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Tolkien jugando al escondite

zzTolkien_1916[1].jpgEste año se han conmemorado diversos aniversarios que cierran década, ya que, por ejemplo, se cumplen 40 años de la muerte de figuras como Picasso, Pau Casals, Nino Bravo, José Alfredo Jiménez , Salvador Allende, Víctor Jara y Pablo Neruda, entre otros, de los cuales se han ido haciendo reseñas y conmemoraciones a medida que se cumplían las fechas. Sorprende por lo tanto que el pasado 2 de septiembre se cumplieran también 40 años del fallecimiento de John Ronald Reuel Tolkien, el autor de El Señor de los Anillos, entre otros libros celebrados ya por varias generaciones, y prácticamente no se haya visto nada en los medios. Eso choca con el ruido que se monta alrededor de la adaptación al cine de sus libros, y ya era multitudinario el seguimiento de su obra escrita. Tolkien está considerado como uno de los padres de la llamada alta fantasía literaria, con su creación del universo casi mitológico de un continente imaginario llamado por él Tierra Media, y que conformó con otros autores británicos el grupo denominado Inkling, en el que también estaba integrado su gran amigo C.S. Lewis, el autor de Las Crónicas de Narnia. Tolkien da para mucho, por su compleja personalidad, con un acendrado catolicismo, asunto este en el que era radical, que condenó a Hitler y los desmanes del nazismo y también a los Aliados que hicieron de Alemania un símbolo del mal. Esto no le granjeó muchos amigos en Inglaterra, pero lo salvaba la popularidad de sus libros y el prestigio de haber sido oficial combatiente en la I Guerra Mundial, de lo que tampoco se sentía orgulloso. Un tipo muy especial, y aunque se haya hablado poco de él en su 40 aniversario, o precisamente por eso, lo traigo a mi post como homenaje a un autor de un género muy especial. Así, pues, Tolkien es Tolkien, y a los puristas literarios les digo que algo tendrá el agua cuando la bendicen. Tal vez no ayude que, en la tumba de Oxford en la que yacen él y su esposa, en lugar de figurar sus nombres, por propia voluntad aparecen escritos los de dos personajes literario surgidos de la fantasía del autor. Es como jugar al escondite.

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Alexis llega al rellano

Alguien dijo que los premios hacen daño… a quien no los gana. Y es verdad, porque los escritores de raza no corren el mundial de motociclismo, escriben para desarrollar su obra, no para ganar premios. Este es el caso de Alexis Ravelo, un novelista que ha ido haciendo un camino, que se me antoja una escalera, cada novela un escalón, que como toda obra honesta lleva a ninguna parte y desemboca en todo el mundo. Libro a libro, peldaño a peldaño, Alexis ha ido construyendo su escalera, no sin un gran esfuerzo personal, que en el último año ha explotado. Sin duda Alexis tiene ese don que otros llaman talento, pero eso no es un mérito, se tiene o no se tiene, como los ojos azules o las manos grandes. El mérito está en cultivar ese don, trabajar muchas horas con el cincel del escultor hasta dar forma a la obra, porque como decía Miguel Ángel, la escultura está dentro del bloque de mármol, solo hay que quitar lo que sobra.
zzzzzCIMG1221.JPGY Alexis Ravelo, que ya venía armando mucho ruido del bueno con sus novelas (una escandalera con la última), de repente obtiene el Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe, que es uno de los galardones más prestigiosos del género en España, y eso significa que, de pronto, ha saltado dos escalones y ha alcanzado otro rellano. La importancia de los premios es que hacen visible a un autor que tiene detrás una trayectoria, y por eso es tan importante para Alexis. Luego viene lo otro, el gran momento que vive la literatura en Canarias, con autores y nombres que dan el salto y son reconocidos fuera (o lo fueron en su momento), que son traducidos a otras lenguas y que todos juntos conforman una luminaria en la oscuridad cerrada de esta tierra empeñada en negar a los suyos.
Se dirá que este es un premio a la novela negra escrita en Canarias, a nuestra narrativa y hasta a nuestra literatura urbi et orbi. No; todo lo que se dice es verdad, estamos en un momento espléndido y todo eso, pero suena muy mal cuando se oye decir que hoy «le ha tocado» a Alexis. No le ha tocado, esto no es la bonoloto, el Premio Ciudad de Getafe no es por sorteo, se concede por la valoración de una novela. Los que somos sus amigos nos sentimos premiados afectivamente, pero esto tampoco es un gol que se marca después de una jugada colectiva, es un premio personal, que Alexis Ravelo podrá dedicarlo a quien quiera, pero literariamente es su momento. Y así debe ser. Los demás estamos para alegrarnos por él y para felicitarlo, y cuando alguna de las otras personas que escriben por aquí obtenga un reconocimiento aplaudiremos también, porque formamos un todo, lo cual no es contradictorio con que se le dé a cada uno lo suyo. Es lo justo.
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(Este trabajo se publicó en el suplemento Pleamar de la edición impresa de Canarias7 del pasado miércoles)

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Érase que no era

Ya que hoy se presenta el libro Papiromanía, escrito a ocho manos (*), me sumo a sus cuatro autores y voy a contarles un cuento para tiempos difíciles:
papiromania_portada_3[1].JPGÉrase una vez un país muy lejano en el que vivía un señor con bigote que debía ser alemán porque se llamaba Gürtel, y otro caballero que debía ser muy marinero porque se apellidaba Dársenas o algo así, otro que siempre se rajaba porque lo llamaban Rajón, otro más tan enrevesado que le decía Rubal-abracadabra y otro que debía ser muy alto porque lo llamaban no sé que de Palma. Había más caballeros, unos que conformaban una especie de cofradía muy jacarandosa porque la denominaban Delere Andaluz, otros que se hacían trajes a medida, algunos que cobraban entradas muy caras en un Palacio de la música, un jurisconsulto que pertenecía a un partido político estando esto prohibido, otro que andaba en confusos asuntos alrededor de un accidente de avión con militares muertos y hasta un caballero muy principal que en sus horas de ocio cazaba osos y elefantes. También había damas amnésicas que ignoraban lo bien que lo ganaban sus maridos, otra que devengaba cuatro salarios legales y dicen que alguno oculto, y otra que era la Esperanza de algunos y que antes de serlo había ido y venido, ejercido y dimitido e incluso hizo migas con un empresario de casinos americanos a cuenta de dejar que se fumara en… Bueno esto no me lo sé muy bien porque siempre me lo cuentan distinto.
Ya les he presentado a los personajes del cuento, pero en realidad no puedo seguir porque desconozco el argumento del relato. Es extraño, porque con protagonistas tan potentes ninguno hace avanzar historia alguna; en este cuento no solo inacabado sino inempezado resulta que nunca jamás pasa nada porque es una colección de negaciones, y ya se sabe que es imposible escribir una narración negando una y otra vez; sin embargo, mis cuatro amigos papirómanos han conseguido acabar sus textos.
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(*) Esta tarde se presenta en el Museo Domingo Rivero el libro colectivo Papiromanía, del que son autores Antonio Lino Rivero Chaparro, Ricardo Pérez García, Juan José Rodríguez Barrera y Rubén Benitez Florido. Ya sé que es 18 de julio, pero a partir de ahora, en lugar de por lo que ahora se recuerda, esta fecha entrará en los anales (con perdón) como aquella en la que se presentó este libro. La otra, mejor solaparla para que se ahogue.