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El estrellato (Michael Jackson)

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Da escalofríos ver todo lo que se ha montado alrededor del cadáver de Michael Jackson. Si ya era una marioneta en vida, en manos de mánagers, médicos, interesados varios y adulones, muerto es una caja de turrón, que va de aquí para allá y todo el mundo opina sobre el lugar de su descanso final.
Se repite la historia de Elvis, de tantos, y es una paradoja que, cuando llegan a ser superestrellas casi únicas, no son dueños ni de su tiempo. Ahora dicen que su muerte fue un homicidio, y no es una novedad en casos parecidos, pues hay por ahí quien dice que Jimmy Hendrix fue asesinado, con premeditación y alevosía, no por accidente médico. Lo curioso es que se sabe ahora, y acusan a un personaje que también está muerto, con lo cual ya da todo lo mismo.
Y es el precio que se paga por ser una estrella, siempre en la soledad de la cima. Se les pinta como seres caprichosos, raros y hasta infantiles, pero en realidad responden a los hilos que mueven otros. Si a Michael Jackson o Elvis Presley se les hubiera ocurrido dar un puñetazo sobre la mesa y decir ¡basta! muchos saldrían perjudicados, y alguno tendría la tentación de hacer realidad la máxima de que un mito vale más muerto que vivo. Incluso en dinero.

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Otra vez fútbol por todas partes ¡Aaagggg!

Preparémonos porque hasta julio no nos van a dejar respirar con el fútbol. Ya se ha jugado la supercopa y la liga comienza mañana. Luego otra vez la copa, la Champions, la UEFA, los partidos de la selección de clasificación para el Mundial de Sudáfrica, los amistosos de lo mismo y como remache el mentado Mundial, si es que finalmente España se clasifica como se supone sucederá. Habrá liga los sábados y los domingos, Champions, Copa del Rey, Selección Nacional y copa de la UEFA los martes, miércoles y jueves, y nos dan un respiro los lunes y los viernes, que es cuando únicamente queda hueco para presentar libros, dar conferencias e inaugurar exposiciones. Pero los viernes son la avanzadilla de los fines de semana y mucha gente desaparece, con lo que se queda el lunes en solitario, y como es principio de semana hay algo de pereza.
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De manera que venga fútbol y más fútbol, telediarios llenos de entrenamiento, declaraciones previas y posteriores a los partidos del siglo y debates sobre si Fulanito tiene que jugar más a la izquierda o Zutanito hace siempre un regate de más antes de soltar la pelota. Todo un debate filosófico, y lo que en principio no era sino deporte, deja de serlo para convertirse en un espectáculo que dura hora y media pero que genera cien veces ese tiempo en informaciones estúpidas, porque finalmente lo único que debería importar es el partido. Y a veces, la verdad, ni siquiera eso. Así que, enhorabuena a los futboleros, y paciencia a quienes, como yo, nos gusta el fútbol, pero no más que el cine, la pintura, la literatura o una simple cena entre buenos amigos.
Y yo no sé para qué juegan, si nada más empezar el Barça se ha hecho con las dos copas en disputa.

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Los narcoescritores en un México nuevo y terrible

Cuando el PRI perdió las primeras elecciones en diciembre de 2000, se rompió el status quo que mantenían los narcotraficantes y el anquilosado y dictatorial partido desde hacía décadas. Surgió una nueva situación que es la que vivimos ahora, con una escalada de violencia que más se parece a una guerra civil que a un enfrentamiento de la policía con los delincuentes, porque también hay guerras entre bandas por el dominio de un territorio. La crueldad es tremenda, se han puesto de moda las decapitaciones y la sangre corre a mansalva.
vv09.JPG En México el poder ya no está en las instituciones, y hay que contar siempre con el cártel que impera en la zona, cuando no con varios enfrentados entre sí. Los hombres fuertes ya no son los ministros o los hacendados, sino los jefes de los cárteles. El Estado aparece contra la pared, porque el dinero de la droga corrompe a jueces, policías, diputados y a cualquiera, y si no es el dinero es el miedo. Ni en la Colombia de los años noventa, con la potencia de los cárteles de Medellín y Cali, un estado se ha visto nunca tan impotente contra el crimen organizado.
Y esto lo cuentan novelistas como Elmer Mendoza, Martín Solares o Yuri Herrera. Y ya no sabemos si contar este ambiente puede ser peligroso, porque todo se ha desbaratado en los dos últimos años. Ya hemos visto cómo está perseguido por la Camorra napolitana el novelista Roberto Saviano (esto es en Italia, pero casi lo mismo), y hasta los cantantes mexicanos que cantan narcocorridos están en la cuerda floja. Ya han caído algunos. Pero los que de verdad están en peligro son los periodistas, que son asesinados uno detrás de otro a poco que se atrevan a escribir. De momento, los narcotraficantes matan periodistas que se acercan a la verdad, pero también desde la ficción se puede llegar a ella. ¿Comenzarán entonces a matar escritores?