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Héroes de lo cotidiano

Ya huele a verano, que está a la vuelta de la esquina del junio que hoy empieza y vemos cómo se enfila el final de curso. En el mes de abril, Abel Martínez, profesor de un instituto de Barcelona, fue asesinado por un alumno que ya había agredido a otras personas y él trataba de evitar que continuase con su actividad violenta. El profesor hacía una sustitución y aquella era su última jornada, jugarretas del destino. Murió en acto de servicio, porque hacia un servicio a la sociedad, y un silencio vengonzoso cubre su memoria. Abel Martínez no se irá de vacaciones, nada sabemos de su vida, como si no hubiera existido; y sí existió, fue un buen hombre generoso que si hubiera tenido otra profesión habría sido recordado como un héroe. imagenaauuulll.JPGPero era solo un profesor de la enseñanza pública, actividad menospreciada en todos los estamentos porque no produce beneficios inmediatos, no se emiten facturas, ni se hace caja. Ha muerto y ya está, a otra cosa, ni siquiera parece haber servido para que se indague el por qué de esa violencia en las aulas. Daba grima escuchar aquellos días a los responsables educativos autonómicos y estatales proclamar que fue un hecho aislado. Pues no, por desgracia no es un hecho puntual, es la cotidianeidad que viven muchos profesionales de la enseñanza sin que nadie les haga caso, todo lo contrario, los desautorizan una y otra vez a la menor oportunidad. A raíz del reciente suicidio de la niña acosada en Madrid, da mucha pena que cualquier comentarista, que a menudo no sabe de lo que habla, derrame olímpicamente sus críticas sobre los profesionales de la enseñanza, que como los de la sanidad y otros empleados públicos son el parachoques de la violencia que quienes tienen blindajes, chófer y guardaespaldas dicen que es puntual, para no ocuparse de las razones por las que existe este clima, generado a menudo por sus actos irresponsables, interesados o las dos cosas. Por eso me acuerdo hoy de tantos profesores y profesoras que tan mal trato social reciben, y especialmente de Abel Martínez, que sí que es un héroe de lo cotidiano. Tristemente, en su caso, la metáfora se convirtió en trágica realidad.

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Cuando celebremos el Día de Canarias

Nos felicitaremos en el Día de Canarias…

* Cuando el aumento de la actividad económica genere puestos de trabajo en la misma proporción.
* Cuando el trabajo sea remunerado dignamente y no haya salarios de miseria.
* Cuando no tengamos ese vergonzoso y vergonzante 28 % de personas bajo el umbral de la pobreza.
* Cuando nuestro jóvenes universitarios no tengan que emigrar.
* Cuando el desempleo no sea ese ignominioso 33%, con cifras terribles entre los jóvenes.
* Cuando la sanidad vuelva a ser bandera de nuestros servicios públicos.
* Cuando se devuelva a la educación el valor y el respeto social que merece.
* Cuando las personas con dependencias tengan la ayuda que necesitan.
* Cuando las mujeres y todas las personas diferentes sean tratadas con justicia e igualdad.
* Cuando la cultura sea un orgullo y no haya una maquinación hacia la ignorancia programada.
* Cuando las personas que acceden a las instituciones actúen TODAS en bien del interés general y no en el de su partido o para proteger los intereses privados de unos pocos.
* Cuando nos dejemos de medallitas y se genere el respeto y la valoración reales que merecen personas y colectivos que han dado mucho a los demás.
* Cuando entendamos que no pueden engatusarnos con unas quesadillas y un sancocho y que Canarias es mucho más que un timple y una manta esperancera…

*

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Entonces…
Celebraremos de verdad el Día de Canarias.
*
Ojalá este sea un día que marque un antes y un después
en una sociedad que debe construirse entre todos
sobre la justicia y no sobre la mentira.
Por ese futuro posible debemos pensar en un
Feliz Día de Canarias.
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Pequeñas «Historias monumentales»

imagennoel33.JPGHistorias monumentales es la más reciente publicación de Noel Olivares, un exquisito libro de microrrelatos que merece todos los parabienes y encomios posibles por la textura de su prosa, la precisión de su discurso y la esencialidad de sus argumentos. Es un libro de narrativa que se cimenta en la construcción poética de mundos paralelos y una distante visión irónica de asuntos que tantos afanes ocasionan, y lo hace usando como instrumento demoledor el humor negro. Mezclar poesía y humor negro es una clásica y efectiva receta que nos remite a Poe, a Chéjov, a Cortázar (Cronopio mayor del reino), y a Dolores Campos-Herrero, de grata y dolorida memoria.
He aquí un botón de muestra del libro, un microrrelato de Noel Olivares que resume el aroma de todo el libro:
«Ensilló su caballo camino de las montañas. El jinete se convirtió en un punto decreciente en la lejanía. La lejanía se volvió espejo emborronado por el polvo del galope. Solo quedaron las montañas».

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Enlace del texto completo leído en la presentación que tuvo lugar ayer en la Casa-Museo Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria Presentación Noel Olivares.pdf.