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Azawad, la guerra ahí al lado

Con la escisión de Azawad (la mitad norte de Mali), se abrió una esperanza para los tuareg de la zona africana que está a un tiro de piedra de Canarias. Pero ese movimiento laico ha sido abortado por los islamistas que operan en la zona, y que han ido reforzándose con gente venida de Argelia, Nigeria, Afganistán… Están armados hasta los dientes con armamento tomado de la reciente guerra de Libia. zazawad400[134].JPGEl punto único de su proyecto consiste en la Yihad, es decir, extender la fe coránica a fuego y sangre por todo el mundo. Como hicieron en Afganistán con las estatuas gigantes de Buda, en la ciudad de Tombuctú están destruyendo cualquier vestigio que no tenga que ver con el Islam. Y hay que recordar que Tombuctú es una ciudad milenaria, en la se creó la primera universidad africana, que guarda miles de manuscritos que tal vez contengan traducciones al árabe del siglo XII de clásicos griegos y latinos que se han dado por perdidos. Tombuctú, la puerta del Sahara, no es una ciudad cualquiera, es como la Córdoba de los Califas, y según las noticias que llegan está siendo arrasada fisicamente y su gente pasada a cuchillo. Europa sigue en el empeño de los del Norte por devorar su propio Sur, pero ahí enfrente, de donde provienen el siroco y las olas de calor, puede estar engordando un peligro que, si crece demasiado, no va a ser posible conjurar, porque no van a pararse en Azawad. Europa, como pasó con el nazismo, con las masacres stalinistas de Ucrania y más recientemente con Los Balcanes, siempre llega tarde y a menudo lo paga muy caro. Por si quieren hacerse una idea de cual es el peligro, miren el mapa, Azawad está a mitad de distancia de Canarias que Madrid.

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Tranquilos, no pasa nada

Que no cunda el pánico. No hay problema, Canarias no será rescatada porque se han hecho los deberes; los incendios forestales son normales en verano, y esos que hablan de la recogida de pinocha son unos demagogos. Con la Iglesia Católica no hay problema, siempre al lado del débil, fustigando a los mercaderes como hizo Jesús en el Templo. También hay que acabar con algunos tipos de aborto permitido por la malformación del feto; es más entretenido que el bebé se muera a plazos en unos meses. z55Foto0421.JPGY si sobrevive, es todo un espectáculo ver cómo los discapacitados se ajan lentamente sin ayuda alguna. Gallardón sabe lo que hace. ¿Y el cambio climático? No hay, ese es un invento de la izquierda que quiere culpar a los honrados plutócratas que ordenan la sociedad. Es esa misma izquierda, compuesta de parados, sindicalistas, intelectuales y jovenzuelos sin futuro la que ha hundido a España, y ahora echan la culpa a la gente de orden, que viste como debe ser, con trajes decentes, y que no va por ahí con andrajos, que construye aeropuertos aunque no haya aviones (eso es tener visión de futuro). Así que, no pasa nada, y es que los pobres son insaciables; les hemos dado un Mundial, dos Eurocopas, triunfos de Nadal, Gasol, Alonso y Contador, y les tenemos una liga con entremeses protagonizados por entrenadores que tienen talento para el teatro, y una televisión adaptada a las miserias del populacho. Pero les da igual, son muy negativos, encima de que se les pide solo el 10% del coste de sus medicinas. A ver para qué demonios quieren los parados y los pensionistas los quinietos o seiscientos euros que les pagamos; para vicios, seguro…

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¡Pero si yo no había nacido!

z9Foto0410.JPGDe un tiempo a esta parte parece que lo único que tiene que saber una persona es aquello que le es o ha sido contemporáneo. En entrevistas periodísticas, en concursos televisados o en conversaciones en la radio, se puede leer y escuchar una y otra vez aquello de «¡pero si yo no había nacido!», cuando se habla de una película, de un personaje, de una canción o de lo que sea. Es que se pasa de la disculpa al reproche, porque se toma casi como una ofensa que a alguien de treinta años se le pregunte por el Presidente Kennedy, por Nino Bravo o por Gary Cooper. Claro, murieron antes de que él naciera, y por ello se consideran liberados de conocer cualquier cosa que sucediera antes de 1987, que es cuando tenían cinco años y se supone que empezaban a tener uso de razón. Con ese argumento, no hay por qué saber algo relativo a la gravitación universal, la música barroca o las pirámides de Egipto. Antes de que todos naciéramos ocurrieron muchas cosas que hoy pertenecen a nuestra vida sin preguntarnos desde cuándo existen. Pare empezar, la rueda, la cocción de los alimentos, la medicina, la bombilla o la tabla de multiplicar. Se puede decir que no se sabe esto o lo otro, porque el conocimiento humano es inabarcable, pero suena ridículo alegar que se desconoce aquello por lo que es preguntado porque procede de un tiempo anterior a su nacimiento. ¿Acaso quienes dicen eso saben todo lo que pertenece a su ciclo vital?