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Sobre las periferias

Ser escritor en esta tierra no es fácil. Dicen que Internet acabará con las distancias y ya no habrá centros de distribución de cultura, sino que cualquier sitio podrá ser el París de 1900, la Nueva York de 1950, el Madrid de 1980. Esto no acabo de creerlo, aunque sí lo crea Teresa Iturriaga que se mueve por las publicaciones on-line como pez en el agua. Una muestra de ello es que su poesía llega a todas parte, como en esta ocasión en la revista chilena Cinosargo.
zperif.JPGNo tengo ni idea de lo que piensa el poeta Juan Jiménez sobre las nuevas tecnologías y la difusión de la cultura, pero en el fondo debe ser optimista, porque a un libros en el que se le entrevista por Daniel Barreto y Fernando Herrera se le ha llamado Todos somos periferia. Y sobre ese libro ha escrito un lúcido comentario el también poeta Manuel González Barrera, que tal vez dé luz a esto.
Enlace con el texto de González Barrera: DIALOGO CON JUAN JIMENEZ.doc

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Rafael Sánchez Ferlosio y tres piedras

Dicen que más vale caer en gracia que ser gracioso, y esto es lo que, a mi parecer, sucede con Sánchez Ferlosio, flamante Premio de Las Letras 2009. Y es que los reconocimientos vienen por oleadas, pues unos años atrás la tomaron con José Hierro, luego con Caballero Bonald y así casi siempre. Justo es decir que, también a mi parecer, todos los premios son opinables, y más en Literatura, pero entiendo que tanto Hierro como Caballero Bonald tienen una obra importante y pertinaz, excelente a veces y siempre al menos con un alto nivel. Es seguro que merecían algunos de estos premios, o todos, pero desde luego son dos grandes de nuestras letras.
De Sánchez Ferlosio no opino lo mismo. Aunque es verdad que se trata de un escritor raro (más bien un hombre huidizo), su obra es muy-muy-muy discutible. Desde los años 50 se le tiene en un altar por dos obras. La primera es Alfanhui, que no pasa de ser un ejercicio de estilo que va más hacia atrás que hacia adelante, casi gemela de la novela picaresca pero en el siglo XX. La segunda es El Jarama, una novela que ha envejecido muy mal, y que curiosamente gozó desde el comienzo de todos los parabienes de la crítica. Luego ha hecho otras obras, tanto de creación como de ensayo, pero ninguna de gran importancia. Y desde 1956, cuando le dieron el Nacional de Literatura por el dichoso El Jarama, ha coleccionado casi todos los premios importantes de este país.
zpremiosss.JPGY es increíble, porque puedo hacer una lista de 50 escritores vivos (100 si entran los muertos) que son más merecedores que Ferlosio de estos premios. Que le dieran el Cervantes fue demasiado, y que remachen ahora con el de Las Letras suena a burla, cuando hay escritores inmensos que están muy por encima, desde Ana María Matute a Juan Goytisolo, sin olvidar para el Cervantes al propio Caballero Bonald. Lo de Ferlosio me alucina por injusto, pues hay autores que con veinte o treinta años menos tienen una obra más importante (Muñoz Molina, Javier Marías, Luis Mateo Díez, Luis García Montero… Dejo atrás a Eduardo Mendoza porque, si fue una gran novelista hasta El año del diluvio, sus cuatro o cinco últimas novelas son un desastre, aunque se vendan muy bien)

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Una falta de respeto al poeta

Parece que este fin de semana muchos medios se han puesto de acuerdo para hablar de Federico García Lorca, siempre alrededor de su asesinato y del rescate de sus restos que se supone están enterrados en un frío barranco granadino. Y digo se supone porque ya empiezan a no estar seguros, porque sus asesinos se cuidaron muy bien de no dejar documentación, y el miedo ha cerrado las bocas de quienes en su día pudieron dar alguna pista certera.
zlorca[1].JPGEstá claro que Lorca es posiblemente el mayor exponente del terror y de los desaparecidos durante la Guerra Civil, y como tal debe ser tratado con respeto porque representa todo el dolor de muchas familias, que ven en Lorca el espejo de su propia tragedia. Y digo esto porque anoche me paré en el programa Cuarto Milenio en el que el inefable Iker Jiménez trataba este asunto. Fui un ingenuo al pensar que estando como invitados Ian Gibson y Manuel Pimentel aquello iba en serio, pero pronto empecé a cabrearme cuando aquello entró en la senda de lo esotérico, convirtiendo los presagios y las metáforas del poeta en basura televisiva con tintes fantasmales.
Pocas veces he escuchado tantos disparates sobre Lorca, al que convirtieron en cinco minutos en una especie de chamán adivinador y casi en un ángel de la muerte. El misterio de la muerte de Lorca no tiene nada de paranormal; todo el silencio cómplice o miedoso que rodea su muerte es el fruto deseado por los asesinos, no otra cosa. Se dijo, como gran ejemplo del misterio, que aunque Lorca habló muchas veces para las cámaras de cine y para los fonógrafos, no se conserva ni un solo registro de su voz. Eso no es un misterio, se trata de la concienzuda limpieza que trató de hacer el franquismo de una voz que es posiblemente la más importante de la poesía española de muchos siglos. Lo raro es que aún haya películas y fotografías, tanto era el odio que atrajo el gran Federico. Por eso me parece indignante que se trate de convertir en un hecho esotérico algo que fue, ni más ni menos, un vil asesinato, meditado con saña porque sabían que Federico era solo un hombre, pero su nombre y su obra representaban todo el dolor de un pueblo. Mataron al hombre, pero el símbolo es inmortal.