Un día raro
Hoy es un día raro. De un lado la tristeza por la pérdida de María Dolores de la Fe y de otro la peplejidad al escuchar hablar a personajes públicos, sean políticos, artistas o empresarios (siempre hablan los que tienen las espaldas bien cubiertas), que no dejan de pregonar que hay que reducir, ajustar, contraer, pero siempre en las costillas de los más desfavorecidos. He llegado a la conclusión de que, una de dos, o son de un cinismo rayano en la crueldad o es que realmente ser creen mucho más listos que lo demás y por consiguiente nos toman por tontos, con lo cual estaríamos en manos de unos psicópatas. Empezando por el Rey, que no se esconde de las cámaras de televisión para dar la enhorabuena a Rajoy y a Luis de Guindos por el rescate-intervención-crédito europeo, en el acto de toma de posesión del nuevo Gobernador del Banco de España, como si fuesen los artífices de una gran lotería para los españoles, donde no aparecen cien millones para resolver el problema de la minería de carbón y surgen cien mil (mil veces más) para salvar a la banca. Sigue Esperanza Aguirre que va a apretar las clavijas en muchas prestaciones a los más pobres, euro aquí, euro allá, ahoga a los débile y dice que va a recaudar 15 millones de euros (un cifra ridícula que se gastará en tonterías como la inútil promoción de Eurovegas). Ana Botella se lía y acaba por no saber lo que dice, y de lo que sucede en Canarias mejor no hablar, porque o es que no se enteran o están locos. Forman parte de mi ataque de perplejidad hasta las palabras del tenor peruano Juan Diego Flores, cuyas declaraciones en Las Palmas son tan…. Me niego a calificarlas, les dejo el enlace para que juzguen ustedes.
-Tampoco, lo dijo bien claro el ministro de Economía: es un préstamo con condiciones más ventajosas que las del mercado destinado a la reestructuración del sistema financiero. Va dirigido al saneamiento de la banca para que que fluya el crédito a las empresas y a las familias. Es un respaldo a la economía española, darle la vuelta al sistema para que vuelva el crédito, y sin duda es una aportación española a la salvación del euro.
Lo importante es que, desafiando el terrible Mar del Norte donde sucumbió la Armada Invencible, Rajoy se ha ido a Gdansk, que es la ciudad que sirvió de disculpa para que Hitler invadiera Polonia, la ciudad de Walesa, la ciudad en la que nuestra aguerrida pero muy sofisticada selección de fútbol va borrar de una vez por todas a la diabólica Italia de la faz de La Tierra. Ya España la eliminó de la anterior Eurocopa, pero aún debe seguir pagando la eliminación de España en el Mundial del 94, cuando el malvadísimo Tassotti le rompió la nariz a nuestro insigne Luis Enrique (fue el partido en el que Julio Salinas hizo amistad con el balón y casi se lo lleva a casa en lugar de patearlo a la red).