Ayer se fue el gran Luis Eduardo Aute, un artista total, que llegaba a la gente sin necesidad de armar ruido. Más de medio siglo de presencia en nuestras vidas, hasta el punto de que para al menos dos generaciones lo tienen incrustado en su ADN. Aute es como de la familia, y nos deja esa mirada entre irónica y melancólica –también rebelde- de un mundo que hemos ido dibujando con su música y sus palabras de fondo. Siempre supimos que era muy grande, desde que íbamos a escucharlo al teatro Pérez Galdós, embutido en una camisa color rosa palo, él solo con su guitarra, hasta que más tarde pudimos disfrutarlo con un soporte musical más amplio. Pero era él. Hacía tiempo que nos llegaban noticias desalentadoras o silencios sobre su precaria salud, pero su partida duele igual, porque es parte de nosotros.
Pero no hemos querido que hoy sea un día triste, y por ello hemos jugado a hacer fotos absurdas, porque finalmente la vida carece de lógica, es como un revoltijo que tenemos que aprovechar siempre. Encender un cigarrillo sostenido por un pie, como si los dos dedos que lo aguantan fuesen los labios de una Lauren Bacall que ha silbado porque necesita fuego en la película Tener y no tener. Absurdo, pero divertido, porque hay que aprovechar el hilo que nos da el ovillo. Tal vez esa foto retrate la situación que vivimos, inverosímil pero real.
La pequeña Sofía saluda con familiaridad por la rendija que permite el inoportuno andamio cuando salimos a aplaudir. Le hicimos un dibujo colorista en un papel y le hemos escrito con grandes letras “¡HOLA, SOFÍA!”. A su edad, no sabe leer, pero sus padres le señalan el dibujo y el saludo. Después hay alguien, que debe tener un potente equipo de sonido en un lugar indeterminado de la calle, que lanza casi siempre alguna canción con vocación de himno, cuando no un himno directamente, porque ayer sonó el de la UD Las Palmas (Rá-rá-rá). En este tiempo vale todo lo que induzca a fortalecer el ánimo.
Y así estamos en otro domingo peculiar, en el que les traslado el consejo de un amigo: tomen muchas infusiones. Yo siempre he sido mucho de agüitas guisadas, pero ahora más. Buen día.
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