La terrible imagen de la fuente de Canaletas
Es un contrasentido lo que está ocurriendo repetidamente en Barcelona con las celebraciones de las victorias del Barça. El fútbol alimenta el sentimiento de tribu, y está bien que la gente se alegre de los triunfos de un equipo, pero lo que carece de sentido es que cada vez que hay celebración en Las Ramblas de destroce el mobiliario urbano y se creen problemas de orden público con centenares de heridos y detenidos.
Y es un contrasentido precisamente por la filosofía deportiva de este Barça, que lo basa todo en el buen juego y en el fair-play en la cancha, y luego vienen unos energúmenos, que posiblemente ni siquiera disfruten con el fútbol, y emborronan lo que debe ser una fiesta cívica. Si esto sigue en la misma línea, sería incluso deseable que desde el club o desde el ayuntamiento se pidiera a los aficionados que no acudan a Canaletas en estas situaciones, porque si es cierto que el fútbol es imagen para una ciudad, toda la buena imagen que da el equipo en el campo y en su comportamiento exquisito la manchan estos salvajes. Y lo más triste es que este mal ejemplo puede extenderse, ahora que en otras ciudades se celebran ascensos de categoría, que con legítima alegría tienen derecho a celebrar los ciudadanos.