Las modas literarias
A estas alturas, ya no sabemos si la literatura es un arte o una moda, porque tenía entendido que el arte es algo que va más allá de la realidad, y nada hay más real que la moda. En siglo pasados, especialmente en el XIX, entre los escritores abundaban los aventureros románticos que se embarcaban en grandes aventuras, fueran de exploración, fueran políticas, o de cualquier otra clase. Muchas obras literarias son el resultado de experiencias personales, como La Araucana de Ercilla, y son bien conocidos los episodios guerreros de Cervantes, Lord Byron, Melville o Espronceda. Otros, como Larra, optaban por pegarse un tiro.
En el siglo XX los escritores empezaron en la bohemia y luego mezclaron esta con la aventura, como Hemigway y Orwel. Luego se hicieron una especie de académicos, muy ligados a lo universitario y subidos a la rama de la intelectualidad. Ahora se empiezan a poner de moda los escritores autodidactas y machacados por la vida, que un día escriben una novela y triunfan. Son los casos del norteamericano Chuck Palahniuk, mecánico y autor de El club de la lucha, o el chileno Hernán Rivera, que fue minero durante treinta años en el desierto de Atacama y ahora acaba de ganar el Premio Alfaguara. Por lo tanto, como la novela histórica, una moda.
Sobre el conservadurismo de la RAE ha escrito mucho el poeta José Infante (Málaga 1946), y convendría recordar, por ejemplo, que en el Diccionario esencial de 2006 se sigue relacionando la palabra bisexual con hermafrodita, y que, para entonces ya aprobado el matrimonio entre personas del mismo sexo, el diccionario mantiene a rajatabla que el matrimonio es la unión del hombre y la mujer. Y es que se trata de una institución muy conservadora, donde, por ejemplo, hay muy pocas mujeres; se suele decir que la primera fue Carmen Conde en 1978, pero en realidad es la segunda, porque a finales del siglo XVIII, al calor urgente y pasajero de la Revolución Francesa, hubo una mujer académica, doña María Isidra de Guzmán y de la Cerda, y luego dos siglos sin una sola mujer en la Academia.