Publicado el

Dickens o la reinvención de la novela

Posiblemente sea Charles Dickens -de quien se cumplen ahora 200 años de su nacimiento- uno de los fundadores, junto a Balzac, de la novela moderna del siglo XIX, que sirvió de espejo a todo el realismo y el naturalismo que tendrían su máximo esplendor en la segunda mitad de esa centuria. Su primera obra publicada, Los papeles póstumos del Club Pickwick, está considerada el arranque de una nueva forma de narrar a la que se acogerían las generaciones inmediatamente posteriores y dio lugar a la gran novela inglesa, pero también a la rusa, la francesa y la española. Tal vez haya que dar también una parte del mérito a Honoré de Balzac, contemporáneo suyo, puesto que ni Flaubert, ni Tolstoi abandonaron los modos románticos hasta que Oliver Twist (1839) se convirtió en el libro más traducido y leído de Europa en la década de 1840.
zzzznavidad1].JPGTambién tendría que compartir el liderazgo de la novela social con Víctor Hugo, si bien el gran autor francés nunca se desprendería de los lazos que lo ataron al romanticismo, movimiento del que es un glorioso epígono y uno de sus grandes valedores en la forma, aunque en sus textos no haya muertos que comparten trama con los vivos, aparecidos o historias fantásticas. En realidad, durante la parte central del siglo XIX convivieron en armonía el romanticismo y el realismo, ambos en sus diferentes formas, desde Lord Byron a Edgar Allan Poe y desde el propio Víctor Hugo a su compatriota Alejandro Dumas (padre), este muy dado a las peripecias aventureras. Curiosamente, es Alejandro Dumas (hijo) quien a toro pasado escribe una de las obras postrománticas más conocidas, La Dama de Las Camelias, que es tan famosa en su versión novelesca como en la Violeta en que la convirtió Verdi para su ópera La Traviatta.
En este barullo de estilos y choque de formas, en los que unos se adelantaban a su época y otros regresaban a los principios básicos del romanticismo, surgió Charles Dickens, y dada su maestría y el enorme poder que entonces tenía todo lo británico, fue un detonante definitivo para la nueva novela europea y americana. Tal vez haya que aplicar aquí la idea de Octavio Paz de que «Después del Romanticismo, todo lo que ha venido después han sido variantes de lo mismo». Es decir, para Paz tan románticas son las narraciones vampíricas del Brad Stocker, como las vanguardias del primer tercio del siglo XX o la gran novela americana de los últimos cincuenta años. Pero todo esto se veía más claro en la era victoriana, cuando la confusión de estilos y temas hacían a veces difícil establecer los límites. En realidad, gran parte de los grandes novelistas del siglo XIX fueron realistas o naturalistas sin dejar de ser románticos a su manera.
zximgOliver Twist4[1].jpgCharles Dickens tuvo una infancia atroz y casi milagrosamente aprendió a leer y a escribir. Trabajó de niño y por eso, desde su Oliver Twist en adelante, es un abanderado contra el trabajo infantil. Luego, en su adolescencia y primera juventud, también trabajó en oficios que lo trataban como un esclavo, y esto se refleja en su obra tal vez más autobiográfica, David Copperfield. Tanta era su aversión al abuso de unos hombres sobre otros, que fue también un predicador entusiasta contra el esclavismo, lo que le granjeó no pocos problemas en los Estados Unidos, donde todavía existía la esclavitud en los Estados del Sur y donde Dickens tenía un buen puñado de lectores y de asistentes a sus incendiarias conferencias durante los viajes que realizó al otro lado del Atlántico.
zzdavidcoperfiel.JPGEn lengua inglesa, nombrar a Dickens es hablar casi de una divinidad, pues solo Shakespeare lo supera en respeto e influencia. A pesar de todo, ha tenido sus detractores, siempre muchos años después, cuando todo es más fácil, pues se ha dicho de él que era muy dado a la sensiblería literaria, y seguramente lo era, y eso lo vemos en casi todas sus obras, pero muy especialmente en la muy conocida obra que en español llamamos Cuento de Navidad. Pero en cualquier caso, su estilo abigarrado y muy dado a la metaforización poética (restos del romanticismo que no moría ni a palos) se ha convertido en clásico, y si en la literatura fue un vigoroso y prolífico narrador, esa energía también la usó en su vida personal, desafiando cualquier convencionalismo, pues en plena era victoriana fue capaz de divorciarse, aunque nunca dejó de cuidar y proteger a su esposa y a sus hijos, pues en eso aprendió la lección de su propia infancia.
En vida, llegó a ser denostado por la encorsetada sociedad británica, y en la época de su divorcio incluso le prohibieron la entrada en los distinguidos clubs de Londres, pero finalmente el peso de su fama y la fuerza de su arte hicieron justicia. Y, desde luego, nadie ha retratado Londres como él lo hizo. De ahí aprendió seguramente Galdós la lección (admiraba muchísimo a Dickens) para trasladarnos un Madrid imborrable.
***
(Este trabajo se publicó el pasado miércoles en el suplemento Pleamar de la edición impresa de Canarias7. En los próximos días publicaré un post en el que se recogen algunos aspectos de Dickens no tratados en este artículo)

