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España partida en dos

El tema de los toros vuelve a poner de manifiesto la panda de gañanes, aprovechados y demagogos que nos gobiernan. Se puede estar a favor de las corridas taurinas, o se puede estar en contra -de hecho a mí me parecen una salvajada-, pero lo que no puede ser en un país que se tiene por democrático es emplear ese asunto como arma arrojadiza y factor de enfrentamiento político. El Parlamento de Cataluña está haciendo política nacionalista con la tauromaquia, y se olvida de los bou embolat (toros embolados), costumbre muy autóctona de los países catalanoparlantes, en las que el animal también sufre. Pero como es una tradición muy catalana, ni siquiera se pone en tela de juicio.
a-embolat[1].jpgEn el otro lado del ring, Esperanza Aguirre y Francisco Camps declaran los toros como Bien de Interés Cultural, otra utilización política. El PP se manifiesta a favor de los toros, pero esto es ahora, porque la ley canaria que prohíbe las corridas de toros en nuestras Islas tiene su origen en una propuesta de Pérez-Camacho, diputado regional del PP (ahora hay guerra interna y lo mismo se declara pro-taurino para fastidiar). Y una y otra parte están diciendo burradas, tonterías y disparates que no se sotienen.
Los otros partidos se comportan según y dónde, y es que España se partió en dos hace siglos y una y otra vez regurgita ese cainismo destructivo (el que no piense como yo es un imbécil, y lo que es peor, mi enemigo). Si el fútbol, en lugar de haber sido inventado por los ingleses, hubiera nacido en Madrid, hoy el Parlamento catalán estaría estudiando la posibilidad de prohibirlo en Cataluña y se estarían haciendo gestiones para disolver el Barça. Supongo que en el Camp Nou se harían magníficos espectáculos de Els Comediants, con toros embolados; y si los garbanzos sólo se cultivasen en Cataluña, el cocido no sería el plato señero de Madrid. Recordando el consenso de la Transición, tiendo a pensar que entonces los políticos españoles se volvieron locos, porque es la segunda vez en quinientos años que tiran todos en la misma dirección, mirando por el interés general de España; la primera fue cuando el país entero, de Cádiz a Zaragoza y de Madrid a Gerona, se levantó en armas contra los franceses, pero de eso hace ya doscientos años.

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Es que me hacen hablar…

Mira que me propongo no hablar de la Jerarquía Eclesiástica, pero es que hay cosas ante las que si uno calla parece que está comulgando con piedras de molino. Cada cual es libre de ejercer sus creencias religiosas, pero para eso no hace falta insultar veladamente a quienes no las comparten. Esto lo digo porque está en Gran Canaria un alto dignatario de la Curia Romana. Se trata de Monseñor Sergio Pagano (qué ironía), Prefecto del Archivo Secreto Vaticano, que viene a inaugurar unas jornadas sobre Historia de La Iglesia en Canarias. Siguiendo las informaciones aparecidas en Canarias7, el muy ilustre visitante ha dicho de la novela El Código Da Vinci: «Es una fantasía, duele que la gente pueda creer estas cosas, pero el analfabetismo cultural es grande».
zpagano.JPG Hombre, que es una fantasía está claro, es una novela (no entro en su rango literario), y sus especulaciones sobre Jesucristo, María Magdalena y el Santo Grial quedan muy bien, pero hasta el lector menos avispado sabe que se trata de un derrape. En otra ocasión La Iglesia dijo que todo lo que se dice en la novela no puede ser demostrado documentalmente, por lo tanto es una falacia. De acuerdo. Es impresionante ver cómo sin cambiar el gesto dicen estas cosas representantes de una institución que se basa en libros sagrados que cuentan cosas que se cimentan únicamente en la fe. ¿Qué Escrituras que hablan de Cristo están respaldadas por pruebas de carácter histórico, si los primeros restos arqueológicos del Cristianismo son las catacumbas de Roma? ¿Y qué me dicen de La Biblia, pues por no encontrar ni siquiera han encontrado el Templo de Salomón o el Arca de la Alianza (hasta Indiana Jones la ha buscado)?
Cuando Monseñor Pagano dice que la gente cree estas cosas porque el analfabetismo cultural es grande, está hablando precisamente de lo que La Iglesia ha practicado secularmente. Y es el secretismo (no olvidemos que este hombre es nada menos que el Prefecto del Archivo Secreto del Vaticano) de La Iglesia es el que da lugar a todo tipo de especulaciones. Si hablamos de analfabetismo cultural piensen que la lectura de La Biblia y Los Evangelios estuvo prohibida durante siglos, y sólo era lícito para los fieles conocer lo que le contaban los sacerdotes. Cuando, la invención de la imprenta puso las Sagradas Escrituras al alcance de todo aquel que supiera leer, a la Iglesia no le quedó más remedio que levantar la prohibición. Y ahora nos habla de analfabetismo cultural, lo mismo que cuando tachan a otras creencias de supersticiones. Es el colmo, una ironía como el apellido de Prefecto . Por lo visto, está mal creer las fantasías de un novelista pero tengo que creer la separación de las aguas en el Mar Rojo o la resurrección de Lázaro. Pues ambas cosas tienen la misma base documental -ninguna-, y si en el Archivo vaticano hay alguna prueba de ello que la muestren y dejen de ocultarla, que los secretos sí que generan especulaciones delirantes y por lo tanto analfabetismo.

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La memoria y el olvido

La tumba de Lorca sigue sin aparecer, lo cual tampoco es una excepción en los grandes nombres de la cultura española, que se mueren y en pocos años nadie sabe dónde están enterrados. Y es curioso que esto suceda en un país en el que la muerte forma parte hasta de la fiesta en los encierros y la lidia. Hay alguna excepción como la sepultura del torero Joselito «El Gallo» en el cementerio de Sevilla, con espléndida escultura de Benlliure, pero incluso aunque estén accesible, casi nadie sabe dónde están, al contrario que en toda Europa, donde es casi obligado que los turistas vayan a Stradford a la tumba de Shakespeare, o en París, en cuyos dos cementerios principales se pueden encontrar los grandes nombres de su historia y su cultura. Existe El Panteón, donde descansa la flor y nata de la cultura francesa, y en el cementerio de Viena, salvo Mozart, que fue enterrado en una fosa común, hay un lugar donde están juntos un ramillete de la más conocida música: Strauss, Litz, Schubert, Beethoven…
ztumba.JPGEn España la gente desconoce dónde están enterrados nuestro muertos ilustres, y lo que es peor, muchos yacen en paradero desconocido, no lo sabe nadie. Como ejemplos más sonoros, Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca y Velázquez. También es verdad que algunas de estas tumbas fueron saqueadas durante la invasión napoleónica, pero ni así. Se sabe que Cervantes fue enterrado en el convento madrileño de las Trinitarias, pero se ignora el lugar exacto, y de los otros se sabe dónde los enterraron, pero no el paradero actual de sus restos.

(La descuidada tumba de Galdós en Madrid)

La excepción a esa época es Quevedo, cuya tumba fue por fin documentada en una cripta de Villanueva de los Infantes. Pero en general, aunque existan, son ignorados, pues están bien localizadas las sepulturas de Bécquer, Espronceda o nuestro Galdós. La verdad es que el cuerpo al final es polvo, nada, pero me llama la atención este fenómeno olvidadizo.