Publicado el

El rapto de Europa

Aunque hay distintas teorías lingüística sobre el nombre de Europa, la más extendida y aceptada es la que proviene de la mitología griega, concretamente del relato en el que se cuenta que el insaciable Zeus raptó a Europa cuando esta jugaba con sus hermanas en la playa y se la llevó a la isla de Creta. Y aunque este no fuese el origen real, está claro que el mito es la metáfora de la realidad actual y de lo que lleva muchas décadas sucediendo, concretamente desde que se hizo popular la Doctrina Monroe (América para los americanos), lo que sucede es que Estados Unidos por lo visto no sabe o no quiere saber dónde empieza y acaba América. La sumisión europea a Estados Unidos roza el ridículo; ¿dónde han quedado aquellas poderosas naciones europeas que dominaron Occidente y buena parte del mundo durante siglos? Continuar leyendo «El rapto de Europa»

Publicado el

Hispanidad y tres piedras

El 12 de Octubre es un exponente más de que España no tiene remedio. Cierto es que esta fecha es el símbolo de uno momento histórico terrible, pero la historia es irreversible y nada podemos hacer hoy para cambiar los siglos del imperio. De eso parecen haberse dado cuenta en América, al menos en algunos sectores, que con inteligencia tratan de partir del punto en el que estamos porque otro no es posible, a no ser que podamos dominar el tiempo. Es en España donde no se aprecia el menor atisbo de que este enconamiento (otro más) vaya a ceder, y mientras unos insisten en lo más terrible de ese pasado común otro parecen DSCN4200eeee.JPGgozarse en su memoria, que hoy es una completa inutilidad retórica. El 12 de Octubre en principio no tendría que ser una gran fecha, en realidad habría que saltársela; pero ya que se empeñan en recordarla aquí y allá, habría que centrarla en las lenguas que habla esa inmensa comunidad, aunque sea el español-castellano-hispanoamericano la única común, lo que que no hace menores a las demás. Continuar leyendo «Hispanidad y tres piedras»

Publicado el

Justicia ejemplarizante

Se supone que hace más de 200 años que dejamos atrás una manera de administrar justicia en la que el acusado era culpable y tenía que demostrar su inocencia, cosa que casi nunca sucedía porque es muy difícil demostrar que no se ha hecho algo. Los cambios que empezaron en el siglo XVIII y se fueron extendiendo por todo Occidente durante el XIX y el XX establecen que todo el mundo es inocente y es el ministerio público el que tiene que aportar la carga de la prueba, esto es, acreditar con pruebas irrefutables que el acusado ha cometido el delito por el que se le juzga. imagenpicota.JPGDebe quedar claro para condenar, no vale que haya indicios, sospechas e incluso evidencias. Y en las sentencias se supone que se aplica una pena proporcional al delito cometido, siempre según las leyes en vigor. Continuar leyendo «Justicia ejemplarizante»