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El mismo perro con distinto collar

No entiendo por qué se pide tanto que cambien a unos ministros cuando los que vienen detrás son más de lo mismo. Y en el caso de los cambios que ha hecho Zapatero ya no sé ni cómo calificarlos, porque si la gran novedad es traerse a Chaves de Andalucía, apaga y vámonos. Lo de Angeles González-Sinde es que me niego siquiera a comentarlo. Secillamente sobrecogedor.
gggg.jpgNada tengo contra Zapatero. Al contrario, es un tipo que me cae bien, pero es que no entiendo por qué, en una situación tan problemática como la actual, se empeña en mirar dentro de su partido. En estos momentos yo esperaba que se abriese a la sociedad y diese un giro con gente valiosa. Lo ha hecho con Gabilondo, que ha demostrado su valía, pero los demás…
Tal y como están las cosas, habría que cambiar a más ministros, y sobre todo poner sobre la mesa un proyecto que buscase el consenso de las otras fuerzas políticas y de los agentes sociales. Nada de nada, Zapatero se piensa el cambio entre una foto con Obama y un viaje a Istanbul. Tampoco es que el PP ayude mucho, o que algunos dirigentes de ERC digan que la solución a la crisis es la financiación de Cataluña. Es que se oyen unas cosas…

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Otro abril en el que rugió La Tierra

Abril es de negra memoria para los italianos, especialmente para los que habitan la zona central de la península, que coincide con el lugar donde se unen -y por lo tanto chocan- las placas euroasiática y africana. Si trazamos una línea recta de norte a sur, desde Ancona, en la costa del Adriático, y Catania, en la isla de Sicilia, veremos que coincide con una falla subterránea que es la que da lugar a que es esta sea una zona de gran actividad geológica, donde los terremotos son frecuentes y los volcanes especialmente agresivos.
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En esa línea encontramos la ciudad de L’Aquila, que ayer fue arrasada por un terremoto, y luego El Vesubio, en la bahía de Nápoles, más abajo Strómboli y ya en Sicilia el Etna. Es la región sísmica y vulcanológica más poblada de La tierra, y por ello siempre hay muchas víctimas.
Decía al principio que abril es de triste memoria porque fue el día 7 de ese mes, en 1906, cuando tuvo lugar la última gran erupción dañina del Vesubio, que destruyó buena parte de Nápoles y mató a más de 100 personas. Fue una de tantas erupciones, pues raro es el siglo en el que el Vesubio no haya tenido media docena. Ahora lleva en silencio desde 1944, no así el Etna, que es casi constante y Strómboli, cuya última gran erupción fue en 1980 (hubo otra pequeña en 2007).
L’Aquila ha sido también azotada por la furia de La Tierra en muchas ocasiones, y los italianos volverán a levantarse y a construir sus vidas sobre los escombros de los terremotos o sobre las lavas de los volcanes, como han hecho siempre en esta zona. Se diría que aceptan su destino.

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Europa ya no es lo que era

El paseo que ha dado Obama por Europa se parece mucho a la gira de una estrella del rock. Siempre sonriendo, siempre acompañado por su esposa con un modelito diferente cada vez, dando la impresión de querer rememorar aquella mítica gira de John Kennedy y Jackie que los consagró como la pareja más glamurosa de la política del siglo XX.
En aquel viaje de los años sesenta hubo dos momentos que siempre se recuerdan, uno político y otro simpático. El primero fue cuando, para mostrar el apoyo de Estados Unidos a una futura reunificación de la entonces partida ciudad de Berlín, el Presidente dijo: «Yo también soy berlinés».
El segundo momento para el recuerdo es la llegada de la pareja a París, recibidos multitudinariamente y fascinados los parisinos por la elegancia de Jackie. Al ver que la gente estaba más pendiente de su esposa que de él, Kennedy se dirigió al público con esta frase: «Yo soy el tipo que acompaña a la señora Kennedy».
321.jpgEran otros tiempos, y ni Europa es la misma, ni Obama llega como el gran salvador pues Estados Unidos tampoco está en cima económica como entonces, ni Michelle, su esposa, puede acreditar el glamour de Jackie, aunque en su favor hay que decir que lo intenta, pero encima tiene competencia europea en Claudia Bruni, la fascinante esposa del presidente francés.