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Mirarse al espejo de la poesía

La primavera que acabamos de dejar atrás fue prolífica en ediciones canarias, y se me han ido acumulando en el escritorio sin que haya podido dar cuenta de ellas porque no se puede opinar «de solapilla» sobre un libro que a quien lo escribió le ha costado mucho tiempo y esfuerzo. La poesía llega de la mano de tres mujeres de generaciones y temáticas distintas, y es un género que ocupa aparentemente poco tiempo en la lectura; eso es engañoso, porque, al menos yo, soy incapaz de leer un libro de poemas de corrido, uno detrás de otro, porque si la buena poesía es esencialidad, su instalación mental lleva un tiempo de reflexión, y uso el término adrede porque es un juego de espejos entre la palabra escrita y los registros que ya poseemos, que se enfrentan, multiplican y a veces hasta se anulan.
tres libros.JPGEl primer volumen es Himno a la vida, un poemario en el que Rosario Valcárcel bucea su propia memoria para ir estableciendo una especie de escalera vital, cuyos peldaños quedan suspendidos en el aire como una sugerencia para que el lector mire en ese espejo los momentos paralelos al poemario, en el que hay guiños a otros poetas, a la visión de la transcendencia y a la situación de la mujer en este convulso planeta en este tiempo. Es un viaje en zig-zag por la realidad y la ensoñación, por el recuerdo y los deseos, por todo aquello que nos hace humanos.
Evelyn de Lezcano entrega un nuevo poemario, Vertientes, en el que se desvincula de la escritura-homenaje a Panero que hizo en su anterior libro. Ahora es ella, sin ecos, con su voz primigenia, y con el punto central que en algún momento suelen tocar los poetas insulares. El mar que es cárcel y a la vez camino, la isla como refugio y metáfora de un mundo cerrado en sí mismo, y como espejo -otra vez- de la propia existencia, contradiciendo la idea de John Donne. Para Evelyn, es necesario «insularizar» cada persona para llegar a su esencia. No somos islas precisamente porque está el mar que nos une a todas las tierras del mundo. En esa contradicción, la poeta maneja sentimientos, que son como remos en ese mar, y a veces como tormentas que anuncian naufragios. Es muy importante el salto cualitativo que Evelyn de Lezcano experimenta en este libro.
La tercera mujer, la más joven, es Alba Sabina Pérez, que desde sus primeros libros nos ha hecho girar la mirada hacia su escritura. Esta vez es un poemario con un título muy curioso, Ya nadie lee a Penti Saaritsa, que parece un guiño al innovador poeta finlandés, pero que finalmente es un recurso literario para que la poeta dialogue -se mire en el espejo- con su propia poesía. Es este un libro muy arriesgado, tanto para la autora como para el editor, pero conociendo la sabiduría poética de Nicolás Melini, responsable de la edición, puedes lanzarte sin miedo. Acierta la poeta con su valentía de exploradora insomne y acierta el editor porque estamos ante un magnífico poemario, en el que se huele que estamos ante una escitora joven que ya es realidad y que anuncia entre líneas un gran recorrido futuro.
Ya he descargado un poco el escritorio, aunque hay más poesía y también narrativa, que acometo sin pausa aunque con calma, que hace mucho calor; seguramente volveré sobre los poemas de estos libros ya leídos, porque hay que seguir mirándose al espejo, como el que se peina cada día.

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En los límites de la realidad

imagenprincipito.JPGTuve el gusto de presentar hace unos días El principito ha vuelto, un libro magníficamente editado y que es el compendio de una creación común de la escritora María Jesús Alvarado y la fotógrafa Teresa Correa. Aunque pudiera parecerlo, no es un libro del género fantástico. Estamos por lo tanto ante un libro en el que texto, fotografías y dibujos no tratan de hacernos imaginar elefantes dentro de boas, ni sustituyen el baobab del planeta B 612 por una acacia reseca en la llanura; El principito ha vuelto es un relato sobre los límites de la realidad, y sin contarlo ni hacer fotografías truculentas es lo que nos queda cuando llegamos al final. Cruzamos las líneas de la lógica, sus basamentos y sus referencias. No es que contradiga los cimientos del sistema, el orden social o las equivalencias entre lenguaje y pensamiento. Entramos directamente en otro sistema, en otro orden, en otras equivalencias, en un mundo en el que la icónica manzana de Newton no cae, en el que la velocidad no es igual al espacio partido por el tiempo. Hay una nueva dimensión, diferente perspectiva y un insólito comportamiento de las personas y las cosas, que no responden a leyes físicas supuestamente universales, un cosmos en el que se ha establecido una inexplicable forma de entender, distinta y tal vez estrafalaria pero que tiene su propia lógica interna. Es, por lo tanto un libro muy recomendable.
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Texto de la presentación leído en el Museo Canario el 30/06/15 Presentación Mª Jesús Alvarado-Teresa Correa.pdf

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Junio, Lorca y Machado

imagenlorca1.JPGEstamos en pleno mes de junio, y en este mes de finales de curso de 1916 -hace casi cien años-, un jovencísimo Federico García Lorca visitó con otros estudiantes granadinos la ciudad de Baeza. Allí los recibió Antonio Machado, profesor de francés del instituto de bachillerato y poeta consagrado. Hoy quiero que hablen ambos, en verso y en prosa, un siglo después del día que se conocieron. Sus palabras parecen haber sido dichas o escritas para este momento. Por eso están aquí:

«En la luna negra,
¡un grito! y el cuerno
largo de la hoguera.
Caballito negro.
¿Dónde llevas tu jinete muerto?»
(Federico García Lorca. Canción del jinete).
«Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón».
(Antonio Machado. Proverbios y Cantares).

imagenmachado12.JPG«El artista no puede permanecer insensible a la cuestión social. No es en absoluto algo que diga yo ahora porque sí. Observando sólo de la manera más superficial uno llega a comprender el alcance de todo el drama social de hoy, ante el cual nadie que sienta el menor sentimiento de solidaridad humana puede ser insensible. Me parece absurdo que el arte pueda desligarse de la vida social, cuando no es otra cosa que la interpretación de una fase de la vida por parte de un temperamento sensible».

(Palabras de Federico García Lorca en una entrevista de 1936).

«Tengo un gran amor a España y una idea de España completamente negativa. Todo lo español me encanta y me indigna al mismo tiempo. Mi vida está hecha más de resignación que de rebeldía; pero de cuando en cuando siento impulsos batalladores que coinciden con optimismos momentáneos de los cuales me arrepiento y sonrojo a poco indefectiblemente».

(Antonio Machado. Autobiografía).


¿Que esos versos y esas palabras sean tan actuales significa que en el
siglo XXI vamos seguir con el lema «Sostenella, no enmendalla», con el
trabuco cargado y buscando la más mínima oportunidad para gritar
«¡Viva Cartagena!» o ¡Arriba España!»?