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¿Información, estrategia, circo mediático?

I

El fiscal de Marsella anuncia urbi et orbi que el copiloto estrelló el avión adrede. La fuente informativa es una grabación en la caja negra. De unos gritos y unos golpes en la puerta de la cabina y la respiración grabada del copiloto deducen toda una historia casi novelesca y le dan sello de certeza absoluta. Ya han decidido que el copiloto cerró la puerta, y no esperan a saber qué dice la caja negra de los datos. He leído malas novelas de intriga más verosímiles. Seguramente es como dicen, pero en estas cosas hay que ser muy rigurosos. ¿Recuerdan algún accidente aéreo en el que en minutos se paralicen visitas de Estado y se impliquen tres gobiernos con sus presidentes a la cabeza? ¿No habría sido más prudente esperar a tener más información antes de montar un guión partiendo de suposiciones que pueden interpretarse de muchas maneras? ¿Es que dan por sentada una versión precipitada para evitar otras teorías? (Ya saben, Oswald mató a Kennedy).
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II

Casi todo es paja y especulación, cuando no chismorreo insulso. La cosa es así: un avión se estrella en Los Alpes; se tardará en rescatar e identificar a las víctimas; dentro de unos días (tal vez semanas) serán los funerales; hay que esperar el dictamen definitivo de las causas que den los investigadores después de estudiar toda la información que vayan recabando. No hay más. Y con eso, horas y horas de radio y televisión, opinando sobre esto y aquello (demasiadas personas que no saben de esto y aquello), y liando culebrones lacrimosos regodeándose en todas las historias personales de algunas de las víctimas, que nada tiene que ver con el derecho a la información y solo añaden confusión y dolor. Rumores casi siempre, suposiciones y la inventiva que se expande y multiplica con un simple golpe de Twitter.

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Mujeres en la historia

Acaba de publicarse el segundo tomo de Mujeres en la historia, dedicado esta vez a mujeres que realizaron grandes aportaciones en diversos campos depués de 1940. Como dicen los editores en el prólogo, el hecho de que durante la II Guerra Mundial las mujeres tuvieran que hacerse cargo del funcionamiento de las sociedades occidentales porque los hombres estaban en los frentes de batalla supuso un punto de inflexión en la presencia de la mujer en lo público. Hubo, por supuesto, otros factores que incidieron en la gran revolución femenina de la segunda mitad del siglo XX, como la maduración de las luchas y reivindicaciones que venían de mucho tiempo atrás, la aparición de la píldora anticonceptiva o la publicación del libro de Simone de Beauvoir El segundo sexo. Vemos por lo tanto que la presencia de la mujer tiene mucho que ver con la visibilización de su trabajo, y en eso las artistas, científicas, escritoras, activistas políticas y sindicales y mujeres trabajadoras en distintos campos (la Educación ha sido un valioso ariete) ha sido determinante. La divulgación ha jugado un papel importantísimo, y en ese campo la literatura es una avanzadilla de primer orden. Por ello, en esta edición, 26 escritoras escriben sobre otras mujeres (a veces no sobre una en concreto) cuya contribución ha sido un escalón más en el camino, como lo es la participación de las autoras en la proyección de estas grandes mujeres. 26 mujeres escritoras nos ofrecen un volumen que, además de su importancia histórica y divulgativa, es un libro literario, escrito con el mimo y la sensibilidad que aporta siempre la literatura.
aaaaaaaaaaaaaamujeresenlahistoria.JPG Sin duda, el nombre más sonoro de esta lista de escritoras es el de la recientemente desaparecida Josefina Aldecoa, que fue ella misma un faro en esta ruta, desde sus vertientes de maestra, pedagoga y escritora. Hay también textos inspirados en mujeres que rompieron moldes o que sucumbieron en la lucha, a veces contra sí mismas. Hay dos participaciones importantes de escritoras canarias, mujeres de «las nuestras», que curiosamente miran el mundo desde la isla y desde fuera de la isla. Una de ellas es Teresa Iturriaga, que también participó en el primer volumen, y que esta vez escribe sobre la pintora y escritora Leonora Carrington, una inglesa que se hizo mexicana y acabó siendo uno de los grandes nombres femeninos de ese país. El otro texto «canario» de este libro es el aportado por Teca Barreiro, en torno a la poeta argentina Alejandra Pizarnik, a quien una fuerte depresión la arrastró al suicidio a los 36 años. Ambas mujeres, Leonora y Alejandra, dejaron una sólida obra artística y poética y un grano de arena más en el contrapeso que tiene que ser la mujer en las relaciones humanas. Eso es lo que reivindican en sus magníficos textos Teresa Iturriaga y Teca Barreiro. Creo que libros como este son los que influyen en los avances de esa lucha por la igualdad, que es cosa de todos, no solo de las mujeres, y por ello lo considero, además de un bello conjunto de piezas literarias, un libro necesario con el que coronar este mes de marzo-mujer de 2015.

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El año de la cabra (majorera, por supuesto)


imagencabra.JPGLos chinos están en el comienzo del año de la cabra, que se relaciona con la sensibilidad, la generosidad y la honradez. En las culturas occidentales la cabra en siglos recientes ha gozado de poco respeto, pues se la acusa de inconstante, dispersa y poco organizada, y cuando alguien no da pie con bola se suele decir que está como una cabra. Por lo tanto, si cogemos el rábano por las hojas podemos decir que claramente este será en España el año de la cabra con todas sus consecuencias, año de locura, dispersión y desorden. Si al final acaba siéndolo, no será culpa de la cabra, que tiene un lugar de honor en muchas mitologías, desde la leyenda griega de la cabra Amaltea a las cabras que tiran del carro de Thor en la mitología escandinava. Ese respeto ganado por este animal gracias a su curiosidad, su inteligencia y su deseo de libertad (al contrario de las gregarias ovejas) se ha ido volviendo al revés tal vez por el desconocimiento debido a que desde que nacieron las ciudades las certezas sobre la Naturaleza se han ido volviendo estereotipos a menudo falsos. Así, cuando había que ofrecer un sacrificio para aplacar a una deidad furiosa se inmolaba un «chivo expiatorio» (el macho de la cabra). Pero en la mitología los faunos eran mitad cabra mitad hombre y a menudo son confundidos con los sátiros, que son el símbolo de todas las perversiones sexuales, pero no son cabras, sino carneros, los machos de las dóciles ovejas. Así que, ojalá este sea de verdad el año de la cabra, porque brillarán la inteligencia, la sensibilidad, la honestidad y, según el catón, seremos más curiosos, libres y generosos. Así que no echemos a la cabra las culpas de nuestras torpeza.
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(La foto pertenece al grupo escultórico dedicado a la cabra majorera en Puerto del Rosario, Fuerteventura).