Cada vez está más claro que quienes llevan el timón de esta sociedad han decidido apostar por la economía, y no quisiera ser tremendista, pero pudiera ser que hasta hayan calculado el coste que tiene en vidas humanas. Como cuando los norteamericanos decidieron entrar a saco en Vietnam, y calcularon los muertos, incapacitados y heridos que iba acostarles y su traducción en dólares. Pero había que hacerlo porque detrás había una industria que empujaba.
Si no es así, no se explica la locura continuada y por capítulos que comenzó con al Black Friday, siguió con el puente de diciembre, y luego Navidad, Nochevieja, Reyes. Ahora dicen que amenaza una terrible tercera ola de contagios. Vamos a ver, eso se sabía desde finales de noviembre. Los dirigentes discutían si en las cenas y almuerzos familiares se sentaban 10, 6 o los comensales que fueran. Luego se ha visto que en esas reuniones familiares se han producido muchos contagios, pero nadie paraba, ni las autoridades ni los medios, que si tales productos para la cena, que si puede haber dos burbujas de convivientes, que si… Y la solución básica es que, lo mismo que no hubo fiestas de La Rama, El Pino o El Charco, dadas las circunstancias se para Halloween, el Black Friday (que a ver de donde salen) y todo hasta el siete de enero. Se pueden mantener los juguetes para la ilusión infantil y poco más. Hay un adagio popular que dice que en tiempos de guerra no se oye misa.
Pero no, lo que podría pararse con un confinamiento estricto mientras se hace la campaña de vacunación, queda al albur de los caprichos de este o aquella, pero siempre está la espada de Damocles de la economía. Me pregunto si hacerlo todo de una vez no resulta menos ruinosos que ir haciéndolo a cuentagotas y alargando sin rumbo. Por lo que veo, algo se les ocurrirá para San Valentín, para carnavales y todo lo que sigue detrás, que ya están protestando porque se ha dicho que este año en Sevilla no hay Semana Santa ni Feria de Abril.
Si a todo esto le sumamos las cabezas locas irresponsables que se creen invulnerables, ya está la tercera ola y todas las que quieran, que es burlarse de las ciudadanía responsable que trata de seguir las normas, y una desconsideración a las víctimas de esta pandemia, que ya empieza a sumar como una guerra. Así que lo único que se me ocurre por enésima vez es hacer una llamada a la cordura, de la gente y de los dirigentes, que hay prioridades vitales sobre las que no se debería pasar. Y pasan.
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