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El día de la duda

Primero cogieron a los comunistas,
y yo no dije nada porque yo no era un comunista.
Luego se llevaron a los judíos,
y no dije nada porque yo no era un judío.
Luego vinieron por los obreros,
y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.
Luego se metieron con los católicos,
y no dije nada porque yo era protestante.
Y cuando finalmente vinieron por mí
no quedaba nadie para protestar.

zzDSCN3086.JPGEste poema de Bertol Brecht no necesita explicación. Lo pongo en el post en este día en que se ha convocado una huelga general, pero siento que todo es muy extraño, porque el ciudadano que va a la huelga puede temer que su acto determine un cambio de gobierno más todavía hacia la derecha, el que no responde a la convocatoria puede pensar que se ha hecho mal y tarde, o que los sindicatos moderan el efecto para que no caiga el gobierno, o que la derecha permanece callada esperando que caiga la fruta madura. En una huelga general como debe ser, el gobierno se juega su política, la oposición su capacidad para llegar al poder y los sindicatos su prestigio (muy desvaído últimamente). Pero en esta parece que nadie se juega nada, toca hacerla y el día 30 a seguir igual. Otra cosa sería una sorpresa.
Demasiadas dudas en un paisaje dominado por los miedos (unos lógicos y otros inducidos). La sensación es que lo que interesa a todos es hacerse un lavado de cara para alcanzar el poder o conservarlo, o para consumo interno de su clientela. Pero el poder no debiera ser un fin, sino un medio. Esa es la perversión de la democracia, porque al depender de las urnas, los políticos (y el sindicalismo es política al fin y al cabo) actúan en función de sus probabilidades de llevarse un voto, no de lo que entendemos por interés general. Esperen a los titulares del jueves de determinados medios de comunicación. Es todo muy confuso, y desde luego en este río revuelto tratarán de pescar las posturas más reaccionarias y antidemocráticas. Cuidado.

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La huelga general

No he hablado hasta ahora de la huelga general porque en los tiempos que corren no hay seguridad de casi nada. Y ahora no estoy seguro de que esta huelga no sea una puesta en escena de los sindicatos, porque dada la situación toca hacerla para justificar la razón de ser de unas organizaciones que se han ido quedando anticuadas. Estoy con Iñaki Gabilondo cuando dice que también están desfasadas otras entidades de nuestra democracia (partidos, administración de Justicia, Senado…), pero, como siempre, mal de muchos consuelo de tontos. De todo esto se deduce que nuestro sistema entero necesita pasar por la ITV. Se ha ido posicionando hasta La Iglesia y sus organizaciones, y ya no sabe uno qué pensar.
zgbbDSCN3251.JPGLas huelgas generales se hacen para sentar al Gobierno a negociar, o para que retire un decretazo. Yo no creo que esto vaya a suceder ahora, como ocurrió con las huelgas que se le hicieron a Felipe González y Aznar. Se está tragando mucho, y una de las preguntas que yo me hago es esta: si estamos en Europa para las verdes, ¿por qué no también para las maduras? En Francia se retrasa la jubilación dos años, como aquí, sólo que los franceses pasan de 60 a 62 años y nosotros de 65 a 67. Y esas cuentas son las que no entiendo, porque Francia también tiene una pirámide de población muy envejecida. En cuanto a los servicios mínimos, también me parece una obra de teatro, y es lo que decía al principio: en las actuales circunstancias no se puede estar seguro de a qué juega cada uno de los actores de esta función (¿comedia satírica, melodrama, drama, tragicomedia o tragedia griega a tope?)

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Carisma

En política, hay quien tiene liderazgo político y quien, además, tiene liderazgo social, que indebidamente llaman carisma. Si repasamos los años de democracia veremos que el carisma no es una panacea, pues no le sirvió a Fraga para llegar a La Moncloa ni a Suárez para mantenerse.zleondsc_2814[1].JPG Por el contrario, políticos supuestamente sin liderazgo social, han alcanzado y renovado el poder, como Chaves en Andalucía o Hermoso en Canarias. Aznar llegó al poder pero la gente lo vio siempre como el líder del PP, no de la sociedad española, y lo mismo ha sucedido con Zapatero. Por eso es muy osado hablar de líderes carismáticos en plan Kennedy. En la actualidad, y aprovechando la Huelga General, hay líderes locales que tratan de proyectarse a escala nacional. No creo descubrir nada nuevo al decir que Esperanza Aguirre trata de sacar tajada del río revuelto, porque es su nombre el que se ve en los medios y no el de Rajoy. Aquí podríamos decir aquello de que el carisma es para quien se lo trabaja. De todas formas, Dios nos libre de líderes carismáticos, que ya hemos visto demasiados en el siglo que acabamos de cerrar, porque el problema no es que los demás crean en ellos, sino que ellos acaban creyéndose seres únicos e insustituibles.