Machismo gratuito (siempre lo es)
Desde hace semanas aparece en periódicos digitales una foto publicitaria (la que aquí reproduzco) de una Lolita que mira con una expresión de cierta lascivia. La primera impresión es que se anuncia sexo; pero no, es una llamada para que juguemos a la loteria, más concretamente a la euromillonaria.
Es normal que sea una mujer la que anuncia perfumes femeninos, cosméticos o joyas. Ya es más discutible que aparezca una mujer como objeto seducible cuando lo que se vende es un perfume masculino o un complemento que se supone hace al hombre más atractivo. Se ha denunciado que sean mujeres en actitudes sugerentes las que anuncien coches o lugares de ensueño para viajar, como si los coches sólo los comprasen los hombres y sólo fuesen ellos los que soñasen con esas vacaciones de ensueño (aquí caben, además, las reservas sobre el turismo sexual, que es otra forma de explotación de mujeres indefensas de países pobres). Y aún así habría mucho que debatir sobre la utilización de la mujer.
Lo que ya me parece el colmo es que se anuncien las loterías utilizando a una jovencita con mirada entre inocente y perversa. Hay que recordar que las loterías son del Estado, otra forma de recaudar, y si quienes están detrás del anuncio son empresas, peñas u otras organizaciones que hacen negocio con el juego, el Estado debiera impedirles que utilicen a la mujer para atraer clientes. Si es la propia gestión de loterías (o sea, el propio Estado), sería escandaloso. Digo yo que para algo existen ministerios de Igualdad, institutos de la Mujer y una legislación que se supone debe erradicar estas prácticas. Por eso he hecho una foto al anuncio que aparece en la pantalla de mi ordenador, y espero que desaparezca y que para anunciar quinielas no se siga utilizando la imagen de la mujer. Porque este tipo de publicidad es, además, un insulto a la inteligencia de cualquiera que tenga dos dedos de frente.
Pintorescos hay muchos, raros también, pero sobre todos me vienen a la memoria dos. El primero es Javier Bardem, que nació aquí circunstancialmente, se lo llevaron con cinco meses y hace años que lo hicieron hijo predilecto, título que por cierto no ha venido a recoger. La segunda es Agatha Christie, la escritora más leída de todos los tiempos, que pasaba temporadas invernales escribiendo en el viejo Hotel Metropole, y que tiene muchos récords en su haber, entre ellos el de ser autora de la obra teatral La ratonera (The Mousetrap), que es también la pieza más representada de la historia (35 años consecutivos en cartel en un teatro londinense, además de miles de funciones por todo el mundo). Son transeúntes que vienen, se van, nos olvidan y aquí les seguimos dando barniz.