselo a Richard Nixon por los acuerdos de Cam David sobre Oriente Medio y su retirada de Vietnam (derrota), pero al surgir el escándalo Watergate optaron por darse a su Secretario de Estado Henry Kissinger.
Tampoco es nuevo que se le dé a un dirigente político de incidencia mundial cuando está en pleno proceso o cuando incluso está en sus inicios. Así pasó con Willy Brandt para apoyar su idea sobre la Ostpolitik y a Gorvachov para impulsar su Perestroika. Ahora ocurre con Obama, y la verdad no quisiera estar en su lugar, porque si ya se esperaba mucho de él ahora es que se le va a exigir, si no quiere pasar a libro de los renuncios como Kissinger y algunos más.
Como es evidente, el Premio Nobel de la Paz tiene su miga y sus curiosidades. Ha habido premios muy polémicos, aunque a nadie se le ocurre discutir los merecimientos de muchos de sus ganadores, como La Madre Teresa de Calcuta, como el presidente Wilson por su impulso a la Sociedad de Naciones, como Martin Luther King, Nelson Mandela o Desmond Tutu, por su lucha por la igualdad entre las razas, o a Henry Dunant, el fundador de la Cruz Roja, Y otra curiosidad es que aparte del Nobel a su fundador, la Cruz Roja es la única entidad o persona que he recibido el mismo premio más de una vez, hasta tres, en 1917, 1944 y 1963. Pero la curiosidad mayor de este premio es que Gandhi nunca lo recibió, aunque existe la creencia general de que así fue, e incluso se le considera el paradigma del Premio Nobel de la Paz. Pero no, nunca se lo dieron aunque, según cuentan las crónicas, es verdad que estuvo entre los finalistas en cinco ocasiones.
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En todo caso, ojalá este premio comprometa a Obama de forma irreversible en el camino de la desnuclearización y en la apuesta por el diálogo y no la fuerza bruta.

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Consejo de Ministros en Las Palmas

Cuando pienso en un Consejo de Ministros me imagino siempre una reunión en un lugar muy lejano, no sólo por los kilómetros que nos separan de Madrid, sino porque la distancia burocrática y administrativa con un ministro es sencillamente intransitable. Decía Benedetti que Uruguay es la única oficina del mundo con categoría de república, y en España pasa algo parecido, porque la burocracia es tan enrevesada que engulle hasta a los propios ministros.
Cuando se instauró el Estado de las Autonomías se dijo que con ello se acercaba la administración al ciudadano. Y no es verdad, porque llegar a un consejero o a un director general es igual de tortuoso y burocrático que alcanzar a un ministro. Resulta prácticamente inviable acercarse a un modesto concejal, y cuando alguien consigue hablar con un cargo más alto o más bajo, se queda en palabras, porque indefectiblemente acaba siendo remitido al rodillo de la burocracia.
Hoy se celebra un Consejo de Ministros en mi barrio, pero es lo mismo, y en realidad no entiendo por qué para tratar problemas de Canarias hay que desplazar todo ese costoso aparato desde Madrid. Podrían hacerlo en La Moncloa y ahorraríamos dinero y atascos con las medidas de seguridad que se han desplegado. Ah, ya, es un gesto. Aquí lo que hace falta es gasto no gesto. Es una foto al lado de mi casa sobre una reunión que generará toneladas de burocracia y más burocracia.
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(Iba a poner otra foto de animales, pero como no quiero ser inhospitalario he puesto un trozo de asfalto de una de nuestras vías, para que los ministros vean que hay rayas que ya tienen falta de pintar)
Y como lo cortés no quita lo Atahualpa, sean bienvenidos Presidente, ministros, ministras, asesores, escoltas, funcionarios, chóferes, policías de refuerzo… Pero, Señor Zapatero, se habría ahorrado y nos habría ahorrado este follón simplemente igualando a Canarias con otras autonomías en los Presupuestos Generales del Estado. Y a los del Gobierno de Canarias les digo: no aplaudan, que para ustedes también hay estopa, porque son lo mismo pero a escala.