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El tren delantero

trendelanterr.JPGEn este blog suelo suelo hablar de algunos libros nuevos, y esta vez pecaré porque voy a anunciar mi novela más reciente, que ha salido en edición digital de la mano de ATTK Editores que con tan buen pulso dirige Guadalupe Martín Santana. No niego una cierta dosis de vanidad al dar noticia de una novela propia, pero también debo ser justo con el gran trabajo que hace ATTK Editores, con personas como Teresa Iturriaga y Santiago Gil, que han puesto su trabajo y su mimo en este proyecto, y sin duda con Augusto Vives, el autor de la portada, un artista con una sensibilidad especial que transforma en imágenes los conceptos literarios. Continuar leyendo «El tren delantero»

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Apellidos que son nombres

Hoy, fecha de nacimiento de Neruda, también es el santo de Galdós, San Benito, pero nadie se acuerda, porque es un nombre que se pierde hacia la sonoridad de los apellidos, como le ocurre, por ejemplo, a Bioy Casares, al que tomo como ejemplo de lo que digo. Se llamaba Adolfo, un nombre corriente pero poco usado, que siempre desaparece bajo el peso de un apellido resonante. Wilde era Oscar, un nombre que ahora es premio de cine, Borges era Jorge Luis, nombre de culebrón en antístesis a su obra, que se dice siempre completo aunque en la mayoría de los escrito sólo ponen J.L.; Bioy era Bioy, como mucho Bioy Casares, casi nunca Adolfo, porque Adolfo se pierde ante un Suárez, un Hitler, o entre un Gustavo y un Bécquer. Llamarse Adolfo es como tener un nombre transparente, y el nombre es importante, imprime carácter, ya decía Wilde que es muy importante llamarse Ernesto; sí, sí, Ernesto, Oscar o Jorge Luis, y por la misma razón llamarse Adolfo necesita un doble esfuerzo.

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Una manzana envenenada de poesía

Hay libros que se te vienen a las manos sin esfuerzo; otros los esperas, y cuando llegan no están a tu alcance por detalles a veces estúpidos. Los persigues, vuelves a la carga y consigues tenerlos entre las manos, oler su tinta, ya no tan reciente porque el tiempo ha ido evaporando la imprenta. Luego se retrasa su lectura por mil circunstancias, como si fuese un arduo trabajo de seducción. Cuando, por fin, nadas en sus aguas, sientes que mereció la pena tanta pesquisa, porque es como resolver un acertijo, que empieza con el libro real y sigue en su contenido.
Eso me ha ocurrido con el poemario Historia de un jardín muerto y de un pájaro rojo, de María José Vidal Prado. Sería muy fácil escribir que es un magnífico libro, que me ha impresionado y que espero (otra vez la espera) el siguiente libro de la autora. Pero no es tan sencillo, porque este libro que se hace esperar también irrita porque es como meterte en un laberinto en el que cuando encuentras una salida se cierra una puerta. La poeta es una mujer franca y luminosa, pero su poesía te obliga a volver hacia adentro porque «la bruja te encontró / en tu casa del bosque. / Traía una manzana envenenada». Continuar leyendo «Una manzana envenenada de poesía»