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Cristianos poco evangélicos

pecato.jpgHay que agradecer a los inmovilistas el empuje publicitario que dan a las iniciativas que pretenden cambiar las cosas. En Milán una ONG ha hecho un cartel para alertar sobre la violencia contra las mujeres, coincidiendo con la celebración de dicha fecha el 25 de noviembre. Hizo 500 carteles, para repartirlos por escaparates y corcheras, y si somos realistas, se trataría de una modesta campaña, porque Milán es muy grande y, por desgracia, habría pasado casi desapercibida.
Pero resulta que el concejal del asunto ha puesto el grito en el cielo porque dice que el cartel es una ofensa para los católicos, puesto que representa a una mujer en clara referencia a Jesús Crucificado. Si hay algo que tiene paralelismo con el dolor, la injusticia, la crueldad y la intolerancia es el relato de la Pasión y Muerte de Cristo. Representar una injusticia que lleva muchas veces a la muerte y la humillación con una referencia cristiana no puede ser nunca una ofensa, pero la cerrazón ve siempre fantasmas por todas partes. El cartel es magnífico para mi gusto, porque representa todo el sufrimiento y la violencia de que son víctimas las mujeres.
Estoy harto de que confundan el culo con las témporas, pues se dicen cristianos y contradicen claramente los mensajes de Cristo recogidos en los cuatro Evangelios canónicos (por no hablar de los apócrifos, ricos también en pensamiento), se llaman católicos y pasan por encima de la propia doctrina romana. Mejor sería que fueran a las fuentes, es decir, los textos, y dejaran de seguir a propagandistas que sólo predican confusión. Quien dice que el mensaje del cartel milanés contra la violencia de género no es cristiano demuestra desconocer la base del cristianismo (el amor), y desde luego no ha leído ni por el forro el Evangelio de San Mateo (*).
Como saben, no soy lo que se llama un católico practicante al uso, más bien me calificarían muchos como descreído, agnóstico e incluso ateo. Allá ellos, pero es que me tienen cansado, porque se dedican a provocar confusión cambiando las reglas durante el partido. Son o no son cristianos. Estos no lo son aunque se lo llamen.
Y es que, además, junto a su intolerancia, exhiben su torpeza, pues convierten en mundial una campaña que habría sido local y probablemente con poca incidencia. Y ya ven: todo el mundo habla de ella y el cartel circula reproducido en centenares de medios.
(*) Mateo, 7:
1.- No juzguéis y no seréis juzgados.
2.- Todas las cosas que quisiérais que hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos.

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Un día movido

nnnn.jpgAyer hubo de todo, entre alarmante, incalificable y gracioso. Es alarmante que el Consejo General de Poder Judicial tome en consideración hacer un estudio para retirar del servicio a jueces que tengan mermadas sus facultades. Yo creía que era de cajón que alguien que no esté en sus cabales no puede realizar una función de tanta responsabilidad. Pero da la impresión que sí, y por lo que se ve no están bien engrasados los mecanismos que tendrían que retirar inmediatamente a cualquiera que estuviese en esas circunstancias.
No sé cómo calificar la actitud delo diputados, que en un 90% brillaban por su ausencia en el hemiciclo del Congreso precisamente el día en que se debatía la que se supone es la ley más importante de cada año, la de Presupuestos. Está claro que todo se da por debatido, y lo único que importa es votar, para sumar lo que ya está acordado anteriormente. Ya va siendo hora de que cambie el Reglamento del Congreso, y sea más vivo. Ya no merece la pena ver un debate parlamentario, porque sabemos de antemano qué va a decir cada uno… de los que hablan. Habría que cambiarle el nombre, porque Parlamento viene de hablar.
La gracia estuvo en que Zapatero perdiera un zapato (parece un juego de palabras) entre en tumulto de los periodistas. No estoy muy puesto en etiqueta, pero para quien lleva un traje de alpaca, una camisa de seda y una corbata de muchos euros, tal vez unos mocasines se quedan cortos, digo yo. Pues Zapatero llevaba mocasines.

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La Reina

sofia.jpgLa Reina ha hablado, o dicen que ha hablado. Pues claro que habla, que yo sepa no es muda. Y tiene opiniones. Pues vale. Es más; sin que hubiera salido el libro de Pilar Urbano ya podíamos suponer qué pensaba La Reina, por edad, por posición y porque ese es el pálpito que da.
Ahora resulta que La Reina no es perfecta. Bienvenida al club. La que se ha armado parece un coro de fariseos, clamando por el papel institucional de La Corona. Niego la mayor: El Jefe del Estado es El Rey, y punto. Su familia -exceptuando al Príncipe de Asturias, que es el heredero- carece de papel institucional alguno, y el que se le da es de simple cortesía. La Reina no es otra cosa que la esposa de un Jefe de Estado, como Claudia Bruni; y que nadie se rasgue las vestiduras por la comparación, porque, si por títulos es, ambas merecen el mismo respeto institucional, pues si una es Reina de España la otra es Primera Dama de Francia.
Ya sé que la monarquía es un status especial, pero quien tiene que medir sus palabras es El Rey. Y no entiendo muy bien las críticas que le están cayendo a doña Sofía, porque cuando don Juan Carlos mandó callar a Chávez (que será lo que será, pero es el Jefe de un Estado soberano) sí que fue una metedura de pata en toda regla, y esos mismos fariseos se pusieron a aplaudir. Aquello fue un error institucional, esto es una anécdota.
De todas formas, yo no sé quien está llevando el gabinete de imagen de la Casa Real, pero lo que está claro es que, desde que se fue de La Zarzuela Sabino Fernández-Campos, los errores se suceden. Y, la verdad, entrar en ese debate ahora mismo es como lo de la nación canaria, fuegos artificiales cuando lo que se necesita es emplear todas las energías para afrontar los malos tiempos que se avecinan.