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¡Qué falta de sensibilidad!

Lo ocurrido con la propuesta de dar el nombre de José Vélez al Palacio de la Cultura de Telde es una muestra más de la falta de sensibilidad del consistorio. Utilizan el nombre de un artista para sus fines políticos, sin tener el menor cuidado en el daño que eso puede hacer a la imagen pública y a su propia autoestima, porque todo el mundo tiene su corazoncito. general[1].jpgEs sabido que la mayor parte de los acuerdos políticos se hacen antes de llegar a las sesiones oficiales, que es donde se escenifican. Que un ayuntamiento dé a una calle, una plaza o un edificio el nombre de alguien destacado es normal, pero cuando esa persona está viva no se puede estar jugando. La escena oficial ha de ser que se aprueba, y eso hay que saberlo antes. Cuando no hay acuerdo previo, no se lleva al pleno, porque resulta humillante para la persona homenajeada, para la gente que la quiere y para sus seguidores. Si hubo acuerdo anterior y alguien se rajó, malo; y si lo que sucede es que una fuerza política no tiene la seguridad del acuerdo y sigue adelante, peor. Pero claro, hay que sacar réditos políticos. No se puede humillar públicamente a un artista; si, en su derecho, este ahora se negara a que dieran su nombre a un edificio dirían que es un desagradecido. Yo lo entendería, es humano y han jugado con él. Aunque ahora digan salmos en latín, jugar políticamente con el nombre de José Vélez es una tremenda falta de sensibilidad cultural, política y humana.

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El Día de la vergüenza

Hoy escribo este post como una rebelión interna hacia el morbo del pasado. Y es que hay regodeo morboso con el 23-F, y a estas alturas sabemos del asunto todo lo que podemos saber, deducimos lo evidente sumando dos y dos e ignoramos lo que seguramente ignoraremos siempre, que no debe ser mucho. El 23 de febrero de 1981 fue un día muy triste, pero más triste fue el 24, porque para sofocar aquella salida de madre se pactaron cosas que aún coletean. La democracia entonces en pañales ya nunca creció como debía, porque entre acuerdos inconfesables, olvidos calculados y maniobras de despiste, descafeinaron un momento precioso de nuestra historia.
urrrrna[1].jpgEntiendo que una democracia tranquila y sosegada es menos espectacular que una dictadura estridente, y que una jornada normal de una sociedad democrática da menos titulares que un golpe de estado. La prueba la tenemos en las mil y una películas que se han hecho sobre el nazismo, con su parafernalia imperial y su gandilocuencia plástica. Desfiles que hubiera cantado Rubén Darío, uniformes resplandecientes, símbolos y saludos que para sí hubiera querido Georges Lucas en La guerra de las galaxias. Pero detrás de toda esa fascinación icónica hay una espantosa miseria moral que degrada y destruye al ser humano, incluso a quienes ejecutan ese enorme poder. Por eso se vuelve una y otra vez sobre el 23-F, como en el reestreno de una película, de la que no sólo ignoramos el guión verdadero, sino el nombre de los productores asociados y gran parte de los protagonistas, que fueron eliminados en el montaje posterior. Nos queda un tricornio como emblema del diseño de vestuario, un bigote como trabajo de maquillaje, unos disparos al techo del Congreso como efectos especiales y poco más. El 23 de febrero debería designarse como Día de la vergüenza.
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(Podría haber puesto como ilustración un desfile nazi grandioso en Nüremberg, con águilas y columnas romanas, una foto de Salvador Allende con casco defendiendo la democracia en el palacio de La Moneda, o al propio Tejero pistola en mano en la tribuna de oradores. Pero he optado por una sencilla urna; nada hay más brillante que el ejercicio mismo de la democracia)

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Zurdos y disléxicos ilustres

Sigo con tonterías sin sustancia, y digo que uno no sabe si creer todo lo que se cuenta, pues se dice cualquier cosa y queda sellada para siempre. Nos han dicho que personajes de inteligencia deslumbrante y demostrada como Eisntein, Newton o Ramón y Cajal fueron disléxicos, y de vez en cuando veo por ahí alusiones a distintos personajes que supuestamente padecieron diversos síndromes. Son tantos, que ya empiezo a dudar, como si se hubiera organizado una gran leyenda urbana que nadie refuta.
obama firmandoqqq.JPGCon los zurdos las cosa es más espectacular. Por cierto, entre el 8 y el 12 por ciento de la población es zurda y lo que no se entiende es que, habiendo un mercado tan amplio, no se fabriquen cosas pensando en ellos… Pero esa es otra cuestión. Se dice que grandes maestros de la pintura fueron zurdos y tal vez eso tuvo que ver con su oficio, porque escribir como los occidentales resulta más complicadao para un niño zurdo que pintar, ya que puede empezar por donde quiera. Miguel Angel, Rafael, Leonardo Da Vinci y Picasso están en ese club de zurdos ilustres, así como cinco de los siete últimos presidentes norteamericanos: Ford, Reagan, Bush-padre, Clinton y ahora Obama (McCain, candidato en 2008, también es zurdo). Nos dicen que Billy El Niño era zurdo porque disparaba con la manos izquierda, y sabemos que guitarristas de la talla de Paul McCartney, Kurt Kobain, Atahualpa Yupanqui, Jimi Hendrix y muchos más enhebran las cuerdas de sus guitarras al revés, y se le etiqueta como zurdos, aunque yo no sé si lo son para todo lo demás. Ahora meten en la zurdería, además de a los de siempre (Einstein, Napoleón, Leonardo, Picasso…) a Newton, Madame Curie, Alejandro Magno, Julio César, Chaplin, Marilyn, Robert Redford, al mismísimo Beethoven y hasta a Bob Dylan, que por cierto usa la guitarra normal, con el mástil en la mano izquierda. La lista es enorme. Así que habrá que tener cuidado, porque unos datos son ciertos pero otros no hay modo de comprobarlos.
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Acabo de conocer la noticia del fallecimiento de Carmelo Artiles Bolaños. Tengo en mi memoria imágenes suyas con pantalón corto, así que son tantos años los que hemos recorrido que su muerte me ha producido un gran impacto. Un abrazo a su familia.