Mundo irracional
A veces tengo la impresión de que vivimos en una sociedad donde la lógica no tiene sitio. Miro a mi alrededor y veo disparates que se convalidan como cosas normales, hasta el punto de que los medios de comunicación les dan cancha y reflexiones como si reflexionar sobre lo irracional tuviera sentido. En una sociedad en la que los chamanes, los druidas o los brujos de la tribu formasen parte de su estructura posiblemente sería normal, pero es que vivimos en Occidente, en el siglo XXI y en un ámbito en el que el pensamiento ha hecho un largo recorrido desde Sócrates hasta hoy. Para ilustrar mi comentario pongo algunos ejemplos, aunque ya casi es una manera de pensar generalizada:
1: El líder del PP afirma que Ricardo Costa es un hombre honesto y que su gestión está fuera de toda duda, pero lo cesa. No se compromete con la honestidad de otros líderes pero los apoya. Es decir, dos y dos son cinco.
2: El brujo Pepe hace un maleficio a Cristiano Ronaldo y afirma que las lesiones que él ha inducido lo harán retirar del fútbol. El brujo se ha convertido en una figura mediática, ocupa espacios de gran audiencia y se trata este asunto como si realmente fuese un hecho físico y racional. Si fuera verdad que el brujo tiene esos poderes tendría que estar detenido. Digo yo.
3: Las cifras de la manifestación contra la Ley del Aborto son de risa. Los que han medido el espacio que ocupaba la gente dicen que son unos 60.000 metros cuadrados. Es decir, a una persona por metro cuadrado serán tantos metros como personas, y para que hubiera un millón tendría que apiñarse 18 personas en un metro cuadrado. Y claro, 36 si hablamos de dos millones. Y se quedan tan panchos. Cuidado, no estoy hablando de la ley, sino del número de manifestantes.
Así las cosas, de ahora en adelante los políticos entrarán a saco en la caja pública, porque el que paga el pato es siempre un hombre honesto, las leyes se aprobarán en razón de la cifra de manifestantes a favor o en contra (sobra el Parlamento) y los equipos de fútbol en lugar de director deportivo tendrán una bruja que haga conjuros para blindar los tobillos de los jugadores.
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(En la foto, la ex-directora deportiva del Sporting Merlín, que ha rescindido su contrato para fichar por la Unión Deportiva Morgana. También la pretendía el Aquelarre FC)
También fue torero, por supuesto. Según los especialistas, si bien fue un hombre de mucha sensibilidad para las artes, como torero no era un artista, sino un osado y temerario matador de toros que jugaba a cara o cruz cada tarde con la muerte. Era difícil entonces destacar como artista del toreo porque estaban en activo dos de los más grandes de la historia: Juan Belmonte y Joselito «El Gallo», que también era su cuñado y maestro. Pero la muerte no entiende de arte y se los llevó a los dos en una plaza de toros, a Sánchez Mejías en 1934, en Manzanares, y a Joselito mucho antes, en 1920, con 25 años, en la plaza de Talavera de la Reina, donde ambos lidiaban un mano a mano. La muerte rondaba en esta letanía de toreros y poetas, inexorable como en una tragedia griega, en Talavera, en Manzanares, en Víznar.
Se incomodó el verdugo al ver que Juan era un hombre de baja estatura y que tendría que rearmar de nuevo su complicada máquina de matar para que el tornillo coincidiera en el cuello de Juan con la muerte. A todos los presentes les dolió alargar más el trance y fue Juan quien dijo que mandaran traer unas mantas que, dobladas, elevarían su cuerpo hasta la altura ideada por el verdugo. Uno de los guardias cumplió con rapidez la sugerencia de Juan y en seguida colocaron las mantas sobre el asiento del garrote. El verdugo ajustó el cuello de Juan al collar de la muerte y se puso en pie mirando al Coronel que era quien debía dar la señal. El coronel también temblaba y no decía las palabras esperadas por el verdugo.