Publicado el

El Lazarillo y la reforma laboral

-Por fin los del Gobierno han hecho esa reforma laboral que tanto predicaban, don Virgilio. ¿Qué le parece a usted, que es tan entendido en esas cosas?
-Que buena no es para los pobres, doña Asunción.
-¿Ya ha leído todo lo que acordaron?
zFoto0155.JPG-No, todavía no.
-Pero, hombre, si no sabe las cosas de primera mano no puede opinar.
-Oí por la radio algo que dijo uno de la patronal, y deduzco que con esto pasa lo mismo que con lo de las uvas en la novela El Lazarillo de Tormes.
-¿Y qué tiene que ver esa novela con la reforma laboral?
-Pues que, en un pasaje del libro, un ciego y un muchacho, que es su lazarillo, comen uvas de un mismo racimo, y al terminar el ciego le dice al chico que éste ha estado cogiendo las uvas de tres en tres. Extrañado, el lazarillo le preguntó cómo, siendo ciego, se había percatado de su trampa. Y el ciego dijo: «porque yo las cogía de dos en dos y tú nada decías».
-Sigo sin entender, don Virgilio.
-Pues verá, doña Asunción: si a los empresarios les ha parecido bien la reforma laboral, yo, como el ciego, no necesito ver más para saber que debe ser mala para los trabajadores.
-¿Y eso lo adivina usted solo porque leyó esa novela?
-Es que, Señora Mía, leer libros enseña a pensar.
-Oiga, don Virgilio; y para saber si mi marido me engaña con alguna pelandusca, ¿qué libro tengo que leer?

Publicado el

¡Hay que llamar a Supermán!

NOTA URGENTE:
Garzón ha sido condenado. Inhabilitado para los próximos once años
es un obstáculo menos y un aviso a navegantes. A ver cómo lo
explican los que hablan de la imagen de España en el exterior, que se
mesan los cabellos porque los pérfidos europeos no asumen que
España arrase en los deportes y tratan de montar una nueva leyenda
negra. No hace falta, con esta sentencia ya tenemos el cartel
carpetovetónico de siempre. Qué pena.

***

Zapatero era optimista-fundamentalista, pero Rajoy se pasa metiendo miedo, y creo que ni una cosa ni la otra. Al final, son solo palabras y ambos se retratan con los hechos. Hay tres opciones: la primera es que los profesionales de la política y los magnates de los negocios no se han enterado de lo que está pasando en España, lo que determinaría su ceguera; la segunda es que sí lo saben pero son incapaces de actuar, con lo cual serían unos ineptos; la tercera es que lo saben pero no actúan porque a ellos les va bien, y eso los convertiría en cómplices de los que han hecho y hacen malas prácticas en su beneficio llevando con ello a una sociedad al borde del colapso. Ciegos, ineptos o cómplices, lo cierto es que estamos en manos de personas que no están dando las respuestas adecuadas.Todo se resuelve recortando presupuestos públicos, y lo que nos venden es que si hay menos tributación tiene que haber necesariamente menos dinero público. Pero no atacan el problema de raíz, y de esa forma la espiral se va cerrando.
zzsupermmm.JPGEl Gobierno central pretende ahorrar 40.000 millones, que ocasionará una consecuencia de Perogrullo: habrá 40.000 millones menos circulando, con lo que muchos se quedarán sin empleo, e indirectamente bajará el consumo, cerrarán empresas y crecerá el paro por la otra orilla de la ecuación. Ese dinero se podría recaudar de un plumazo solo atacando el fraude fiscal, pero el grande, no el del ciudadano medio al que le envían cartas amenazadoras porque olvidó declarar cien euros que cobró por un trabajo extra. Me refiero al grande, cifrado en la misma cantidad que recortan (otros hablan del doble). Luego están las grandes empresas españolas y extranjeras con gran actividad aquí que por medio de empresas interpuestas en terceros países acaban tributando en paraísos fiscales (o sea, que no tributan); de esa manera, una empresa española que opera también fuera ha dejado de tributar 3.000 millones (de euros), y otra internacional líder en el mercado informático que opera en España una cifra parecida. Luego está la SICAV, depósito de grandes inversores que tributa al 1%, y ni PSOE ni PP osan siquiera mencionarla. Y así muchas. El BCE presta dinero a la banca al 1% y esta, en lugar de hacer circular el crédito lo invierte en deuda pública al 6%. Si hubiera racionalidad y justicia no habría crisis. Pero nadie hace nada, y los políticos lo despachan cerrando más el callejón. Si no temiera que me llamasen paranoico, diría que se trata de un plan diabólico perfectamente diseñado por Lex Luthor, Norman Osborn y el Joker para que volvamos a tiempos anteriores a la Revolución Francesa. No hace falta ser Keynes, Krugman o Nostradamus para advertir que vamos por el camino equivocado, y encima ahora amenazan con una nueva gran guerra en Oriente Medio. Está claro, hay que llamar a Supermán y sus amigos, que ahora andan por aquí en el Carnaval del Cómic, para que pongan orden.