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Libre significa «de nadie»

Cada 25 de noviembre recordamos el asesinato de las Hermanas Mirabal, las mariposas dominicanas que cayeron bajo la bota sádica del sátrapa Trujillo. Fue un crimen machista y político en una dictadura, pero hoy, en democracias formales como la nuestra, sigue habiendo crímenes machistas. Esa idea de posesión que ya uno no sabe de dónde proviene es la que está al fondo de todos estos crímenes vergonzantes en una sociedad supuestamente avanzada. A ver si los que creen en el fálico dominio del macho se enteran de que una mujer ha de ser libre, y nadie lo ha expresado mejor que el poeta Agustín García Calvo:
mariposassttttt.JPGLIBRE TE QUIERO
Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
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La ciencia infusa del poder

Decía Aristóteles que un gobierno ha de ser práctico, no perfecto. Supongo que el gran filósofo tendría en cuenta que la perfección es imposible, y por lo tanto hay que buscar la eficiencia. Y gobernar es muy complicado porque se trata de coordinar todos los elementos que confluyen en el bien común, o al menos el mayor número que se pueda, porque luego están las distintas formas de ver las cosas. Teniendo en cuenta lo complejo y agotador que es gobernar, asombra que haya tantas personas que aspiren a ostentar el poder (cuando es democrático) o incluso detentarlo (cuando se obtiene de forma ilegítima). Gobernar para todos es una quimera por esa imposibilidad de perfección, pero se supone que hay que hacerlo tratando de resolver los asuntos incidiendo en los puntos más débiles. Pero resulta que muchas veces -demasiadas- el poder no se usa como instrumento de mejora colectiva sino para mayor lustre personal de quienes lo tienen en ese momento. Continuar leyendo «La ciencia infusa del poder»

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El efecto Casablanca y La Marsellesa

Desde que tenemos constancia, se han compuesto loas a personajes poderosos, a hechos memorables y finalmente a los sentimientos colectivos. Con el tiempo, surgieron los himnos patrióticos, que trataban de representar a todo un pueblo. Generalmente, los himnos son solemnes, grandilocuentes y chauvinistas. Durante las guerras garibaldinas de unificación italiana los combatientes y el pueblo se enardecían con el Coro de los esclavos de la ópera Nabuco, cambiando «Va pensiero» por «Mía Italia». Hay himnos muy regios como el británico y de una calidad sinfónica incontestable como el alemán. Pero de todos, el himno más conocido es el francés, que en contra de lo que se cree no es un cántico popular de la Revolución Francesa, sino un encargo en una década posterior para alentar a las tropas durante la guerra de Francia contra Austria. Continuar leyendo «El efecto Casablanca y La Marsellesa»