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Hiroshima: no hemos aprendido

Escribo esta nota a las 00:15 horas del 6 de agosto de 2015 en Las Palmas de Gran Canaria, cuando en Hiroshima (Japón) cuentan 8 horas más, las mismas 08:15 que marcaban los relojes de la ciudad japonesa el 6 de agosto de 1945, hace exactamente 70 años. Hoy todos los noticiarios hablarán del triste aniversario de la primera bomba atómica usada contra seres humanos, un dispositivo que los norteamericanos llamaron Little Boy, lanzado desde el bombardero B-29 bautizado Enola Gay, que era el nombre de la madre de comandante de la nave, que había despegado de la isla de Tinian. La bomba fue lanzada en las coordenadas 34º 23′ latitud Norte-132º 27′ longitud Este; su potencia equivalía a 13 kilotones de TNT y en su radio más cercano generó una temperatura de un millón de grados centígrados. Murieron en el acto 120.000 personas y resultaron heridas 360.000, la mayor parte de ellas con terribles secuelas para el resto de su vida.
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Verano Marca España

Qué pena, este país ya vendió el alma,
y agosto es un derroche de dinero,
en Ibiza, en la bahía de Palma,
en Marbella y en el yate señero
que surca una corrupta mar en calma.
444DSCN4283.JPGEn el couché de la revista ¡Hola!,
el parado, la puta, el pordiosero
y el inmigrante que soñaba una ola
ven con rabia, envidia y desespero,
cómo toman caviar y champán fino,
llevan bolsos de sesenta mil euros
nietas de dictadores y una tropa
de duques pobres y lajas con dinero
con marquesas, busconas y adivinos.
El pobre no se toma ni una copa,
y es un milagro que su boca mande
unas migas de pan a la barriga.
En los campos de golf de Sotogrande,
la jet se exhibe, se luce, se prodiga,
con Rolls-Royces, Cartiéres y diamantes,
mientras ella, sonriente y mimosa,
cobrando una exclusiva apabullante,
se deja retratar, muy generosa.
Él nunca joven fue, rico y astuto,
ella le movió pelvis y dio palmas,
él sexo, ella dinero, no hay más fruto,
silicona en los labios y en el alma:
Con Visa luce igual César que Bruto.

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Velcro versus cremallera


Sé que muchos dirán que es necesario el progreso. Estoy de acuerdo, lo que pasa es que muchas veces no tiene explicación tanta investigación inútil, cuando las necesidades reales del ser humano son conocer la forma de vencer el cáncer o el sida, procurar un vejez digna a las personas mayores o simplemente saciar el hambre de millones de personas o simplemente que puedan beber agua potable. A la gente parece habérsele olvidado que solo tenemos dos opciones: ser muertos prematuros o ancianos necesitado de protección, pero parece que se empeñan en meternos en la cabeza que solo se mueren o envejecen los otros. Que hayan descubierto planetas supuestamente habitables (incluso es probable que ya no existan y solo nos llegue su luz) me me parece una inutilidad brillante. ahgggPICT0061.JPGCreo que investigar es fundamental, buscar la manera de optimizar recursos para sobrevivir, crear nuevos medios, y nos cuentan que es eso lo que hacen, pero luego vemos que esas investigaciones van siempre encaminadas a tener más poder que el rival, y hemos alcanzado logros como la bomba de neutrones o los aviones indetectables. Otro cuento que nos repiten como un mantra es que gracias a la guerra y a las rivalidades se han hecho grandes descubrimientos. Más a mi favor, se necesita ser burros para poner en circulación la penicilina porque hay guerra, aunque llevase descubierta casi veinte años. ¿Le agradecemos a la II Guera Mundial el descubrimiento de Fleming o ponemos en la picota a quienes conociéndolo lo dejaron aparcado porque decían que no era rentable? La rentabilidad se mide en dólares, no en vidas. Ya va para medio siglo que el hombre pisara la Luna, tras el chorro de dólares que costaron los proyectos Mercury, Géminis y Apolo de la NASA, y por lo visto el resultado es que ahora tenemos relojes digitales o que se perfeccionó el velcro (que era anterior), adelantos que podrían haber sido logrados con mucho menos dinero sin La Luna en juego. Además, nos iba muy bien con los relojes de cuerda sin pilas contaminantes, y el velcro es muy práctico pero siempre perderá ante la sensualidad de una cremallera. No hay color. Digo yo que estaría bien gastar mucho dinero en investigar la manera de que siguiera habiendo vida en La Tierra.